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	<title>Cristóbal Colón archivos - La Higuera Mágica</title>
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	<description>Descubre la historia de la civilización hispanoamericana: conquistadores, cronistas, misioneros y culturas originarias. Artículos de Mercedes Braojos con rigor histórico y narrativa viva.</description>
	<lastBuildDate>Fri, 05 Jun 2026 17:44:45 +0000</lastBuildDate>
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		<title>Juicio a Colón -La caída de un mito-</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Merche Braojos]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 27 Nov 2024 18:06:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[La ley en las Indias]]></category>
		<category><![CDATA[La Ley y la Fe]]></category>
		<category><![CDATA[Cristóbal Colón]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El 23 de agosto del año 1500, llegaba a isla de La Española un gobernador con todos los poderes necesarios otorgados por los Reyes Católicos para destituir a Colón. Francisco de Bobadilla, investido de la autoridad real, administró durante casi dos años los nuevos territorios pertenecientes a la Corona en sustitución del Almirante, Cristobal Colón,...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<pre style="text-align: center;"><em style="color: #808000; font-family: Georgia, Palatino; font-size: 14pt; font-weight: bold;">El 23 de agosto del año 1500, llegaba a isla de La Española 
un gobernador</em> <span style="font-size: 14pt; font-family: Georgia, Palatino; color: #808000;"><strong><em>con todos los poderes necesarios otorgados por 
los Reyes Católicos para destituir a Colón.</em></strong></span></pre>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Georgia, Palatino;"><a href="https://lahigueramagica.com/francisco-de-bobadilla/">Francisco de Bobadilla, </a>investido de la autoridad real, administró durante casi dos años los nuevos territorios pertenecientes a la Corona en sustitución del Almirante, Cristobal Colón, a quien ajustició, arrestó y envió a la península junto a sus hermanos. En julio de 1502, <a href="https://lahigueramagica.com/nicolas-de-ovando/" target="_blank" rel="noopener">Nicolás de Ovando</a> arribaba a las costas de La Española para tomar posesión en el cargo como nuevo gobernador y Bobadilla emprendió su viaje de regreso.</span></p>
<p style="text-align: center;"><strong><span style="font-size: 14pt; font-family: Georgia, Palatino;"><em>En ese viaje de vuelta, se desencadenó un fuerte huracán que destrozó la flota, </em></span></strong> <strong><span style="font-size: 14pt; font-family: Georgia, Palatino;"><em>barcos y tripulantes desaparecieron en el mar.</em> </span></strong></p>
<p><span style="font-size: 14pt; font-family: Georgia, Palatino;">Debido a este incidente, la documentación referente al juicio que tuvo lugar en la isla de La Española contra Colón a la llegada de Bobadilla nunca llegó a aparecer. Se creyó que viajaba con aquella comitiva y, por tanto, que había desaparecido tragado por las aguas. Incluso se decía que, con aquel fatídico naufragio, «<em>el propio Dios había hecho justicia»</em> con quienes habían tratado de malograr las figura del Descubridor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Georgia, Palatino;">Las razones que provocaron la destitución como virrey de Cristóbal Colón, teniendo como consecuencia el incumpliendo de todo lo firmado en las <a href="https://lahigueramagica.com/las-capitulaciones-de-santa-fe/">Capitulaciones de Santa Fe</a>, quedaron sin ser aclaradas para el juicio de la historia. </span></p>
<figure id="attachment_23389" aria-describedby="caption-attachment-23389" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-23389 size-full" src="https://lahigueramagica.com/wp-content/uploads/2024/11/Castillo-de-Simancas-Archivo-.jpeg" alt="Castillo de Simancas -Archivo-" width="300" height="203" /><figcaption id="caption-attachment-23389" class="wp-caption-text">Castillo de Simancas -Archivo-</figcaption></figure>
<p style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Georgia, Palatino;"><strong><em><span style="color: #808000;">Ha habido que esperar hasta el siglo XXI para </span></em></strong><br />
<strong><em><span style="color: #808000;">que la verdad diera la cara entre las manos de </span></em></strong><br />
<strong><em><span style="color: #808000;">una archivera de Simancas, Isabel Aguirre, </span></em></strong><br />
<strong><em><span style="color: #808000;">quien, mientras ordenaba viejos legajos, </span></em></strong><br />
<strong><em><span style="color: #808000;">encontró un pequeño </span></em></strong><br />
<strong><em><span style="color: #808000;">cuaderno que contenía prácticamente la </span></em></strong><br />
