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La familia del granero

La familia del graneroHace frío, está nevando, es normal, estamos en invierno y los Reyes Magos han llegado con sus camellos y han repartido los regalos en todas las casas de una pequeña aldea en el Pirineo, donde hay una peculiar familia que ha madrugado tanto que todavía es de noche.

En el granero han dejado una gran caja  para la oveja Pecorina y, como es una bebé, no sabe que es el regalo que le han traído los Reyes Magos, así que el osito Wysly viene a decirle que a él le han traído una chaquetita de lana y, al ver el paquete envuelto en papel azul con ovejitas, le dice a la Pecorina:

—Esto debe de ser para ti.                               

La Pecorina, que todavía está un poco adormilada, corre hacía su regalo y comienza a romper el papel que lo envuelve, abre la caja y encuentra un delfín en una pecera.

—¿Pero esto qué es? —le pregunta al osito.

—Es un mamífero que vive en el agua. Los delfines son muy simpáticos y les gusta reírse y hacer acrobacias.

—¿Qué son las acrobacias?

Y aquí hace su aparición el soldadito legionario, como siempre cantando y silbando, con su uniforme todo pulcro, y no le faltan sus galones.

—¡Oh!  ¡Wysly, Pecorina, qué alegría veros!

Vengo con Miguelito, que nos hemos encontrado en el camino y trae consigo un enorme pastel para que celebremos todos juntos este nuevo año que comienza todo cubierto de nieve  y, según el refrán:  «año de nieves, año de bienes». Ya tenía yo ganas de ver nevar pues en el trópico es Lorenzo el que nos acompaña diariamente.

Con tanto alboroto la Pecorina se ha espabilado, mostrando su alegría con sus balidos un tanto roncos.

El delfín comienza su danza con sus gorjeos y golpeteo queriendo llamar la atención, como diciendo: «¡Eh que yo también esto aquí!».  De tal modo salta y se revuelca que el agua se sale  fuera de la pecera, mojando los lustrosos zapatos del legionario Manfredo, quien se solivianta y apercibe al juguetón delfín que se frena en seco y se disculpa con sus gruñidos.

Pecorina se acerca al osito Wysly demandando su desayuno.

Pero falta el reno quien hace su aparición uniéndose al grupo dispuesto a darse un gran festín con las suculentas viandas que los Reyes Magos suponía le habrían dejado; sin embargo cual fue su desilusión al ver que allí no había nada para él, pero el reno siempre satisfecho se recompone rápidamente ya que se saciará con la leche de la oveja Pecorina que Miguelito se dispone a ordeñar.

Manfredo, siempre tan previsor,  había pasado por el gallinero y  había afanado su docena de huevos. La tetera siempre estaba en la lumbre y las hierbas nunca faltaban y la ración de peces para el delfín siempre ocupaban el estanque.

Así que todo estaba dispuesto para comenzar su nutritivo desayuno, felices y contentos antes de ponerse con las tareas de la granja.

Claro que con la tripa tan llena, empezaban las disculpas y las quejas de que «a mí me duele aquí, yo no puedo con este azadón, voy a cambiarle el agua al delfín», etc.

De tal manera que Manfredo les pone firmes a todos y reparte las tareas para comenzar la jornada con orden y concierto.

Al final todos quedan tan satisfechos de haber cumplido con sus tareas, y llega el mediodía para recuperar fuerzas con un almuerzo suculento tras el cual hace su aparición el enorme pastel de Miguelito para celebrar el final de un día más.

Así transcurre la vida en el granero de esta familia tan variopinta y jacarandosa.

CAA 8-I-2021

 

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2 comentarios en “La familia del granero”

  1. Aspasia de Mileto

    Que tiernos y amorosos el osito y la ovejita pero no te pierdas a Manfredo con su uniforme y a Miguelito con su sombrero. Una tierna historia.

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