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Mi afición a los cuentos  proviene de la infancia. En aquella época, tuve la fortuna de vivir en una casa, en donde las habitaciones se alineaban a lo largo de un estrecho pasillo, que conducía hacia un patio de paredes blancas sin ventanas. En el centro de aquel patio, una higuera se derramaba sobre las piedras, acogedora y solitaria. En las tardes de verano, a esa hora en que los mayores, vencidos por el sueño, se acurrucaban adormilados en los sillones y el zumbido de las moscas amortiguaba todos los sonidos, nos sentábamos a su sombra para escuchar los cuentos que nos contaba la niñera. Las historias siempre eran de duendes, de brujas o fantasmas y supongo que, para que no nos asustásemos, ella nos decía que allí estábamos a salvo de todo, que nada ni nadie podía hacernos daño y nos instaba a cerrar los ojos y permanecer callados durante unos instantes para escuchar el aire a nuestro alrededor. Los que habitamos ese tiempo hace años que dejamos  de ser niños y abandonamos el cobijo de la higuera, pero aquel silencio que nos protegió en la infancia dejó para siempre la huella de un recuerdo mágico que ha ido adquiriendo vida propia y que ahora necesito compartir.

Y poco a poco lo que empezó como una afición se va convirtiendo en una realidad que va cobrando forma.

Aquí está ya la primera recopilación de algunos de los cuentos publicados por nuestra asidua colaboradora Berta Brac.

¡Disfrútalo!

Obras de la autora:

India de luz y sombras - Portada