<strong><em><span style="color: #808000;">totalidad de lo ocurrido en el juicio seguido </span></em></strong><br />
<strong><em><span style="color: #808000;">contra Colón por sus actuaciones en la </span></em></strong><br />
<strong><em><span style="color: #808000;">administración de las islas descubiertas hasta </span></em></strong><br />
<strong><em><span style="color: #808000;">entonces y bajo su jurisdicción</span></em></strong><strong><em><span style="color: #808000;">.</span></em></strong><br />
</span></p>
<pre></pre>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Georgia, Palatino;">Ahora se sabe que, a la llegada de Francisco de Bobadilla, Colón no pudo defenderse. Solo consiguió reunir en torno a sí a una veintena de fieles. Por un lado, los españoles, que habían soportado la dureza de una vida en un entorno hostil y primitivo, esclavizados, incluso, más que los indígenas, a la búsqueda desesperada de las ansiadas riquezas, deseaban cobrar sus sueldos y resarcirse por fin de sus sufrimientos; los nativos, por su parte, a decir de varios testigos, se declararon súbditos de los reyes y no podían ponerse frente a un emisario real. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Georgia, Palatino;">También se sabe que los llamados a declarar en el juicio fueron 22 testigos, de los cuales, ahora, se conocen sus declaraciones. Sin duda, aquel juicio debió de suponer un auténtico drama para Colón, «Señor del Nuevo Mundo». En varias ocasiones, él mismo había solicitado que se mandara a un juez que le ayudase a controlar a los españoles, pero la posibilidad de que ese juez ejerciera su ministerio públicamente contra él y sus hermanos debió aterrorizarlo, además de considerarlo un agravio intolerable. </span></p>
<p><img decoding="async" class="alignright wp-image-23390 size-full" src="https://lahigueramagica.com/wp-content/uploads/2024/11/Juicio-a-Colon-La-caida-de-un-mito.jpeg" alt="Juicio a Colón -La caída de un mito" width="146" height="300" /></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong><span style="font-size: 14pt; font-family: Georgia, Palatino;">Tres fueron las preguntas formuladas en el proceso, </span></strong></em><br />
<em><strong><span style="font-size: 14pt; font-family: Georgia, Palatino;">todas ellas estaban referidas </span></strong></em><em><strong><span style="font-size: 14pt; font-family: Georgia, Palatino;">a los españoles, </span></strong></em><em><strong><span style="font-size: 14pt; font-family: Georgia, Palatino;"> nunca se menciona </span></strong></em><em><strong><span style="font-size: 14pt; font-family: Georgia, Palatino;">a los indígenas:</span></strong></em></p>
<ul>
<li style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Georgia, Palatino;">La primera trataba de aclarar el posible intento de Colón de <strong>rebelarse contra la Corona</strong> a la llegada de Bobadilla, así como de entregar los nuevos territorios a otros monarcas extranjeros. </span><span style="font-size: 14pt; font-family: Georgia, Palatino;">En el juicio quedó claro que el Almirante quiso comparecer ante el juez acompañado de gente de armas, quizá —como él mismo escribió en una carta a los monarcas— para zarpar inmediatamente a Castilla y poder dar en la corte su visión de los hechos. En ningún momento quedó probado que Colón quisiera alzarse contra sus reyes.</span><br />
<figure class="thumb zoom"></figure>
</li>
<li style="text-align: justify;"><span style="font-family: Georgia, Palatino; font-size: 14pt;">La segunda versaba sobre las razones por las cuales <strong>Colón prohibía a los eclesiásticos, mediante graves amenazas, que se bautizara a los indios</strong>. Varios testigos aseguraron que nunca llegó a dudarse de la fe del almirante, pero, es muy probable que, al no haber encontrado las riquezas prometidas a los reyes, vio que la única manera de poder resarcirse era a través de la venta de los indios, y para ello no podían ser cristianos. De hecho, llegó a enviar a la península barcos con más de dos millares de indígenas para los mercados de esclavos.</span></li>
</ul>
<ul>
<li style="text-align: justify;"><span style="font-family: Georgia, Palatino; font-size: 14pt;">La tercera hacía referencia a las crueles <strong>actuaciones, a la hora de impartir justicia entre españoles e indígenas</strong>, tanto por parte del almirante como de sus hermanos. De todo ello quedaron cientos de constancias sobre todo tipo de abusos: ahorcamientos sin juicio, subastas de esclavos, tanto de nativos como de cristianos condenados por el almirante a la esclavitud, acumulación de alimentos para revenderlos a precios abusivos &#8230;</span></li>
</ul>
