fbpx

Arabia

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Arabia – Divina Sherezade

 

Sherezade
Archivo de LHM

Sherezade representa el perfecto compendio de lo que necesita una mujer para sobrevivir: astucia, valor, belleza, bondad, imaginación, sabiduría… y la capacidad de multiplicarse. ¿Hay quién de más?

Persia la bautizó como “la más hermosa hija de la ciudad”, pero realmente no importa cuál fuera su procedencia, Sherezade es una creación del mundo porque ella es Eva. Y Eva, comiéndose la manzana, acabó con el aburrimiento del paraíso perfecto creado para el hombre. Con ella empezó la vida…

 


PERO CUANDO LLEGÓ LA 1001ª NOCHE

Y cuando el rey Schahriar acabó su cosa acostumbrada con Schehrazada, la joven Doniazada dijo a su hermana: “Por Alah sobre ti, ¡oh hermana mía! si no tienes sueño, apresúrate a contarnos la continuación de la tierna historia del príncipe Jazmín y de la princesa Almendra”. Y Schehrazada acarició los cabellos de su hermana, y dijo: “¡De todo corazón amistoso, y como homenaje debió a este rey magnánimo, señor nuestro!”.

Y prosiguió la historia en estos términos:

… y a media noche nombró al príncipe Jazmín pastor de sus rebaños.

Y, desde entonces, el príncipe Jazmín ejerció exteriormente el oficio de pastor e interiormente se ocupaba de amor. Y por el día llevaba a pastar a los bueyes y a las ovejas hasta una distancia de tres o cuatro parasangas; y al oscurecer los llamaba con los sones de su flauta y los volvía a los establos del rey. Y por la noche habitaba el jardín en compañía de su bienamada Almendra, rosa de la excelencia. Y esta era su ocupación constante.

Pero ¿quién puede afirmar que la dicha más oculta permanecerá siempre al abrigo de las miradas envidiosas de los censores?

En efecto, la atenta Almendra tenía costumbre de hacer llegar a manos de su amigo, en el bosque, la bebida y la comida necesarias. Y un día, aquella imprudente del amor fue, a escondidas, a llevarle por sí misma una bandeja de golosinas tan deliciosas como sus labios de azúcar, frutas, nueces y alfónsigos, todo cuidadosamente colocado en hojas de plata. Y le dijo, ofreciéndole aquellas cosas: “¡Que sea para ti dulce y de fácil digestión este alimento que conviene a tu boca delicada! ¡Oh papagayo de lenguaje dulce y que no debiera comer más que azúcar!”. Dijo, y desapareció como el alcanfor.

Y cuando aquella almendra sin corteza desapareció como el alcanfor, el pastor Jazmín se dispuso a probar aquellas golosinas preparadas por los dedos de la hija del rey. Entonces vio acercarse a él al propio tío de su bienamada, un anciano hostil y malintencionado, que se pasaba los días abominando de todo el mundo e impidiendo a los músicos tocar y a los cantores cantar. Y cuando llegó junto al joven, le miró con los ojos torvos de la desconfianza, y le preguntó qué tenía allí, delante de sí, en la bandeja del rey. Y Jazmín, que no era desconfiado, creyó que el anciano tenía gana de comer. Y abrió su corazón, generoso como la rosa de otoño, y le regaló toda la bandeja de golosinas.

LHM

Y el calamitoso anciano se retiró al punto para ir a enseñar aquellas golosinas y aquella bandeja al padre de Almendra, el rey Akbar, que era su propio hermano. Y de tal suerte le dio la prueba de las relaciones entre Almendra y Jazmín.

Y el rey Akbar, al enterarse de aquello, llegó al límite de la cólera, y llamando a su hija, le dijo: “¡Oh vergüenza de tus padres! ¡has arrojado el oprobio sobre nuestra raza! Hasta este día nuestra morada estuvo libre de malas hierbas y de las espinas de la vergüenza. Pero tú me has lanzado el nudo corredizo de la trapisonda y me has cogido en él. Y con los modales mimosos que para mí tenías, has velado la lámpara de mi inteligencia. ¡Ah! ¿qué hombre podrá decir que está a salvo de las estratagemas de las mujeres? Y el Profeta bendito (con Él la plegaria y la paz) ha dicho, hablando de ellas: “¡Oh creyentes! ¡tenéis enemigos en vuestras esposas y en vuestras hijas! Son defectuosas en cuanto afecta a la razón y a la religión. Han nacido torcidas. Las reprenderéis, y a las que os desobedezcan las pegaréis”. ¿Cómo voy a tratarte, pues, ahora que tan inconvenientemente has obrado con un extranjero, guardián de rebaños, cuya unión no conviene a hijas de reyes? Dime si debo hacer volar de un tajo de mi espada tu cabeza y la suya y abrasar vuestra noble existencia en el fuego de la muerte”. Y como ella llorase, añadió él: “Retírate en seguida de mi presencia, y ve a enterrarte detrás de la cortina del harén. Y no vuelvas a salir de allí sin mi permiso”.

Y tras de castigar de tal suerte a su hija Almendra, el rey Akbar dio orden de hacer desaparecer al guardián de los rebaños. Y he aquí que en las cercanías de la ciudad había un bosque, terrible refugio de animales espantosos. Y los hombres más bravos se sentían poseídos de temor al oír pronunciar el nombre de aquella selva, y se quedaban paralizados y con los pelos de punta. Y allá, la mañana parecía noche, y la noche era semejante a la llegada siniestra de la Resurrección. Y entre otros animales espantosos, había allí dos cerdos-gamos que eran el horror de los cuadrúpedos y de las aves, y que a veces hasta llegaban a sembrar la devastación en la ciudad.

Y los hermanos de la princesa Almendra, por orden del rey, enviaron al infortunado Jazmín a aquel lugar de desgracia, con la intención de hacerle perecer. Y el joven, sin sospechar lo que le esperaba, condujo allá sus bueyes y sus ovejas. Y entró en aquella selva a la hora en que aparecía en el horizonte el astro de dos cuernos y cuando el etíope de la noche volvía el rostro para ponerse en fuga. Y dejando pacer a los animales a su antojo, se sentó en una piedra blanca que había tirado en tierra, y cogió su flauta, manantial de embriaguez.

LHMY he aquí que, guiados por el olfato, los dos terribles cerdos-gamos llegaron de repente al claro donde estaba Jazmín, rugiendo a imitación de la nube cargada de truenos. Y el príncipe de mirada dulce los acogió con los sones de su flauta, y los inmovilizó con el encanto de su ejecución. Luego, lentamente, se levantó y salió de la selva, acompañado por los dos espantosos animales, uno a su derecha y otro a su izquierda, y seguido por todo el rebaño. Y de tal suerte llegó bajo las ventanas del rey Akbar. Y todo el mundo le vio y quedó sumido en el asombro.

