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India –en el Pantchatandra– La olla rota

El pantchatandra – «reloj de príncipes»

Bajo la forma literaria de fábulas, cuentos y cuentos maravillosos, los cinco libros de esta obra inigualable trataban de educar a príncipes y a reyes en la moral y la sabiduría de la vida. 

Seguramente, el Pantchatandra procede del tiempo transcurrido entre el siglo II a.C. y siglo VI d.C.  La obra contiene notables influencias del fabulista griego Esopo y del budismo, pero fue a partir del siglo X cuando comienza a difundirse por occidente. En esta época la tradición literaria empieza a imponerse  sobre la tradición oral con las numerosas traducciones de textos al persa y al árabe y con ello, las narraciones indias van llegando a Asia, África y Europa. 

 

La olla rota 

En cierto lugar vivía un brahmán llamado Svabhakripana, que tenía una olla llena de arroz que le habían dado de limosna y que le había sobrado de la comida. Colgó esta olla de un clavo de la pared, puso su cama debajo y pasó la noche mirándola sin quitarle la vista de encima, pensando así: 

–Esa olla está completamente llena de harina de arroz. Si

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sobreviene ahora una época de hambre podré sacarle cien monedas de plata. Con las monedas compraré un par de cabras. Como estas crían cada seis meses, reuniré todo un rebaño. Después con las cabras compraré vacas. Cuando las vacas hayan parido venderé las terneras. Con las vacas compraré búfalas. Con las búfalas, yeguas. Cuando las yeguas hayan parido tendré muchos caballos. Con la venta de estos reuniré gran cantidad de oro. Por el oro me darán una casa con cuatro salas. Entonces vendrá a mi casa un brahmán y me dará en matrimonio  a su hija hermosa y bien dorada. Ella dará a luz un hijo y le llamaré Somasarmán. Cuando tenga edad para saltar sobre mis rodillas cogeré un libro, me iré a la caballeriza y me pondré a estudiar. Entonces me verá Somasarmàn y deseoso de mecerse sobre mis rodillas, dejará el regazo de su madre y vendrá hacia mí, acercándose a los caballos. Yo, enfadado, gritaré a la brahmana: “¡Coge al niño!” Pero ella, ocupada en las faenas, no oirá mis palabras. Yo me levantaré entonces y le daré un puntapié. 

Tan embargado estaba en sus pensamientos, que dio un puntapié y rompió la olla y el quedó todo blanco con la harina de arroz que había dentro y que le cayó encima.

Por eso digo yo: el que hace sobre el porvenir proyectos irrealizables se queda blanco como el padre de Somasarman.

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1 comentario en “India –en el Pantchatandra– La olla rota”

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