<pre></pre>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Georgia, Palatino;">Durante siglos, para referir ciertas cuestiones en torno a los primeros años de la aventura colombina, especialmente en lo referente a la figura del Descubridor, solo se tomaba en consideración las elogiosas crónicas de Bartolomé de Las Casas, en su Historia de las Indias y las de su propio hijo, <a href="https://lahigueramagica.com/hernando-colon/">Hernando Colón</a>, en la biografía que dejó escrita en torno a la figura de su padre. Ambos siempre vertieron opiniones y relataban hechos que resultaban beneficiosos para la figura de Colón, olvidando o desconociendo cualquier acto que pudiera poner en entredicho su integridad y su brillo como descubridor. El documento encontrado por Isabel Aguirre pone de manifiesto una personalidad nunca imaginada, y la dureza de lo relatado en torno al trato, tanto a españoles como a nativos, evidencia rasgos de vileza y crueldad que solo la ciega codicia y la creencia en la inimputabilidad de sus actos pueden hacer entender.</span></p>
<pre style="text-align: center;"><span style="color: #808000; font-family: Georgia, Palatino; font-size: 14pt;"><strong><em>El hallazgo de la documentación que aquí queda referida </em></strong></span>
<span style="color: #808000; font-family: Georgia, Palatino; font-size: 14pt;"><strong><em>ha supuesto «la caída de un mito». Consuelo Varela e Isabel Aguirre 
han dado a la luz la verdad de la Historia.</em></strong></span></pre>
<p style="text-align: center;"><span style="font-size: 24pt; font-family: Georgia, Palatino;"><strong><em>Lecturas recomendadas</em></strong></span></p>
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<p>&nbsp;</p>
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<figure id="attachment_23391" aria-describedby="caption-attachment-23391" style="width: 236px" class="wp-caption aligncenter"><img decoding="async" class="wp-image-23391 size-medium" src="https://lahigueramagica.com/wp-content/uploads/2024/11/La-caida-de-Cristobal-Colon-El-juicio-de-Bobadilla-236x300.jpeg" alt="La caída de Cristóbal Colón - El juicio de Bobadilla" width="236" height="300" srcset="https://lahigueramagica.com/wp-content/uploads/2024/11/La-caida-de-Cristobal-Colon-El-juicio-de-Bobadilla-236x300.jpeg 236w, https://lahigueramagica.com/wp-content/uploads/2024/11/La-caida-de-Cristobal-Colon-El-juicio-de-Bobadilla.jpeg 539w" sizes="(max-width: 236px) 100vw, 236px" /><figcaption id="caption-attachment-23391" class="wp-caption-text">La caída de Cristóbal Colón &#8211; El juicio de Bobadilla</figcaption></figure>
</div>
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<div style="text-align: center;"><a href="https://www.amazon.es/ca%C3%ADda-Cristóbal-Colón-Bobadilla-Estudios-ebook/dp/B00E3PRDHG/ref=sr_1_3?crid=3SEMQ6XTJ8UX&amp;keywords=consuelo+varela&amp;qid=1680630146&amp;sprefix=%2Caps%2C106&amp;sr=8-3" target="_blank" rel="noopener"><span style="font-size: 14pt; font-family: Georgia, Palatino;">Amazon</span></a></div>
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		<title>Diego -El lengua del Almirante-</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Merche Braojos]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 19 Jul 2024 15:16:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Curiosos Personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Narraciones]]></category>
		<category><![CDATA[Cristóbal Colón]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Cuentan que, de sus contactos con los portugueses, Colón había aprendido la costumbre de hacerse con algunos nativos del lugar que trataban de conquistar, para enseñarles la lengua y convertirlos en intérpretes, con el fin de poder comunicarse Tal vez por esto, en cuanto llegó a la primera isla de las nuevas tierras descubiertas, tomó...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="page" title="Page 9">
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<div class="column">
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<div class="column">
<pre style="text-align: center;"><em style="font-family: Georgia, Palatino; font-size: 14pt; text-align: justify;"><strong><span style="color: #808000;">Cuentan que, de sus contactos con los portugueses, Colón había aprendido la costumbre de hacerse con algunos nativos del lugar que trataban de conquistar, para enseñarles la lengua y convertirlos en intérpretes, con el fin de poder comunicarse</span></strong></em></pre>