Y el príncipe Jazmín hizo entrar en una jaula de hierro a los dos cerdos-gamos y se los ofreció al padre de Almendra en calidad de homenaje. Y ante aquella hazaña, el rey llegó al límite de la perplejidad, y retiró su mano de la condenación de aquel león de héroes.

Pero los hermanos de la enamorada Almendra no quisieron deponer su rencor, y para impedir que su hermana se uniera con el joven, idearon casarla a disgusto con su primo, el hijo del tío calamitoso. Porque decían: “Hay que atar el pie a esa loca con la cuerda resistente del matrimonio. Y entonces se olvidará de su insensato amor”. Y sin más ni más, organizaron la procesión nupcial, y contrataron a músicos y cantarinas, a clarinetes y tamborileros.

Y mientras aquellos tiranos vigilaban así las ceremonias de aquel matrimonio opresor, la desolada Almendra, vestida, mal de su grado, con ropas espléndidas y atavíos de oro y perlas, que pregonaban en ella una recién casada, estaba sentada en un elegante lecho de gala, recubierto de paños brocados de oro, semejante a la flor en el arbusto, pero con la tristeza y el abatimiento a su lado, con el sello del mutismo en los labios, silenciosa como el lirio, inmóvil como el ídolo. Y con la apariencia de una joven muerta a manos de vivos, su corazón palpitaba como el gallo a quien degüellan, su alma estaba vestida con un vestido de crepúsculo, su seno estaba desgarrado por la uña del dolor, y su espíritu efervescente pensaba en los ojos negros del cuervo de arcilla que iba a ser su compañero de lecho. Y se hallaba en la cúspide del Cáucaso de las penas.

Pero he aquí que el príncipe Jazmín, invitado con los demás servidores a las bodas de su señora, le dio, con un simple cruce de ojos, una esperanza libertadora de las ataduras del dolor. Porque ¿Quién no sabe que con simples miradas los amantes pueden decirse veinte cosas de las que nadie tiene la menor idea?

Así es que, cuando llegó la noche y se introdujo a la princesa Almendra, como recién casada, en la cámara nupcial, solamente entonces el Destino mostró su faz dichosa a los amantes y vivificó su corazón con los ocho olores. Y la bella Almendra, aprovechándose al instante de la soledad en que la habían dejado en aquella habitación donde iba a penetrar su primo, salió sin ruido con sus vestiduras de oro, y emprendió el vuelo hacia Jazmín el bienaventurado. Y aquellos dos amantes benditos se cogieron de la mano, y más ligeros que el céfiro rosado, desaparecieron y se desvanecieron como el alcanfor.

Y desde entonces nadie pudo encontrar sus huellas, y nadie oyó hablar de ellos ni del lugar de su retiro. Porque, en la tierra, solamente algunos entre los hijos de los hombres son dignos de dicha, de seguir el camino que lleva a la dicha y de acercarse a la casa en que se esconde la dicha.

Gloria por siempre y loores múltiples al Retribuidor, Dueño de la alegría, de la inteligencia y de la dicha. ¡Amín!

 

 

Fuente: Wikisource 

 

Puedes encontrar mas en Antiguamente  mas cuentos tradicionales del Medio Oriente.

 

Arabia –Mil y una noches– Traducciones al español IV Salvador Peña Martin

Dice el autor de la nueva obra en idioma castellano, que cada traducción es válida por unos cuarenta años. Hagámosle los honores a esta renovada cascada de frescura y fantasía, realismo y gracia que, sin duda, representa la perpetuamente reencontrada y original obra literaria.
 


Por una mayor fidelidad al idioma original

La pequeña variación en el título puede pasar desapercibida, debido al automatismo con el que, a veces, trabajan nuestras mentes en algo profundamente arraigado, pero lo cierto es que el autor prescinde del artículo con el que hasta ahora hemos nombrado este libro milenario, pero… ¿a qué se debe este cambio?
Es el propio autor en el estudio previo de su obra que titula Lo múltiple y lo uno, 
quien expone, entre las  últimas consideraciones de su extenso y brillante trabajo, los argumentos por los cuales se ha decidido a titularla sin el perenne y mayúsculo artículo “Las”. Es difícil su posible implantación, aun cuando están muy bien justificadas sus razones, que me permito transcribir textualmente, y es que, en un trabajo así, nada debe quedar dicho a medias.
«El título original de la obra, Alf layla wa-layla, indica, con toda sencillez un número preciso de noches, en un sintagma indeterminado. Esto, en castellano actual, se expresa «mil una noches», sin artículo previo, «las», dado que en árabe no se ha expresado la determinación. Pero, así mismo, sin la conjunción copulativa «y», ya que, aunque sí está presente en el árabe (wa-), ello se debe a que, en dicha lengua sí es necesaria la conjunción después de los millares, del mismo modo que lo es en otras lenguas como el portugués, pero no en castellano contemporáneo (decimos «dos mil dieciséis», y no «*dos mil y dieciséis»). En el título de la obra la persistencia de «las» e «y» solo se explica por influencia del francés a través de la traducción de A. Galland: Les mille et une nuits
Considero, pues, que Las mil y una noches, es un calco del francés que habría convenido esquivar, si la versión se adaptase a los usos actuales de la lengua, ya que la secuencia «mil y una» o «una y mil», que podemos emplear en expresiones como «mil y un viajes» o «una y mil veces», perfectamente válidas por supuesto, no significan un número preciso, sino, más bien, una cantidad subjetivamente elevada. Así, «mil y una noches» no significan exactamente 1001 noches, sino muchísimas noches. Y es el caso que el número de noches en que se desarrolla la acción de la obra sí es, con precisión, de 1001.
Un primer argumento en contra de una versión «mil una noches» sería que el
título Las mil y una noches está asentado en castellano. Eso es solo en parte cierto, ya que, junto a esa alternativa, la tradición nos ofrece otra: la seguida tanto V. Blasco Ibáñez en sutraducción, como M. Vargas Llosa en su reescritura de la obra para el teatro: Las mil noches y una noches. Creo, pues, que sería lícito y hasta adecuado llamarla, en consonancia con el original, y sin más, «Mil una noches». Pero estos asuntos no son nunca sencillos. Si bien parece indiscutible que el artículo «las» no responde a ningún motivo, y no tiene sustento en el original, lo cierto es que a favor del mantenimiento de la conjunción «y» hay dos buenos argumentos. Por un lado, tenemos el adjetivo, bastante extendido en castellano a ambos lados del Atlántico, «miliunanochesco». Y por otro, el hecho de que la secuencia «mil y» se ha empleado en estadios anteriores de esta lengua para numerales precisos, por ejemplo en «año de mil y setecientos», como puede leerse en documentos de la época; el sabor arcaizante de la expresión está en consonancia con la obra original y con la versión por la que aquí se ha optado. Traduzco, en consecuencia, Mil y una noches».
Lo múltiple y lo uno en ‘Mil y una noches’
¿Te gustaría saber mas acerca de otras traducciones de las Mil y una noches? Ingresa Aquí

