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Maena García

Cualquier  cosa que puedas hacer o que sueñes que puedes hacer, hazla. El coraje tiene genio, poder y magia en sí mismo.

 

Goethe

 

Maena me ha contado que escribe desde que recuerda lo que era un lápiz. Enseguida descubrió que las palabras son las herramientas para trasmutar el tiempo en pura magia y ha vivido empeñada en ello: se convirtió en poeta.

Pero Maena es joven todavía y habrá que seguir de cerca lo que nos tenga que decir, porque cuando escribe sin contar las palabras para que formen versos, se trasparenta que sabe que vivimos en un tiempo de pequeñas píldoras capaces de producir grandes efectos.

En Emails a una joven poeta derrama la experiencia de alguien que ha bajado a las profundidades del alma para descubrir que allí está lo único que merece la pena: la esencia de nosotros mismos.

Se trata de aprender a buscarla, y en estos relatos hay pistas que conviene seguir.

 

Maena García

 

Emails a una joven poeta 

Email 2

De: yaug@yaug.com

Enviado: 06/05/2012

Para: joven-poeta@hotmail.com

Asunto: ¿Cuál es tu papel en esta función?

 

 

Mabiginion -Los celtas galeses-

Estimada mía:

Te agradezco la rapidez con la que respondiste a mi email porque me demuestra tu interés en que sigamos este contacto que la vida nos ofreció. Ahora solo depende de que nosotros queramos mantenerlo o no con nuestros actos, pues ninguna relación humana se sujeta bien sin un mínimo esfuerzo que la sostenga.

Disculpa, por favor, que diera por hecho que te sentías periodista sin haberte preguntado antes lo que tú pensabas. Te vi tan entregada para que todo saliera bien cuando me entrevistaste y percibí en tu email tanta satisfacción por el premio recibido que deduje, equivocadamente, claro, que ya habías encontrado tu camino. Qué verdad es que cada persona es un mundo diferente lleno de secretos insondables para los demás y que no se puede juzgar a a nadie sin haber caminado mil leguas con sus sandalias.

Quiero que sepas que me halaga la confianza que pones en mi criterio al enviarme tus versos para que valore si debes dedicarte a la poesía, pero yo no soy quien debe darte una respuesta ni decirte si es esa o no tu vocación. Aunque solo tú puedes hallar dentro de ti el sentido que tiene tu vida, con la intención de ayudarte, te daré algunas pautas que tal vez te sirvan para encontrarlo.

De entrada, piensa que todos estamos programados para aportar «algo» a los demás de manera que si cada uno fuera capaz de ofrecer lo que ha venido a dar, la suma de esos «algo» darían como resultado un «total perfecto».

Venimos con unas cualidades únicas e irrepetibles para cumplir una misión única e irrepetible. El papel que vas a interpretar en este mundo está pensado exclusivamente para ti, de modo que nadie más en toda la historia podrá desempeñarlo nunca como tú, pues a nadie más le ha sido dado lo necesario para lograr que tu personaje sea completo.

Y si el elenco entero actuara a la perfección, podríamos lograr hacer de la vida una obra maestra, aunque para ello es necesario algo más, ya que por muy bien que interpreten todos su papel, si cada uno sale al escenario a destiempo y habla cuando no le corresponde, sin duda resultará un desastre. De ahí que estemos obligados no solo a encontrar nuestra vocación y vivir conforme a ella, sino también  auxiliar a los demás para que persistan en la suya.

Maena García
Archivo de LHM

Pero supongo que te preguntarás cómo puedes tener la certeza de cuál es el personaje que te ha tocado en el reparto. Pues bien, ten en cuenta que la vocación es el apuntador que, escondido dentro de nosotros, nos va chivando a voces el texto de nuestro papel para que nunca nos quedemos en blanco. Y a todos, niña, a todos nos grita la nuestra desde que nacemos, solo que algunos no la oyen, simplemente porque no se escuchan.

Así que lo primero es que reconozcas la voz de tu apuntador, para lo que has de fijarte en aquello que te guste hacer, que a la vez se te dé bien y que al mismo tiempo aporte algo a los demás. Eso puede ayudarte a identificar tu vocación, pues son tres condiciones indispensables para que lo sea. En este sentido, es importante que no la confundas con la profesión a la que decidas dedicarte, aunque lo lógico sería hacer que coincidan y que tu vocación se convierta en tu forma de vida.

Y para encontrar qué es lo que en ti cumple tales requisitos, te recomiendo el silencio de la soledad absoluta, pues hace falta estar muy callados si queremos escucharnos. Busca tiempo para estar contigo misma, momentos en los que el ruido de lo ajeno no silencie tu propia voz, y cuando llegues a oírla, pregúntale de qué sustancias estás hecha.

Lleva tu mente a los recuerdos más lejanos que tengas y rebusca en tu infancia cualquier dato que te pueda revelar qué es lo que traías ya dentro de ti cuando llegaste a la vida. Ahí es donde encontrarás tu verdadera vocación, en lo que de muy niña realizabas sin esfuerzo alguno porque desde el principio estabas preparada para eso. Y plantéate cómo utilizar tus cualidades innatas de forma que con ellas puedas aportar algo a los demás, pues recuerda que todos estamos conectados porque necesitamos ayudarnos unos a otros para que entre todos mantengamos viva a la humanidad.

Respecto a la calidad de las poesías que me enviaste, aunque insisto en que no soy yo quién para juzgarlas, te recomiendo que te plantees cuál es el propósito que las sustenta. Debes buscarle a cada una un motivo para existir, porque todos,  incluso ellas, necesitamos una razón de ser, algo para lo que valemos.

Si el objetivo de uno de tus poemas es tocar el corazón, no lo fuerces intentando que suene bien ni pretendas que guste a todo el mundo. No escribas para que te digan: «qué bonito». Hazlo para los que lo lean lloren de emoción. Si consigues eso, ya puedes darte por satisfecha.

Por último, en cuanto a los consejos que me pides para mejorar como poeta, solo puedo decirte que la vida y la poesía son dos líneas juntas que avanzan paralelas, por lo que cualquier recomendación que te haga para una sirve también para la otra. Y la mejor que puedo darte para ambas, y tal vez la única, es que una vez sepas cuál es la finalidad de tu existencia, vivas y escribas solo para alcanzarla. Todo lo demás sobra. Con eso, habrás cumplido con creces.

Bueno, señorita, espero haberte ayudado al menos un poco a aclarar tus dudas y a tomar las decisiones más adecuadas para tu futuro y el de todos los demás.

Hoy adjunto a este email un puñado de fuerzas para que seas capaz de bordar ese papel que has venido a interpretar entre nosotros.

Hasta la próxima, niña estimada, joven poeta:

Yaug

 

 Maena García y su mundo literario

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