<p style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Georgia, Palatino;">Tal vez por esto, en cuanto llegó a la primera isla de las nuevas tierras descubiertas, tomó bajo su mano a un muchacho de apenas 14 años que debió quedar fascinado por aquellos hombres extraños que habían bajado de una montaña que caminaba sobre el agua, y que debían proceder del mismo cielo. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Georgia, Palatino;">Era vivaz y expresivo. Con gestos y señales les hizo entender su disposición a mostrar cuanto quisieran saber. </span><span style="font-size: 14pt; font-family: Georgia, Palatino;">Así, cuando el propio almirante le invitó a subir a la nave capitana, el muchacho, confiado, lo hizo y Colón, ansioso por encontrar tierras mayores, dejó que le fuera señalando los rumbos escritos en el horizonte que, entre islas, ellos conocían de costear a golpe de canoa de una a otra playa. </span></p>
<p style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Georgia, Palatino;"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-13909 alignleft" src="https://lahigueramagica.com/wp-content/uploads/2023/02/7F43720F-A4C4-4F7D-9820-C6AA1F253CED.jpeg" alt="" width="174" height="177" srcset="https://lahigueramagica.com/wp-content/uploads/2023/02/7F43720F-A4C4-4F7D-9820-C6AA1F253CED.jpeg 416w, https://lahigueramagica.com/wp-content/uploads/2023/02/7F43720F-A4C4-4F7D-9820-C6AA1F253CED-294x300.jpeg 294w" sizes="(max-width: 174px) 100vw, 174px" />Navegando siempre al oeste, recorrieron islas e islotes, fueron bautizando con nombres españoles a las que entonces llamaron <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Historia_de_las_Bahamas" target="_blank" rel="noopener">islas de Bajamar.</a> Así nombraron a la Santa Maria de la Concepción, la Fernandina, la Isabela, hasta llegar a una enorme tierra a la que denominaron Juana. Martín Alonso Pinzón, pudiera ser que, desconcertado al ver que las naves eran guiadas por los aspavientos de un niño, abandonó la compañía de los otros dos barcos y navegó por su cuenta sobre otras islas de aquel suave y enorme archipiélago que, como una pesadilla, parecía circular burlonamente en torno a los barcos. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Georgia, Palatino;">Mientras tanto, Colón, ya en aquella tierra llamada Juana, permitió a muy pocos hombres que abandonaran las naves y se adentraran en la tupida arboleda que no prometía un buen recibimiento. Ante las dudas, siguieron costeando. Después de recorrer una pequeña parte del nuevo litoral, el 6 de diciembre, avistaron en la lejanía el extremo oeste de lo que resultó ser una gran isla que Colón bautizó enseguida como La Española</span><span style="font-family: Georgia, Palatino; font-size: large;"><span style="font-size: 14pt;">. Allí recalaron.</span> Un buen cacique los recibió con parabienes y días después, volverían a reencontrarse con la nave que capitaneaba <a href="https://lahigueramagica.com/martin-alonso-pinzon/" target="_blank" rel="noopener">Martín Alonso Pinzón.</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Georgia, Palatino; font-size: large;">Era la Navidad, los hombres festejaban y discutían sobre las estrellas y los vientos más propicios para regresar a España. Mientras la nao Santa Maria, libre de guía, se fue deslizando sobre las arenas hasta encallar para desesperación de todos. La nave quedó inservible para la navegación. Decidieron darle el único fin para el que ya podía ser útil: aprovechar las maderas de su casco para construir un<a href="https://lahigueramagica.com/fuerte-de-la-navidad-2/" target="_blank" rel="noopener"> fuerte</a>, en donde refugiar a los que tenían que quedarse en aquella tierra desconocida por falta de sitio en las dos carabelas que habían sobrevivido. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Georgia, Palatino; font-size: large;">En cuanto el pequeño refugio estuvo construido, a mediados de enero de 1493, la Pinta y la Niña emprendieron el regreso a España. Había que comunicar que la ansiada tierra del oriente había sido hallada.</span></p>
<pre></pre>
<p style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Georgia, Palatino;">Entre los que regresaban a España se encontraba ese muchacho a quien el almirante personalmente se esforzaba en enseñar el castellano y que empezaba a balbucear a su lado los nombres de las cosas. Ahora era Colón quien, desde la cubierta del barco, le señalaba su nuevo destino, un mundo impresionante, lleno de poder y de fuerza que estaba destinado a unirse con el suyo. </span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;"> <span style="font-family: Georgia, Palatino;">Junto a él, subieron a los barcos otros nueve nativos de las islas del oriente; dos de ellos eran hijos del mismo Guacanaganí, el cacique que los había recibido con gran cordialidad y asombro, en la isla que ya sería llamada por siglos La Española. </span></span></p>
<pre style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Georgia, Palatino;">El viaje fue muy duro, días y días de mar incierto, tormentas y trabajos inagotables. 