Arabia -Las mil y una noches-traducciones al español III – Arabistas de la Universidad de Barcelona

La edición y traducción de Juan Antonio Gutiérrez-Larraya y Leonor Martínez fue realizada a partir del original egipcio de Bulaq de 1835. Dice Alvaro de Larica en el magnífico artículo de su blog, que es rigurosa, directa, completa y suficientemente adornada. Fue publicada a principio de la década de los sesenta por la desaparecida editorial Vergara, e injustamente olvidada,  posteriormente sería recuperada por Atalanta -antigua editorial Siruela-. 

 

Universidad de Barcelona
1ª de las tres portadas de la edición// Editorial Atalanta

 

Muy poco tiempo después se publicaria la traducción y compilación de Juan Vernet, catedrático  y reputado arabista -quien conocía y había prologado la realizada por sus compañeros-. Su versión está considerada por los filólogos como una de las más fiables.

La traducción del autor tiene como base la quinta edición en cuatro volúmenes de la imprenta Sarafiyya del Cairo 1323-1906 y la de la Dar al Kutuf al-arabiyya al-kubrá, que coinciden con los textos de ZER (Zotenberg’s Egyptiann Recension), se han introducido algunas variantes de la edición de Calcuta 1832-1842 y algunos que no figurando en el ZER que se han traducidos en otras ediciones -en su libro quedan  perfectamente identificadas estas novedades-.

Al margen de la traducción de los relatos, en sus numerosos escritos sobre este libro, el autor, con su ineludible erudición y conocimiento del tema, fue encadenando la espesa red de conexiones e influencias de este libro en la literatura occidental, desde la Odisea, el mito de Alejandro Magno, la influencia en la picaresca hispana o en autores de todas las latitudes como en Lope de Vega, Don Juan Manuel, Cervantes, Boccaccio, La Fontaine, los hermanos Grimm, Shakespeare…, lo que demuestra que, en aquellos tiempos, la dimensión del mundo nunca fue tan grande como nos creímos y hace bueno el dicho de que “el mundo es un pañuelo”.       

 

Dicen las más antiguas supersticiones y leyendas que Las mil y una noches es un libro de lectura lenta. Hay que hacerlo poco a poco para saborear todas sus dimensiones que son muchas, la consecuencia de no hacerlo así, podría ser la locura…

 

Archivo de LHM

Con su inagotable versatilidad, Sherezade relató historias sobre cualquier temática. Joan Vernet, siguiendo la clasificación hecha por el traductor del libro al alemán, el orientalista Enno Littmann, divide su contenido en ocho temáticas diferentes: 

 

1.- Cuentos maravillosos.-

 Entre ellos están alguno de los más célebres:

*Aladino y la lámpara maravillosa, *Ali Baba y los cuarenta ladrones. Ambos conservados en manuscritos egipcios descubiertos tardíamente. 

Con más valor literario los viajes submarinos, cuyo origen se considera persa, se desarrollan en la *Historia del matrimonio del rey Badr Basim. En ellas se muestran cómo la literatura arabe conocía la literatura grieta y se hace evidente en *Chawhara y la reina Lab, quien transforman a las personas en animales como Circe, la hechicera mitológica que vivió en la isla mediterranea de Eea.

Interesante pero con menor valor literario *Abd Allah de la Tierra y Add Allah Del Mar, describen una vida submarina de la humanidad. 

*Simdbad el marino, que en un principio fue un libro independiente,  esta basado en los textos escritos sobre -Las maravillas de la India, las maravillas de China y la india y las maravillas Del Mar- que se encontraba en las bibliotecas de Bagdad en el siglo X y XI. El autor introduce leyendas procedentes de la Odisea y de la versión árabe de la leyenda de Alejandro.

En alguna de las aventuras se ha tratado de encontrar un origen prefaraónico o de las ceremonias de incubación onírica helenicas o talmúdicas. Sin duda todos los relatos contienen una gran unidad estilística.

*Historia de Abu Muhammad el perezoso y de Harún al-Rashid, perteneciente al periodo bagdadí y probablemente también lo sea. 

*Jalifa el pescador con las monas.

*Historia del caballo de ébano que sirvió de inspiración a Cervantes, pues su última carrera está en el Clavileño del Quijote cuyo tema es de origen indio y fue extendido por persia y el mundo arabe.

*Add Allah b. Fadil, gobernador de Basora, escrito en época tardía.

 

2.- Novelas de caballería 

Los árabes clásicos no conocieron la poesía épica, seguramente debido al encorsetamiento de la estrofa que utilizaban, la casida, sometida a una jerarquizacion temática muy estricta. Sin embargo, sí novelaron las hazañas de sus héroes y en las mil y una noches se encierran dos grandes novelas de caballería: 

*La historia de Achib, Garibaldi y Salim al-Layl que constituye un cántico a la conquista del Próximo Oriente por la nueva religión.

*Historia del rey Umar al-Numán y sus dos hijos Sarkan y Daw al-Makan, proceden de dos estratos iniciales: las luchas contra lo bizantinos y contra los cruzados siglos más tarde. Representa la octava parte de la obra, y es un auténtico mosaico de guerras, relaciones pecaminosas y anécdotas que abarcan toda suerte de episodios, que muestran lo heterogéneo de los materiales unificados por los egipcios. Narrativamente destacan dentro de la historia las dos protagonistas femeninas: la alcahueta y entrometida Dat al-Dawahi e Ibriza, hija del emperador bizantino, destacando, ambas mujeres, por su papel activo en contraste con el escaso valor que se las concede en las epopeyas europeas no españolas.

LHM

Otras obras de carácter novelesco de origen histórico, reales o legendarios, son:

*Historia de una ciudad de Al-Andalus,  conquistada por Tariq b. Ziyad, que describe el botín abundante conseguido por los vencedores en la ciudad de Toledo, entre el cual figuraba la mesa de Salomón.

*Historia de la ciudad de Bronce.

*Historia de la Nur-al Dil y Maryam la cinturonera, que con cierto carácter moralízate, parece guardar cierta relación con el Decameron de Boccaccio.

