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Don Juan Manuel

Un hombre de vida inagotable

“Cuanto más alto suba aquel a quien ayudéis, menos apoyo os dará cuando lo necesitéis”.

A Don Juan Manuel le cabe el honor de ser

el primer escritor español en lengua castellana.
Nació en un mundo que explotaba a la cultura humanista como forma de vida. Nieto de Fernando III el Santo —creador de la Escuela de Traductores de Toledo—,  y sobrino de Alfonso X el Sabio, quien la impulsó de manera extraordinaria, estuvo imbuido de esa inquietud cultural que  tan profundos y buenos frutos dio para la aguerrida España de la Reconquista en todos los órdenes de la vida social.

Cargado de títulos y nobles obligaciones, en su juventud y madurez fue un incansable guerrero. A los doce años ya luchaba contra los

Don Juan Manuel
León heráldico del señorío de Villena

moros, pero más tarde tendría otras muchas ocasiones de enfrentarse a ellos y también de contender y disputar sus derechos y pretensiones con sus congéneres cristianos por cuestiones  dinásticas  o políticas.

Siempre estuvo interesado en la literatura, a pesar de que en aquella época se consideraba una labor impropia de un noble caballero, y fue en los últimos años de su vida cuando se dedicó por entero a su vocación literaria.
Su obra más afamada fue El Conde Lucanor. En los  51 cuentos que la componen, Patronio, amparándose en moralejas y fábulas, incluidas en cuentos de otras culturas, va aleccionando sobre la  manera de vivir a  toda una  pléyade de personajes que componen el orden social de la época.

En este corto relato, uno de los entonces llamados exemplos, por su afán de ejemplarizar y enseñar, muestra, además del ingenio y la frescura con la que entró en nuestra  cultura escrita el cuento universal de la lechera, los balbuceos del que es, hoy en día, el intenso y extenso idioma castellano.

Archivo de la LHM

 

 

Exemplo VII –

De lo que contesçió a una muger quel’ dizién doña Truhana

 

Otra vez fablava el conde Lucanor con Patronio en esta guisa:

-Patronio, un omne me dixo una razón et amostróme la manera cómo podría seer. Et bien vos digo que tantas maneras de aprovechamiento ha en ella que, si Dios quiere que se faga assí como me él dixo, que sería mucho mi pro; ca tantas cosas son que nasçen las unas de las otras, que al cabo es muy grant fecho además.

Et contó a Patronio la manera cómo podría seer. Desque Patronio entendió aquellas razones, respondió al conde en esta manera:

-Señor conde Lucanor, siempre oí dezir que era buen seso atenerse omne a las cosas çiertas et non a las vanas fuzas, ca muchas vezes a los que se atienen a las fuzas, contésçeles lo que contesçió a doña Truana. Et el conde preguntó cómo fuera aquello.

-Señor conde -dixo Patronio-, una muger fue que avié nombre doña Truana et era asaz más pobre que rica, et un día iva al mercado et levava una olla de miel en la Cabeça.

Don Juan Manuel
Archivo LHM

Et yendo por el camino, començó a cuidar que vendría aquella olla de miel et que compraría una partida de huevos, et de aquellos huevos nazçirían gallinas et depués, de aquellos dineros que valdrían, conpraría ovejas, et assí fue comprando de las ganancias que faría, fasta que fallóse por más rica que ninguna de sus vezinas.

Et con aquella riqueza que ella cuidava que avía, asmó cómo casaría sus fijos et sus fijas, et cómo iría aguardada por la calle con yernos et con nueras, et cómo dizían por ella cómo fuera de buena ventura en llegar a tan grant riqueza, seyendo tan pobre como solía seer.

Et pensando en esto començó a reír con grand plazer que avía de la su buena andança, et, en riendo, dio con la mano en su fruente, et entonçes cayól’ la olla de la miel en tierra, et quebróse. Cuando vio la olla quebrada, començó a fazer muy grant duelo, toviendo que avía perdido todo lo que cuidava que avría si la olla non le quebrara. Et porque puso todo su pensamiento por fuza vana, non se fizo al cabo nada de lo que ella cuidava. Et vós, señor conde, si queredes que lo que vos dixieren et lo que vós cuidardes sea todo cosa çierta, cred et cuidat sienpre todas cosas tales que sean aguisadas et non fuzas dubdosas et vanas. Et si las quisierdes provar, guardatvos que non aventuredes nin pongades de lo vuestro cosa de que vos sintades por fiuza de la pro de lo que non sodes çierto.

Al conde plogo de lo que Patronio le dixo, et fízolo assí et fallóse ende bien.

Et porque don Johan se pagó deste exienplo, fízolo poner en este libro et fizo estos viessos que dizen assí:

A las cosas çiertas vos comendat
et las fuizas vanas dexat.
 

Fuente: Wikisource

 

Si te interesa la historia del cuento visita en esta pagina Sabios Cuentistas

 

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