Durante la travesía, cuatro de los indígenas que les acompañaban cayeron 
enfermos de debilidad y tristeza y murieron antes de llegar a tierra. Después 
vendrían los días agotadores de viaje, cruzando la Península Ibérica de sur a norte, 
ante el asombro de quienes les veían pasar envueltos en mantas 
que apenas ocultaba las plumas de sus cabezas.  </span></pre>
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<div class="column">
<p><span style="font-family: Georgia, Palatino; font-size: 14pt;">Por fin, llegaron ante los Reyes de Castilla; la Corte estaba desplegada por aquel entonces en los condados catalanes pertenecientes al reino de Aragón, probablemente en la ciudad de Barcelona. Colón se presentó ante los Reyes con <span style="color: #333333;"><span style="font-family: Georgia, Palatino; font-size: large;"><span style="caret-color: #808000;">pájaros </span></span><span style="font-family: Georgia, Palatino; font-size: large;">exóticos, plantas curiosas, algunas piezas de oro y seis indígenas de los diez que habían llevado consigo y que sobrevivieron a la travesía de regreso.</span></span></span></p>
<p><span style="font-family: Georgia, Palatino; font-size: 14pt;">Nadie había visto antes seres parecidos a aquellos extraños muchachos, tímidos y débiles, que parecían salidos de entre los árboles de una espesa y enigmática selva; eran la prueba viviente de los virginales y esplendorosos lugares encontrados.</span></p>
<figure id="attachment_23418" aria-describedby="caption-attachment-23418" style="width: 959px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-23418 size-full" src="https://lahigueramagica.com/wp-content/uploads/2024/07/Colon-ante-los-Reyes-Catolicos.jpg" alt="Colón ante los Reyes Católicos" width="959" height="724" srcset="https://lahigueramagica.com/wp-content/uploads/2024/07/Colon-ante-los-Reyes-Catolicos.jpg 959w, https://lahigueramagica.com/wp-content/uploads/2024/07/Colon-ante-los-Reyes-Catolicos-300x226.jpg 300w, https://lahigueramagica.com/wp-content/uploads/2024/07/Colon-ante-los-Reyes-Catolicos-768x580.jpg 768w" sizes="(max-width: 959px) 100vw, 959px" /><figcaption id="caption-attachment-23418" class="wp-caption-text">Colón ante los Reyes Católicos</figcaption></figure>
<p style="text-align: center;"><strong><em><span style="font-size: 14pt; font-family: Georgia, Palatino; color: #808000;">«Trofeos con alma», decidió la reina y, c</span><span style="font-family: Georgia, Palatino; font-size: 14pt; text-align: center;"><span style="font-family: Georgia, Palatino; font-size: large;"><span style="color: #808000;">on los demás nativos de las nuevas tierras, el preferido de Colón fue convertido en un cristiano más, en un solemne acto de bautismo en el que debió ser apadrinado por el hijo del mismo almirante, quien le impuso su nombre, Diego.</span> </span></span></em></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Georgia, Palatino; font-size: 14pt;"><span style="text-align: center;">Y Como Diego Colón, volvería a su tierra</span> en el segundo viaje colombino, entre una enorme multitud de gentes que se agolpaba en los barcos, rodeados de animales, plantas y extraños artilugios que llenaban las bodegas, destinados a transformar el mundo exótico y cálido del otro lado del mar en otra nueva y esplendorosa Castilla. </span></p>
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<p><span style="font-family: Georgia, Palatino; font-size: 14pt;">Dicen quienes le conocieron que, después de haber sobrevivido a dos viajes transatlánticos, y a todas las enfermedades y penurias que asolaron las islas antillanas durante aquellos tiempos difíciles, vivió muchos años más, convertido en uno de los caciques principales de la isla de La Española, colaborando siempre en la acción civilizadora de quienes trataban de poner orden cristiano en aquellas tierras. </span></p>
<p style="text-align: center;"><span style="font-family: Georgia, Palatino; font-size: 14pt;">Se casó bien y su hijo, llamado como él, Diego Colón, viajó como lo hiciera su padre a Castilla, probablemente con el afán de regresar a su tierra e impregnar de la cultura castellana a los hijos de sus hermosas islas. No tuvo éxito ese intento, pues pronto murió en la casa de un tal García Sánchez de la Plaza, vecino de Sevilla.</span></p>
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<p><a href="https://estebanmira.weebly.com/uploads/7/9/5/0/7950617/indio.pdf" target="_blank" rel="noopener">Fuente: Esteban Mira Caballos :</a><span style="font-family: var(--global-body-font-family);">CACIQUES GUATIAOS EN LOS INICIOS DE LA COLONIZACIÓN: EL CASO DEL INDIO DIEGO COLÓN</span></p>
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		<title>El juramento de Cipango y de Catay</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Merche Braojos]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 05 May 2024 05:20:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Narraciones]]></category>
		<category><![CDATA[Sucedió en América]]></category>