 

3.- Novelas didácticas

De gran interés para la historia de la literatura española, ya que conocieron traducciones muy tempranas con influencias notorias, están:

*La historia de la esclava Tawaddud -Teodor, en la narrativa hispana-. Recoge gran número de datos científicos y justifica un determinado tipo de estética femenina. En esta historia se explica que una mujer hermosa debe tener dieciocho cualidades que más tarde recogería Lope de Vega en su comedia La doncella Teodor.

*Historia que trata de la astucia de las mujeres -traducida al castellano como Sendebar-. Dicha traducción se debe al hermano de Alfonso X, el infante don Fadrique y contiene, debido a su temática, una serie de narraciones entre ellas *La huella del león, probablemente de origen bíblico. Varios elementos de esta narración pasarán a la cuentistica occidental a través de Don Juan Manuel en El conde de Lucano y en los  cuentos de La Fontaine.

Pero la  influencia del Sendebar se deja sentir en todo el ámbito europeo sirviendo de inspiración a los hermanos Grimm en ejemplos como Bruner Lustig o el relato de Los seis cisnes; el orlando enamorado de Boyardo, Shakespeare se inspiró en Sendebar para su episodio de la libra de carne como pago en El mercader de Venecia.

*Los cuarenta visires con la que se introduce la leyenda del monje Ambrosio, versificada por Cristóbal de Virués, autor del Monserratte.

 

4.- Novelas esotéricas 

La *Historia de Hasán Karin al-Din y la *Historia de Chawdar, hijo del mercader Umar y de sus hermanos, representan en conjunto un relato de viajes al mundo de la ultratumba, que hizo pensar a Harovitz que podía ser –no lo es, según demostró Asín– un precedente de la Divina Comedia.

Las fuentes de estos relatos son hebreas, indopersas y egipcias pero también se recogen mitos sumerios o el mito de Alejandro que han pasado a ser patrimonio de todas las literaturas.

En la *Historia de Hasán de Basora, el orfebre, el motivo principal es el de las muchachas pájaro de origen indio que ha sido aprovechado por todas las literaturas islámicas. 

 

5.- Relatos edificantes, anécdotas y fábulas

De formas muy breves y agrupados, se presenta entremezcladas entre dos historias o grupos de historias,  parecen ser cuñas para servir de separación y descanso. Junto a escenas históricas, piadosas o jurídicas, aparecen otras que cuentan todo tipo de perversiones explicadas de acuerdo con el folklore de la época, como las que se encuentran el la *Historia de Wird Jan hijo del rey Chilad… aún cuando todas ellas, así como las fábulas son difíciles de filiar.

 

6.- Novelas amorosas

A pesar de la crudeza con la que se exponen, son los relatos de mayor valor estético y literario. Hay relatos de todo tipo, contemplados con una moral muy distinta a la cristiana, desde las relaciones heterosexuales al bestialismo pasando por la homosexualidad y, en fuerte contraste, con este tipo de narraciones se comprenden una serie de breves narraciones en las que se elogia el amor platónico que, según se asegura, fue practicado por la tribu de “los hijos de la virginidad”

*En Aziz y Aziza, una historia de amor desinteresado, podemos leer, como curiosidad, cómo se trabajaba en las fábricas de eunucos de Almería desde donde, en el siglo X, se surtía de ellos a todo el mercado de Oriente Próximo.

*Historia de Harúm al-Rashid y el joven Omán, 

*Historia de Qatar al-Zaman, reelaborada en la época persa, bagdadí y egipcia que, sin embargo, presenta intercalada la historia de *Nima y Num que se remonta al Extremo Oriente.

De este mismo período parece ser la *Historia del comerciante Mansur y de su amada Zayn al-Mawasif, que termina con la conversión de los dos protagonistas al islam.

Además se han intercalado leyendas preislamicas, como la creencia de que los genios surgen de los pozos.

En el cuento de *Ali Sar y la esclava Zumurrud, de origen persa,  en donde la esclava amada, separada de su dueño, se disfraza de hombre hasta que vuelve a los brazos de su amado.

De origen egipcio, la *Historia de Qatar-al Zaman y su amada, de tema netamente inmoral, sirve para contraponer el carácter lascivo de las mujeres del Iraq con el casto de las egipcias. Este último origen tiene también la historia de *Uns al-Uchud y de su amada Ward Fi-l-Akmam.

 

7.- Novela picaresca

Littemann  consideraba que la picaresca en Las mil y una noches es de origen egipcio. Dos narraciones corroboran esta idea: * Alí al-Zaybaq al-Misrí y la de Baybars y los dieciséis policías -esta última no figura en el ZER-. Pero hay otros autores que consideran que el origen es árabe -para Gonzalez Palencia la picaresca deriva del género que se conoce con el nombre de maqamas-. Estas consisten en una serie de historias cortas, independientes unas de otras, que tienen en común la existencia de una figura central, un pícaro con todas las de la ley, que se convierte en un gorrón y va subsistiendo gracias al empleo de sus buenas artes. El ciclo de las *Historias del barbero integradas en *El jorobado, el judío, el superviviente y el cristiano,  con sus curiosidades costumbristas como la agrupación de los pícaros y ladrones en  cofradías, que sin duda han trascendido en otras literaturas…

También pueden enmarcarse en este estilo la *Historia de Ahmad al-Danif y de Hasán Sumán con Dalila la Tailada y su hija Zaynab la Astuta que engloba la *Historia de Alí al-Zaybaq al-Misrí, la narración es viva y con gracia, contrapone las argucias de las mujeres y los hombres.

Mucho más tardía es la *Historia de Abu Qui y Abu Sir.

 

Y… la poesía 

Intercalados en muchos cuentos se encuentran una serie de versos que, según cuenta el estudioso Horowitz, fueron realizados por 42 poetas entre los que destacan los arábigos-españoles, por la influencia que tuvieron en el próximo oriente en el momento de la compilación, prácticamente definitiva, de las mil y una noches. 

Déjate llevar por la magia de las mil y una noche aquí.

 

Arabia -Las mil y una noches- traducciones al español II- Cansinos Assens

Rafael Cansinos Assens, un escritor maldito que merece ser descubierto .

 

Fue el autor de la primera traducción íntegra de Las mil y una noches, vertida directamente del árabe al español y editada en Mexico por la editorial Aguilar en el año 1954.

 

La fundación que lleva su nombre se encarga de recuperar y difundir su obra:

 

“En un estudio crítico sobre las 1001 noches, nuestro autor, que fue mucho más allá que realizar una mera traducción, afirmaba:

Son Las mil y una noches comparables a un gran río, que se hace caudaloso al acercarse al mar, o a una gran ciudad cuyo origen se ignora. Se han descubierto las fuentes del Nilo, tanto tiempo ignoradas; pero aún están por descubrir las fuentes de Las mil y una noches”.

