El viaje del "Descubrimiento"
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El viaje del “Descubrimiento”

“Estando las tres [naves] provistas de todas las cosas necesarias, con noventa hombres, el 3 de agosto, al amanecer, dieron vela con rumbo a las Canarias.”

Hernando Colón

Con la idea colombina de encontrar a setecientas cincuenta leguas de las islas Canarias la tierra de Cipango, y a mil cien leguas las tierras del Gran Khan, el 8 de septiembre partieron definitivamente hacia el oeste desde la isla de La Gomera, después de reparar en las Canarias el timón de la Pinta. 

De nuevo en la ruta y siguiendo el paralelo 27, alcanzaron el mar de los Sargazos el 16 de septiembre. Más tarde, durante los últimos días de ese mismo mes, Martín Alonso Pinzón ya mostró al almirante su extrañeza de que la carta náutica que les había enseñado mostraba unas islas que no habían aparecido, siendo, según aseguró Colón, causa de las corrientes. Al día siguiente creyeron ver tierra y a ella se dirigieron inútilmente pues, no era cierto. De día en día, el malestar fue creciendo entre las tripulaciones que veían incumplidas las promesas de Colón, provocándose varios motines que se calmaban con nuevas ilusiones de ver tierra en el horizonte; hasta que, en los primeros días de octubre, cuando se habían superado ya las 700 leguas y ya se pedía la destitución del almirante, el sentido del honor de los marinos españoles, los tres hermanos Pinzón y Juan de la Cosa, consiguió que los hombres accedieran a proseguir la marcha aún tres días más, antes de iniciar el viaje de regreso.

Ante la tensa situación, el almirante cambió el rumbo, a sugerencia de Martín Alonso Pinzón. Y en la madrugada del 12 de octubre, desde la carabela la Pinta, que navegaba al frente de la pequeña flota, Rodrigo de Triana gritó ¡tierra! Se dispararon las lombardas y las tres naves, en la madrugada del viernes, anclaban frente a la costa Sur de una isla, preparándose para desembarcar en una playa en la que se veían algunos nativos desnudos. 

El almirante arribó a la isla en el batel armado de la Santa María. Los otros dos capitanes, los Pinzón, actuaron de igual forma, y ya todos en tierra, Colón organizó la ceremonia de toma de posesión. Él llevaba la bandera real y los otros capitanes, sendas banderas con una cruz verde cada una, y encima de la señal cristiana una F y una Y coronadas, como gallardetes reales. A continuación se siguió con la ceremonia de toma de posesión de la isla en nombre de los reyes de Castilla ante los dos Pinzón, el escribano Rodrigo de Escobedo, que anotando daba fe del acto, el veedor Rodrigo Sánchez de Segovia y el resto de las tripulaciones, bautizando en el acto a la isla con el nombre de San Salvador. Jesús Varela Marcos


 

El viaje del descubrimiento
Primer viaje de Colón

Colón resolvió entonces explorar el archipiélago, de la mano de los nativos, decisión que contradice categóricamente que su programa estuviese sometido, en exclusiva, a los dictados de Toscanelli. Pues de haberse atenido a las sugerencias del geógrafo, lo aconsejable hubiera sido continuar hacia poniente en busca de las tierras continentales. Por el contrario, siguieron recorriendo y bautizando islas: la segunda se llamó isla de Santa Maria de la Concepción; la tercera Fernandina y la cuarta Isabela.

Concluido el reconocimiento de las islas de Bajamar, emprendieron una travesía en dirección sureste que les permitió alcanzar Cuba, a la que denominaron Juana. Allí, Colón creyó encontrarse en el Cipango. Más tarde se daría cuenta de que se trataba de tierra insular, muy extensa, pero distante de esa tierra firme, en la que él había colocado el Imperio del Gran Kan por asociación con la voz “cani” que oyó en palabras de los nativos, calculando que para alcanzarla habría unas diez jornadas de navegación.

Tras dedicar el mes de noviembre a la exploración de Cuba, el 6 de diciembre partieron de nuevo y avistaron una nueva isla, que Colón describiría como hermosa y fértil, quedando bautizada como La Española. En ella descubrieron una sociedad en la que no solo existían “reyes” (caciques), sino que se comportaba además con un disciplinado sentido de la jerarquía, manifiesto en las formas refinadas del respeto que se tributaba a los superiores.

El 25 de diciembre la nao Santa María encalló al norte de La Española. Con sus restos se construyó el llamado, Fuerte de la Navidad, donde el almirante, al emprender el viaje de regreso, dejó a 39 hombres bajo el mando de Diego de Arana, persona de su confianza.

El 16 de enero, La Pinta y La Niña navegaban de vuelta a Castilla.

El viaje de retorno, debido a una tormenta, lo hicieron los dos navíos por separado, de modo que Martín Alonso, capitaneando la Pinta, arribó a Bayona, en la costa gallega española, el 18 de febrero, siendo, por lo tanto, el primero en dar noticia y en comunicar el descubrimiento de las nuevas tierras a los reyes católicos. Llegó tan enfermo que murió al poco tiempo del regreso de su carabela al punto de origen en Huelva. Por su parte, el almirante, a bordo de la Niña, entró en Lisboa el 4 de marzo de 1493. El 13 de ese mismo mes, volvió a hacerse a la mar rumbo a Sevilla, para desembarcar en Palos de la Frontera.

Desde allí se dirigió a Barcelona a fin de comunicar personalmente a los monarcas el extraordinario valor de sus hallazgos.

A partir de este momento, el proyecto de los Reyes Católicos en relación con la empresa de las Indias se organiza en torno a dos exigencias irrenunciables: implantar allí una colonización y proseguir el descubrimiento. A ellas se sumaron muy pronto los apremios del enfrentamiento diplomático con Portugal. Un enfrentamiento que condujo primero a la promulgación de las Bulas de Alejandro VI y luego, a la conclusión del Tratado de Tordesillas.

 

El viaje del descubrimiento
José Garnelo y Alda -Museo Naval de Madrid-

En torno a cómo se desarrolló el viaje de descubrimiento, la llegada a las primeras tierras e incluso la vuelta a España, los historiadores mantienen que hay serias dudas sobre la veracidad de lo hasta ahora conocido.  Lo que ha llegado hasta nosotros, es decir, el documento en que se plasma cada uno de los acontecimientos y vivencias que debería ser el diario de abordo de Colón, se supone que fue muy manipulado por su hijo Hernando Colón, quien estuvo muy interesado en dar determinada visión de dicho viaje, como consecuencia de las reclamaciones de derechos y honores en favor de los Colón, que habían dado lugar a los pleitos colombinos.

Bartolomé de las Casas, por su parte y según sus palabras, describe cada uno de los hechos en La Historia del Descubrimiento de América, basándose en lo visto y lo oído del propio Cristóbal Colón y de su hijo Hernando; con lo cual no pude gozar de completo crédito por la razón ya expuesta.

Parece ser que el único documento absolutamente veraz, en donde Cristóbal Colón refiere sus primeras impresiones a su llegada a las nuevas tierras, es la carta que él mismo dirigió a Luis de Santángel, debido a que inmediatamente fue dado a la imprenta y con ello conocido en los distintos países.

Una versión interesante sobre el desarrollo del viaje del marino y doctor en historia, Luis Miguel  Coin Cuenca.

 


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