		<category><![CDATA[Cristóbal Colón]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>&#160; Los viajes de Marco Polo por el Oriente del mundo habían penetrado profundamente en el imaginario de los habitantes del viejo imperio romano a punto de extinguirse para siempre. En la fértil mente de un hombre como Colón se habían unido los conocimientos de los sabios clásicos que hablaban de la redondez de la...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><strong><i><span style="color: #808000; font-family: Georgia, Palatino; font-size: large;">Los viajes de Marco Polo por el Oriente del mundo habían penetrado profundamente en el imaginario de los habitantes del viejo imperio romano a punto de extinguirse para <span style="caret-color: #808000;">siempre</span>. </span></i></strong><strong><i><span style="color: #808000; font-family: Georgia, Palatino; font-size: large;">En la fértil </span></i><span style="color: #808000; font-family: Georgia, Palatino; font-size: large;"><span style="caret-color: #808000;"><i>mente</i></span></span><i style="color: #808000; font-family: Georgia, Palatino; font-size: large;"> de un hombre como Colón se habían unido los conocimientos de los </i><i style="color: #808000; font-family: Georgia, Palatino; font-size: large;">sabios </i><span style="color: #808000; font-family: Georgia, Palatino; font-size: large;"><span style="caret-color: #808000;"><i>clásicos</i></span></span><i><span style="color: #808000; font-family: Georgia, Palatino; font-size: large;"> que hablaban de la redondez de la tierra con las descripciones de los <span style="caret-color: #808000;">riquísimos</span> </span></i><span style="color: #808000; font-family: Georgia, Palatino; font-size: large;"><span style="caret-color: #808000;"><i>territorios</i></span></span><i style="color: #808000; font-family: Georgia, Palatino; font-size: large;"> que pertenecían al Gran Khan y a lo que el «Libro de las Maravillas», </i><span style="color: #808000; font-family: Georgia, Palatino; font-size: large;"><span style="caret-color: #808000;"><i>llamaba</i></span></span><i style="color: #808000; font-family: Georgia, Palatino; font-size: large;"> Catay. </i></strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong><i><span style="color: #808000; font-family: Georgia, Palatino; font-size: large;">Entre otras <span style="caret-color: #808000;">imágenes</span> fantásticas, en la isla de Cipango, frente a las costas de Asia, el oro cubría los techos de las casas de los habitantes de aquellas lejanas tierras&#8230;</span></i></strong></p>
<pre></pre>
<p><span style="font-family: Georgia, Palatino; font-size: 14pt;"><span style="font-size: 24pt;">Corría el año 1493,</span> la gran expedición que supuso el <a href="https://lahigueramagica.com/segundo-viaje-de-colon/">segundo viaje colombino</a> ya estaba en los territorios de las nuevas tierras descubiertas con centenares de personas dispuestas a transformarlas en una nueva Castilla. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Georgia, Palatino; font-size: 14pt;">     A pesar de los grandes inconvenientes y las muchas dificultades a las que se enfrentaron los recién llegados, una vez estuvo organizada la administración de la nueva ciudad de <a href="https://lahigueramagica.com/la-isabela-la-ciudad-olvidada/">la Isabela,</a> en la costa, así como la construcción del fuerte de Santo Tomás, en la región del Cibao, Cristóbal Colón puso todo en manos de su hermano, Diego Colón y de Pedro de Margerit, respectivamente, y decidió continuar sus exploraciones a la búsqueda del encuentro con el continente en el que habitaba el Gran Khan.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Georgia, Palatino; font-size: 14pt;">     Quince de las naves que llegaron a la Española habían partido de regreso a la península para solicitar refuerzos, medicinas y víveres. De las cinco naves que permanecían en La Isabela, Colón eligió tres carabelas: la Niña, la San Juan y la Cardera. A bordo de las naves iban 98 tripulantes; entre ellos viajaban grandes marinos y magníficos cartógrafos como el mismo Juan de la Cosa; con ellos iba también <a href="https://lahigueramagica.com/diego-el-lengua-de-colon/">Diego</a>, el lengua de Colón, para hacerse entender con quienes se fueran encontrando. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Georgia, Palatino; font-size: 14pt;">     El 24 de abril de 1494, las naves dejaban la Isabela y, desde el norte de La Española, cruzaron al sur de la isla de Cuba, a la que Colón había denominado Juana. Desde allí se desviaron, con rumbo sur, hacia una isla aún no descubierta, a la que los nativos de la costa que acababan de abandonar nombraban como <em>Iamahich,</em> en la que podrían encontrarse enormes riquezas. Tal vez fuera esa isla de la que el Almirante ya había oído nombrar en el primer viaje como isla de Baneque, poseedora de gran abundancia de oro. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Georgia, Palatino; font-size: 14pt;">   Enseguida, las noticias de esas grandes riquezas en la isla se evidenciaron como falsas. Pero en su recorrido los expedicionarios vivieron no pocas experiencias: se sabe que por primera vez en aquellos lugares, se dieron cuenta de la eficacia de utilizar perros para defenderse y disuadir a sus atacantes, pues a su llegada a tierra, fueron recibidos por una multitud de canoas llenas de indígenas que rodearon las carabelas con ánimo de pelear; algo que rehuían los navegantes por estar muy alejado de su interés. Con esa misma aptitud agresiva se volverían a encontrar en numerosas ocasiones a lo largo de la costa, dando muestras de</span><span style="font-family: Georgia, Palatino; font-size: 14pt;"> la belicosidad de los nativos. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Georgia, Palatino; font-size: 14pt;">     Pero también consiguieron contactar con alguna tribu pacífica, cuyos miembros, dicen los cronistas, los consideraron «gentes venidas del cielo», y </span><span style="font-family: Georgia, Palatino; font-size: 14pt;">alguno de ellos se obstinó en convencer al Almirante para partir con los viajeros de las carabelas y poder así pertenecer para siempre a aquella fabulosa muestra de una civilización venida del más allá. R</span><span style="font-family: Georgia, Palatino; font-size: 14pt;">ecorrieron sus costas y </span><span style="font-family: Georgia, Palatino; font-size: 14pt;">abandonaron la isla a la que llamaron, isla de Santiago, volviendo</span><span style="font-family: Georgia, Palatino; font-size: 14pt;"> de nuevo a la costa sur de Cuba. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Georgia, Palatino; font-size: 14pt;">   Se sucedieron días de navegación, siempre con rumbo Noroeste, entrando y saliendo de una costa endiablada, que parecía querer protegerse con una multitud de pequeñas islas que formaban</span><span style="font-family: Georgia, Palatino; font-size: 14pt;"> canales y estrechos poco profundos, dificultando gravemente el discurrir de las naves. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Georgia, Palatino; font-size: 14pt;">     En un primer encuentro con esos pequeños archipiélagos, Colon llegó a contar 174 islas, a las que bautizó como «El Jardín de la Reina»; pues, en sus cartas de relación, las describen como tierras exóticas de gran belleza en las que se enseñoreaban los flamencos de lujosos plumajes, pero prácticamente</span><span style="font-family: Georgia, Palatino; font-size: 14pt;"> desiertas. Solo en una de ellas, a la que bautizaron como, Santa Marta, encontraron algún pequeño poblado con indicios de vida primitiva.</span></p>
<figure id="attachment_20251" aria-describedby="caption-attachment-20251" style="width: 434px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-20251" src="https://lahigueramagica.com/wp-content/uploads/2024/05/Imagen-4-6-23-a-las-9.23.jpeg" alt="Juramento del Cipango y de Catay" width="434" height="270" srcset="https://lahigueramagica.com/wp-content/uploads/2024/05/Imagen-4-6-23-a-las-9.23.jpeg 862w, https://lahigueramagica.com/wp-content/uploads/2024/05/Imagen-4-6-23-a-las-9.23-300x187.jpeg 300w, https://lahigueramagica.com/wp-content/uploads/2024/05/Imagen-4-6-23-a-las-9.23-768x478.jpeg 768w, https://lahigueramagica.com/wp-content/uploads/2024/05/Imagen-4-6-23-a-las-9.23-600x373.jpeg 600w" sizes="(max-width: 434px) 100vw, 434px" /><figcaption id="caption-attachment-20251" class="wp-caption-text">Ilustración del Libro de las Maravillas</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Georgia, Palatino; font-size: 14pt;">Durante más de treinta días, entraron y salieron de aquel difícil litoral que iba reafirmando a Colón en la certeza de que navegaban a través de aguas asiáticas, pues en el Libro de las Maravillas se hablaba de un sin fin de pequeñas islas que precedían al continente. Por otro lado, al</span><span style="font-family: Georgia, Palatino; font-size: 14pt;"> tomar contacto con algunos habitantes pacíficos con quienes podían comunicarse, recibían curiosas informaciones: hablaban de estar pisando las tierras de Magón, tan parecido a ese otro nombre de, Mangui, repetido por Marco Polo como la región más rica del reino del Gran Khan. Otras veces, era a través de sus propios ojos como se confirmaban sus sospechas, pues, al adentrarse</span><span style="font-family: Georgia, Palatino; font-size: 14pt;"> en tierra para cazar y cargar de agua sus barcos, se habían visto hombres de piel muy clara, vestidos con túnica blanca, a quienes persiguieron para contactar con ellos, pero sin conseguirlo; otras veces eran las noticias de los propios nativos asegurando</span><span style="font-family: Georgia, Palatino; font-size: 14pt;"> que, más allá de las montañas que se divisaban en la lejanía, reinaba un cacique vestido de blanco. Para Colón, sin duda, se trataba del mítico <a href="https://www.alandalusylahistoria.com/?p=1944" target="_blank" rel="noopener">Preste Juan.</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Georgia, Palatino; font-size: 14pt;">     La quimera de Colón de llegar a España por el Oriente empezaba a presentarse como una realidad al alcance de la mano, solo había que encontrar un paso para enlazar con el otro lado del mundo. Pero él, como hombre práctico y gran marino, sabía que, después de las condiciones en las que habían navegado en el largo y accidentado cabotaje, las quillas de los barcos estaban quebrantadas, las cuerdas, las velas y las jarcias podridas, así como, la comida corrompida. Todo hablaba en contra de hacer posible el soñado retorno en aquellas condiciones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Georgia, Palatino; font-size: 14pt;">     Al llegar a, lo que después se sabría, era la parte más occidental de la isla de Cuba, sin que se divisara su fin, Colón decidió renunciar a encontrar ese paso buscado y las tres carabelas regresaron a la Isabela. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Georgia, Palatino;">     Pero Colón necesitaba pruebas de que sus aseveraciones sobre el encuentro por fin con la tierra de las especias, que cerrarían el círculo del mundo, eran ciertas. Posiblemente d</span><span style="font-size: 14pt; font-family: Georgia, Palatino;">esesperado ante la impotencia por no disponer de nada entre sus manos para mostrar lo que creía la verdad, el día antes de emprender el regreso, tuvo la feliz idea de hacer valer el testimonio de sus experimentados hombres de mar y mandó preparar un documento para que fuera firmado por todos ellos, asegurando que la costa que dejaban atrás era tierra firme y, por lo tanto, era el continente asiático. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Georgia, Palatino;">    Debió de tener que enfrentarse a las contradicciones de aquellos avezados marinos que, poco convencidos de lo que Colón afirmaba, no les bastó con la fe en el sabio instinto del Almirante.  Y Colón, como virrey de Las Indias, no encontró otra fórmula más adecuada que obligarles a manifestar que así lo reconocían. Por lo que, en uso de su autoridad, les hizo firmar, con la obligación de callar para siempre a fuer de perder la nariz más la elevada suma de 10.000 maravedíes, cada vez que lo repitieran, que serían cien azotes si el delator fuera grumete u oficio similar.   </span></p>
<p style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Georgia, Palatino;"><strong><em><span style="color: #808000;">”no yo ni vydo ysla que pudiese tener 330 en cinco leguas en una costa de poniente o levante y Aín no acababa de andar, y que veía ahora que la tierra tornaba al sur sudeste y al sudoeste y oeste y que ciertamente no tenía duda alguna que fuese la tierra firme, antes lo afirma y defendería pues la tierra firme y no isla y que antes y que antes de muchas lenguas navegando por la dicha costa se fallaría tierra adonde tratar gente política de saber y que saben el mundo etc.</span> </em></strong></span></p>
<pre style="text-align: center;"><strong><em><i style="color: #333333; font-family: Georgia, Palatino; font-size: 12pt;"></i><span style="font-family: Georgia, Palatino; font-size: medium;">El documento está recogido en el A.G.I., Patronato 8, Ramo 11, en dos hojas sueltas, como: Información y testimonio de cómo don Cristóbal Colón y los que con él iban, descubrieron la tierra firme. Fue trasladado por Diego de Peñalosa en la Isabela, el 14 de enero de 1495, junto al</span></em></strong><span style="font-size: 14pt; font-family: Georgia, Palatino;"><strong><em><span style="color: #333333;"><span style="font-size: 12pt;"> testimonio </span></span></em></strong></span><span style="font-size: 14pt; font-family: Georgia, Palatino;"><strong><em><span style="color: #333333;"><span style="font-size: 12pt;">firmado por Fernán Pérez de Luna en Cuba a petición del virrey.</span> 
</span></em></strong></span></pre>
<p><span style="font-family: Georgia, Palatino; font-size: 14pt;"><strong><em><i style="color: #333333; font-family: Georgia, Palatino; font-size: 12pt;"><span style="color: #808000; font-family: Georgia, Palatino; font-size: large;"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-12766 alignleft" src="https://lahigueramagica.com/wp-content/uploads/2022/12/E831AE6F-0C90-4CE5-A065-2D56CBD640D2.jpeg" alt="" width="108" height="149" srcset="https://lahigueramagica.com/wp-content/uploads/2022/12/E831AE6F-0C90-4CE5-A065-2D56CBD640D2.jpeg 445w, https://lahigueramagica.com/wp-content/uploads/2022/12/E831AE6F-0C90-4CE5-A065-2D56CBD640D2-218x300.jpeg 218w" sizes="(max-width: 108px) 100vw, 108px" /></span></i></em></strong>No se ha encontrado en ninguna de las crónicas rastro de este documento. Hernando Colón, al escribir sobre los viajes de su padre, así como Bartolomé de las Casas, Bernáldez, el Cura Palacios o alguno de los presentes en ese segundo viaje sobre el que escribieron, como lo hizo, <a href="https://dbe.rah.es/biografias/94397/michele-cuneo" target="_blank" rel="noopener">Michele Cuneo,</a> tampoco lo mencionan. Tal vez avergonzó a todos: los presentes por la fuerza con la que se impuso y los cronistas, por no querer devaluar la figura encumbrada de Don Cristóbal Colón.</span></p>
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<p>Fuente: Tesis doctoral de Mª Monserrat León Guerrero &#8211; Universidad de Valladolid-</p>
<p style="text-align: center;"><em><strong><span style="font-size: 24pt; font-family: Georgia, Palatino;">Lecturas recomendadas</span></strong></em></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-20253 aligncenter" src="https://lahigueramagica.com/wp-content/uploads/2024/05/IMG_2683.jpeg" alt="El juramento de Cipango y de Catay" width="280" height="395" srcset="https://lahigueramagica.com/wp-content/uploads/2024/05/IMG_2683.jpeg 563w, https://lahigueramagica.com/wp-content/uploads/2024/05/IMG_2683-212x300.jpeg 212w" sizes="(max-width: 280px) 100vw, 280px" /></p>
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