Y, a modo de cuento, expone la curiosa visión de un intelectual holandés sobre el origen del gran y universal libro:

 

 

LA TESIS PERSA CON RÚBRICA JUDÍA

Pero la tesis persa reaparece con rúbrica judía, sustentada por el orientalista holandés Gaeje, que de un golpe, con solo abrir la Biblia por el Libro de Esther, muestra a los eruditos rebuscadores de libros lo que no habían visto en ese Libro de Libros, que tenían a la mano, quizá sobre su misma mesa, y demuestra, por modo concluyente, que la motivación y sugestión primera de Las mil y una noches no se derivan del Calila y Dimna ni de ningún libro sánscrito ni persa, sino del gran libro judío, la Biblia.

Pues en el Libro de Esther se encuentra ya condensado todo el argumento de la obra y las prefiguras de sus protagonistas—el rey (Asuero), Schahrasad (Esther), su padre adoptivo el visir (Mardojai), más un personaje que en Las mil y una noches no sale y que es Amán, el visir antisemita del rey Asuero.

El monarca persa Ahasveros reinaba «desde la India hasta la Etiopía, sobre ciento veintisiete provincias. El rey Ahasveros estaba casado con la reina Vasti, mujer hermosa y soberbia. Y sucedió que el rey, una vez, “hizo banquete”». Y… pero transcribamos mejor los propios versículos del Libro bíblico, que el drama nos cuenta…

El día séptimo, alegre por el vino el corazón del rey, mandó este a Mahuman, Bizta, Harbona, Bigta, Abagta, Zetar y Carcas, los siete eunucos que servían ante el rey Asuero, que trajeran a su presencia a la reina Vasti, con su real corona, para mostrar a los pueblos y a los grandes su belleza, pues era de hermosa figura;  pero la reina se negó a venir con los eunucos, y el rey se irritó mucho y se encendió en cólera. Preguntó entonces el rey a los sabios conocedores del derecho, pues era este el modo de tratar los negocios ante los conocedores de las leyes y del derecho, de los cuales tenía junto a sí a los que ocupaban el primer rango en su reino, qué ley habría de aplicarse a la reina Vasti por no haber hecho lo que el rey le había mandado por medio de los eunucos.

Memucan respondió ante el rey y los príncipes: «No es solo al rey a quien ha ofendido la reina Vasti; es también a todos los príncipes y a todos los pueblos de todas las provincias del rey Asuero, porque lo hecho por la reina llegará a conocimiento de todas las mujeres y será causa de que menosprecien a sus maridos, pues dirán: El rey Asuero mandó que llevasen a su presencia a la reina Vasti y ella no fue; y desde hoy las princesas de Persia y de Media que sepan lo que ha hecho la reina se lo dirán a todos los príncipes del rey, y de aquí vendrán muchos desprecios y mucha cólera.  Si al rey le parece bien, haga publicar e inscribir entre las leyes de los persas y de los medos, con prohibición de traspasarlo, un real decreto mandando que la reina Vasti no parezca más delante del rey Asuero, y dé el rey dignidad de reina a otra que sea mejor que ella

Pixabay

Y en el capítulo II prosigue la historia en estos términos:

Después de esto, cuando ya se calmó la cólera del rey, pensó en Vasti y en lo que ésta había hecho y en la decisión que respecto de ella se había tomado. Los servidores del rey le dijeron: «Búsquense para el rey jóvenes vírgenes y bellas, poniendo el rey en todas provincias de su reino comisarios que hagan reunir todas las jóvenes vírgenes y de bella presencia en Susa, la capital, en la casa de las mujeres, bajo la vigilancia de Hegue, eunuco del rey y guarda de las mujeres, que les dará lo necesario para ataviarse, y que la joven que más agrade al rey sea la reina en lugar de Vasti.» Aprobó el rey este parecer y se hizo así.

He ahí narrado en el mismo estilo de Las mil y una noches el drama conyugal del rey Asuero, origen del encumbramiento de Esther la judía, que, con su belleza y atractivos, hizo que aquel se olvidara por completo de la reina Vasti y de todas las mozas vírgenes de su reino, poniendo fin a ese ominoso tributo de las mil doncellas y salvando, de paso, a su pueblo judío de los manejos de Amán, el antisemita.

Ahí tenemos ya el argumento y las dramatis personae del libro árabe. Basta con exagerar un poco las cosas y los caracteres. Que el rey Asuero, en vez de repudiar a la reina Vasti, mande matarla y esas vírgenes reunidas en su serrallo desfilen ante él, no para que elija de entre ellas nueva esposa, sino para que las goce y las sacrifique por turno, y tendremos ya el caso del misógino, agresivo rey Schahriar.

La semejanza resalta todavía en el modo como el rey se entera del servició que Mardojai le había prestado en tiempos, salvándole la vida, y de los manejos antisemitas del ambicioso Amán, pues también ahí interviene una historia, aunque no sea Esther quien se la cuente:

«Cap. IV. Aquella noche se le fue el sueño al rey y dijo que le trajesen el libro de las memorias de las cosas de los tiempos, y leyéronlas delante del rey…»

Por esa lectura sabe el rey Asuero que el padre adoptivo de su esposa salvárale antaño la vida, sin que por ello obtuviese recompensa, y decide llamarlo y honrarlo como se merece, subsanando aquel injusto olvido.

Y comparece ante el rey Mardojai y el rey lo nombra su gran visir en lugar de Amán, que muere en la horca que para el hebreo había, con demasiada prisa, mandado levantar.

Esta historia, que pudiera inscribirse en el ya citado libro de At-Tenuji Al Farchu-di-sch-Schiddet (El gozo tras la aflicción), historia que empieza mal y acaba bien y que los judíos leen todos los años, para su edificación y consuelo, haciéndola seguir de una alegre carnavalada, en que se truecan los papeles, como se trocaron entonces los de Mardojai y Amán, es, en resumen, la misma historia del rey Schahriar y su esposa Schahrasad, que también empieza mal y acaba bien para las mujeres y para todo el reino de Persia.

Cierto que Asuero es un carácter menos violento que Schahriar y que, en cambio, Schahrasad es más enérgica y brava que Esther, y se da un aire en lo heroico a Judith, pues obra por propia iniciativa y no por sugestión de su padre adoptivo, Mardojai, que es allí toda el alma del enredo. Esther solo triunfa ante el rey por su hermosura, y por lo demás es una pavisosa, que no sabe historias ni cuentos entretenidos ni tiene malicia femenil, siendo simplemente una linda muñeca en manos de Mardojai.

Pero salvo esas diferencias, todo lo demás es idéntico, y esas diferencias tenía que introducirlas el retocador del asunto, pues si no habríase encontrado con el mismo Libro de Esther.

Confesamos que, de todas las hipótesis, esta de Gaeje nos parece la más admisible y podría servir de base para atribuirle la paternidad de las Noches a un escritor judío, arabizado, de los muchos que pululaban en esas cortes orientales.

Si bien se mira, todo el libro miliunanochesco está salpicado de constelaciones hebraicas; todo lo que en él se dice de Salomón y su poder sobre hombres y genios es de procedencia talmúdica, así como muchas de las anécdotas edificantes que en él se intercalan.

Schahrasad, como vemos, está hecha con retazos de Esther y Judith, pues en su decisión de ofrecerse al rey Schahriar hay algo que recuerda el gesto de la heroína hebrea que, ataviada con todas sus galas, adornada y ungida como para una noche nupcial, se dirige a la tienda de campaña de Holofernes, con el puñal escondido bajo sus ropas, como si dijéramos «con la navaja en la liga». Burton ha insinuado que acaso Schahrasad llevase también su navaja en la liga, por si le fallaban los cuentos. Y hasta esa hermanita Dunyasad, que la acompaña, recuerda a esa otra hermana menor que la Sulamita lleva consigo al palacio de Salomón: «Tenemos una hermana que aún no tiene pechos…»

Hay, pues, sobrados motivos para aceptar la hipótesis del orientalista holandés. El judío está en todas partes, en todo se tropieza con él y, como autor del libro más antiguo, tiene los precedentes de todo.

Saludemos a esa noble sombra.

https://ellaberintodelverdugo.blogspot.com/2014/07/normal-0-21-false-false-false-es-trad-x.html

Descubre mas sobre la mil y una noches aquí.

Arabia- “Las mil y una noches” -Traducciones al español I- Blasco Ibañez

Dice el reputado arabista, Juan Vernet, en sus escritos sobre Las mil y una noches que, de modo incompleto, sus cuentos ya eran conocidos mucho antes de que la primera recopilación traducida en lengua occidental,  realizada en Francia por Galland, viera la luz. En rigor desde el siglo XII se hallaban infiltradas en varias literaturas, románicas primero, germánicas después, a través de traducciones realizadas en España en latín o en castellano. En algunos casos esta transmisión está documentada como en el cuento de «La doncella Teodor» o el ciclo de los «Siete visires». En otros casos es más difícil de probar la dependencia de ciertas narraciones occidentales, pero puede conseguirse mediante un análisis temático ambiental: esto ocurre en determinadas
anécdotas de la picaresca española o algunos pasajes del Decameron.

 

En todo caso, tal como ahora se concibe la obra, Las mil y una noches en castellano nos llegaron, por el lado europeo, siglos después; primero volcadas de la traducción alemana de Gustav Weil y editadas por Montaner y Simón en Barcelona y más tarde, de la mano de Vicente Blasco Ibáñez, quien traduciría la  polémica versión de Mardrus -árabe de nacimiento, afincado en Paris-, médico, poeta y traductor, transgresor e inconformista quien quiso romper con la moralidad llena de prejuicios puritanos propios de la época en que Galland publicara su versión.

Este autor hizo hincapié en destacar el lado erótico de los relatos, basándose en una autenticidad que ha sido puesta más tarde en entredicho por los estudiosos del tema y, de la mano de Vicente  Blasco Ibáñez, ha circulado durante décadas por las bibliotecas españolas como digna representante de la literatura oriental más genuina.

Biblioteca valenciana -Generalitat de Valencia
Biblioteca valenciana -Generalitat de Valencia-

 

Prólogo de J.C. Mardrus traducido por Vicente Blasco Ibáñez

Una palabra del traductor a su amigos

 

YO OFREZCO DESNUDAS, VÍRGENES, 

INTACTAS Y SENCILLAS, PARA MIS DELICIAS Y 

EL PLACER DE MIS AMIGOS, ESTAS NOCHES

ÁRABES VIVIDAS, SOÑADAS Y TRADUCIDAS 

SOBRE SU TIERRA NATAL Y SOBRE EL AGUA.

Pixabay

Ellas me fueron dulces durante los ocios en remotos mares, bajo un cielo ahora lejano.

Por eso las doy.

Sencillas, sonrientes y llenas de ingenuidad, como la musulmana Schehrazada, su madre suculenta que las dió a luz en el misterio; fermentando con emoción en los brazos de un príncipe sublime -lúbrico y feroz-, bajo la mirada enternecida de Alah, clemente y misericordioso. Al venir al mundo fueron delicadamente mecidas por las manos de la lustral Doniazada, su buena tía, que grabó sus nombres sobre hojas de oro coloreadas de húmedas pedrerías y las cuidó bajo el terciopelo de sus pupilas hasta la adolescencia dura, para esparcirlas después, voluptuosas y libres, sobre el mundo oriental, eternizado por su sonrisa.

Yo os las entrego tales como son, en su frescor de carne y de rosa. Sólo existe un método honrado y lógico de traducción: la LITERALIDAD, una literalidad impersonal, apenas atenuada por un leve parpadeo y una ligera sonrisa del traductor. Ella crea, sugestiva, la más grande potencia literaria. Ella produce el placer de la evocación. Ella es la garantía de la verdad. Ella es firme e inmutable, en su desnudez de piedra. Ella cautiva el aroma primitivo y lo cristaliza. Ella separa y desata… Ella fija.

La literalidad encadena el espíritu divagador y lo doma, al mismo tiempo que detiene la infernal facilidad de la pluma. Yo me felicito de que así sea; porque ¿dónde encontrar un traductor de genio simple, anónimo, libre de la necia manía de su renombre…?

Las dificultades del idioma original, tan duras para el traductor académico, que ve en las obras la letra antes que el espíritu, se convierten entre los dedos del amoroso balbuceo oriental en espirales tan bellas, que muchas veces no se atreve a desenlazarlas por miedo a que pierdan su originalidad.

¡En cuanto a la acogida que tendrán estas joyas orientales… ! El Occidente, amanerado y empalidecido por la asfixia de sus convencionalismos verbales, tal vez fingirá susto y asombro al oír el franco lenguaje -gorjeo simple, sonoro y juvenil -de estas muchachas sanas y morenas, nacidas en las tiendas del desierto, que ya no existen.

Entienden poco de malicia las huríes.

Y los pueblos primitivos, dice el Sabio, llaman las cosas por su nombre y no encuentran nunca condenable lo que es natural, ni licenciosa la expresión de lo natural. (Entiendo por pueblos primitivos todos aquellos que aún no tienen una mancha en la carne o en el espíritu, y que vinieron al mundo bajo la sonrisa de la Belleza).

Además, la literatura árabe ignora totalmente ese producto odioso de la vejez espiritual: la intención pornográfica. Los árabes ven todas las cosas bajo el aspecto hilarante. Su sentido erótico sólo conduce a la alegría. Y ríen de todo corazón, como niños, allí donde un puritano gemiría de escándalo.

Pixabay

Todo artista que ha vagabundeado por Oriente y cultivado con amor los bancos calados de los adorables cafés populares en las verdaderas ciudades musulmanas y árabes; el viejo Cairo con sus calles llenas de sombra, siempre frescas; los zocos de Damasco, Sana del Yemen, Mascata o Bagdad; todo aquel que ha dormido en la estera inmaculada del beduino de Palmira, que ha partido el pan y saboreado la sal fraternalmente en la soledad gloriosa del desierto, con Ibn Rachid, el suntuoso, tipo neto del árabe auténtico, o que ha gustado la exquisitez de una charla de simplicidad antigua con el puro descendiente del Profeta, el cherif Hussein ben Ali ben Aoun, emir de la Meca santa, ha podido notar la expresión de las pintorescas fisonomías reunidas. Un sentimiento único domina a toda la asistencia: una hilaridad loca. Ella flamea con vitales estallidos ante las palabras gruesas y libres del heroico cuentista público que en el centro del café o de la plaza gesticula, mima, se pasea o brinca para dar mayor expresión a su relato en medio de los espectadores risueños… Y se apodera de vosotros la general embriaguez suscitada por las palabras y los sonidos imitativos, el humo del tabaco que hace soñar, la esencia afrodisíaca que parece flotante en el espacio, el sub-olor discreto del haschich, último regalo de Alah a los hombres… Y os sentís navegantes aéreos en la frescura de la noche.

Allí nadie aplaude. Ese gesto bárbaro, inarmónico y feroz, vestigio indiscutible de razas ancestrales y antropófagas que danzaban en torno del poste de colores de la víctima y del cual ha hecho Europa un signo de la horrible alegría burguesa amontonada bajo el gas o la electricidad de las salas públicas, es completamente desconocido.

El árabe, ante una música compuesta de notas de cañas y flautas, ante un lamento de kanoun, un canto de muezzin o de almea, un cuento subido de color, un poema de aliteraciones en cascadas, un perfume sutil de jazmín, una danza de flor movida por la brisa, un -vuelo de pájaro o la desnudez de ámbar y perla de una abultada cortesana de formas ondulosas y ojos de estrella, responde en sordina o a toda voz con un ¡ah! ¡ah!… largo, sabiamente modulado, extático, arquitectónico.

Y esto se debe a que el árabe no es más que un instintivo; pero afinado, exquisito. Ama la línea pura y la adivina con su imaginación cuando es irreal.

Pero es parco en palabras y sueña… sueña. Y ahora, amigos míos…

Yo os prometo, sin miedo de mentir, que el telón va a levantarse sobre la más asombrosa, la más complicada y la más espléndida visión que haya alumbrado jamás sobre la nieve del papel el frágil útil del cuentista.

Doctor J. C. MARDRUS

Fuente: Biblioteca Valenciana, Generalitat de Valencia

Enamórate de la Higuera Mágica y de sus cuentos ¿Te animas? Suscríbete ahora

Arabia -Las Mil y una noches- Historia del tercer hermano del barbero

Puede que merezca la pena, antes de empezar con la pequeña exposición de los cuentos de Las Mil y una noches, hacer una breve semblanza de la historia de este libro universal y mágico, que abrió las ventanas del mundo occidental para dejar entrar la fascinación ante ese oriente de sultanes y mendigos, de genios, de tullidos pedigüeños, de ladrones y tesoros escondidos, de alfombras voladoras, de bellísimas mujeres de haren o de cautivos irredentos.

Desde sus origenes indios, son muchas las vicisitudes de este hermoso libro: su paso por el imperio persa y por el antiguo Egipto, que supuso la traducción al árabe, y su lenta expansión en boca de las alcahuetas de los mercados de Bagdad o de Beirut o en la de los contadores de cuentos en los cafés del Cairo, hasta llegar a las páginas de nuestros libros en el amanecer del romanticismo europeo. Lo cierto es que en pleno siglo XXI, todavía, los niños siguen durmiendo al arrullo de Simbad y Sherezade o que es el siempre joven y simpático Aladino quien sigue atrayendo a las poderosas compañías cinematográficas que vuelven, una y otra vez, a esas antiguas historias para dejarnos asombrados con el poder de una fantasía y una ensoñación que no se agotan nunca.  

Y es que, cuentan los eruditos, que lo que hoy conocemos como “Las mil y una noches”,  se recogieron primero bajo el nombre de “Mil noches”, más tarde, “Mil noches y una noche” y que esa prolongación numérica de su nombre se debe a la supersticiosa creencia musulmana del mal agüero de los números pares. En todo caso, si esa fue la razón, tuvieron la fortuna de convertir sus narraciones en un libro con sabores a infinito.

Y cuentan también que Alejandro Magno se enamoró de oriente y que, cada noche, reunía a su alrededor a “los oscuros hombres de la noche” para que le contaran cuentos antes de dormir. 

Que Sherezade, quien preside y reina como una gran señora en cada historia, se incorporó al libro allá por el siglo XV, fruto de viejas tradiciones en el arte de contar cuentos de la India o de la China que enlazaban relatos como en el juego de las muñecas rusas.

Que Aladino no se encuentra entre los cuentos originales, pues, al parecer, fue introducido por el francés Galland -autor de la primera traducción en Europa allá por el año 1704- y que tal vez fuera el mismo traductor quien se inventó ese cuento.

 

¿Dónde está la razón de su persistente éxito? Puede que se deba a ese formato mágico que, como la propia vida, es una cascada de pequeños acontecimientos que van acaeciendo sorprendentemente entre la vida y la muerte.

Historia del tercer hermano del Barbero
LHM

 

 

Historia del tercer hermano del barbero

Mi tercer hermano Bakbak, el ciego, conocido por el apodo de Calabaza Huera, llegó un día, conducido por la predestinación y el destino, a una gran casa y llamó a la puerta esperando que el dueño contestaría y podría pedirle alguna cosilla. Preguntaron desde dentro:

–¿Quién llama?

Pero mi hermano no contestó. Y aunque oyó al dueño que volvía a decir, alzando la voz –¿Quién es?, siguió sin pronunciar palabra. Luego pudo distinguir ruido de pasos que se acercaban hasta llegar a la puerta y sintió que la abrían. Y entonces el hombre dijo:

–¿Qué es lo que deseas?

Mi hermano contestó.

–¿Qué me des una limosna por amor de Alah (alabado sea su nombre)

–¿Eres ciego?– preguntó el otro.

Y mi hermano contestó: 

–Sí.

–Entonces dame la mano– añadió el dueño de la casa.

Y mi hermano le tendió la mano y el hombre le metió dentro y le hizo subir escalones y más escalones hasta que llegaron hasta la más alta azotea. Y mi hermano iba pensando que le daría comida o dinero. Y cuando llegaron a la azotea preguntó el dueño:

–¿Qué quieres, ciego?

–Una limosna por amor de Alah (exaltado sea su nombre)

–¡Qué Alah te abra otro camino!– contestó el otro.

–¿Cómo? – exclamó mi hermano–. ¿No pudiste decirme eso cuando estábamos abajo?

–¡Y tú, !despreciable mamarracho!– contestó el hombre–, ¿no pudiste pedirme la limosna por amor a Alah cuando te lo pregunté por primera vez al oírte llamar a la puerta?

Entonces mi hermano preguntó:

–¿Qué piensas hacer conmigo?

Y dijo el dueño de la casa:

–Ante ti tienes abierto el camino.

De modo que mi hermano se puso a bajar las escaleras y siguió bajando hasta que solo le faltaban veinte escalones para llegar a la puerta y entonces dio un mal paso y cayó rodando y se rompió la cabeza.

Iba andando sin saber a dónde dirigir sus pasos, cuando dos ciegos compañeros suyos le encontraron y le dijeron:

–¿Qué te ha pasado?

Mi hermano les contó la desgracia que acababa de caer sobre él, añadiendo:

–!Oh hermanos míos! Quisiera acudir ahora a nuestros ahorros y cogiendo algo de ellos, gastármelo.

Ahora bien, el dueño de la casa en que mi hermano había entrado antes, le había seguido para espiarle, y sin que se diera cuenta había llegado tras él hasta su casa, y una vez allí, se escurrió dentro sin ser notado. Mi hermano se sentó a esperar a sus compañeros, y cuando llegaron les dijo:

–Cerrad la puerta y registrad la habitación, no sea que nos haya seguido algún extraño.

Cuando el intruso oyó lo que había dicho, se levantó y se colgó de una cuerda que pendía del techo, y los ciegos buscaron por todas partes y, no encontrando a nadie, volvieron a sentarse junto a mi hermano, y sacaron su dinero  porque lo contaron, y tenían más de diez mil monedas de plata. Luego pusieron sus ahorros en un rincón y tomando cada cual lo que quiso del sobrante de dicha cantidad, enterraron las diez mil monedas de plata. Hecho esto, colocaron sus provisiones ante ellos y se pusieron a comer.

Pero mi hermano oyó mascar a su lado a un extraño y dijo a sus amigos:

–¿Hay algún extraño entre nosotros?

Y al extender la mano fue a coger la del desconocido y empezó a chillar:

–¡Aquí está el intruso!

Y cayeron todos sobre él y le apalearon hasta cansarse mientras vociferaban:

–¡Oh musulmanes! ¡Pido protección a Alah y al sultán! ¡Pido protección a Alah y al walí! ¡Pido protección a Alah y al emir! ¡Tengo que comunicar al emir una cosa importantísima!

Y antes de que nadie pudiera darse cuenta, los guardias del walí los rodearon y los apresaron, incluyendo a mi hermano, y los condujeron a todos ante el superior.

El walí preguntó:

–¿Cuál es nuestra historia?

Y contestó el extraño:

–¡Fíjate bien en lo que te digo, oh walí! ¡No podrás enterarte de la verdad más que a fuerza de palos y, si quieres, puedes empezar por pegarme a mí el primero!

Entonces el walí dijo:

–¡Echad este hombre al suelo y pegarle de latigazos!

Y cuando los latigazos empezaron a dolerle, el pícaro abrió un ojo, cuando le dieron unos pocos más, abrió el otro. Ante lo cual exclamó el walí:

–¿Qué significa esa conducta, miserable?

–Prométeme la seguridad y te lo contaré todo– contestó el hombre.

Y habiéndole concedido el walí lo que solicitaba, agregó:

–Nosotros  cuatro nos fingimos ciegos y, de este modo, deslizándonos entre las gentes, entramos en sus casas y vemos a las mujeres y nos las arreglamos para pervertirlas y sacarles el dinero. Y valiéndonos de estos medios hemos conseguido acumular una riqueza considerable que se eleva a diez mil monedas de plata. Y yo he dicho a mis compañeros: «dadme mi parte, es decir, dos mil quinientas monedas» y ellos se han vuelto contra mí y han empezado a pegarme y se han quedado con lo que me pertenece. Por lo tanto, Pido protección a Alah y a ti, y más mereces guardarte tú mi parte que no ellos. Si deseas asegurarte de la verdad de lo que te he dicho, haz que les den de latigazos más de firme que a mí, y ya verás cómo abren los ojos.

Inmediatamente el walí ordenó que azotarán a los ciegos y a mi hermano le tocó ser el primero. Y le pegaron hasta casi acabar con él y entonces el walí les dijo:

–¡Ah hipócritas! ¿Os atrevéis a negar el don con que os ha favorecido Alah, fingiéndose ciegos?

Mi hermano exclamó:

–!Alah, Alah! Ninguno de nosotros tiene vista.

Y volvieron a echarle al suelo y no dejaron de pegarle hasta que perdió el sentido y entonces ordenó el walí:

–Llevaoslo hasta que vuelva en sí, y cuando vuelva en sí, azotadle de nuevo.

Y mientras tanto mandó que castigaran a sus compañeros, propinando a cada uno más de trescientos latigazos, mientras el que no era ciego exclamaba dirigiéndose a ellos:

–Abrid los ojos o volverán a azotaros otra vez– luego, volviéndose al walí, le dijo: –manda a alguien conmigo para que traigamos dinero, pues estos hombres no abrirán los ojos por temor a quedar mal ante los espectadores.

Y el walí ordenó a un hombre que le acompañaran, y volvieron ambos con el dinero. Y el walí lo cogió y apartó para el denunciante las dos mil quinientas monedas que reclamaba, en contra de los ciegos, y el se quedó con los demás. Y a mi hermano y a los, otros dos los expulsó de la ciudad.

El cuento ha sido extraído de la Antología de Cuentos de la Literatura Universal de D. Ramón Menéndez Pidal, traducidos directamente del francés por Elisa Bernis

Suscríbete y déjate seducir por los últimos cuentos  de Vivir en la Higuera.