fbpx

Arabia –Mil y una noches– Traducciones al español IV Salvador Peña Martin

Dice el autor de la nueva obra en idioma castellano, que cada traducción es válida por unos cuarenta años. Hagámosle los honores a esta renovada cascada de frescura y fantasía, realismo y gracia que, sin duda, representa la perpetuamente reencontrada y original obra literaria.
https://editorialverbum.es/producto/mil-una-noches-4-volumenes-premio-nacional-la-mejor-traduccion

Por una mayor fidelidad al idioma original
La pequeña variación en el título puede pasar desapercibida, debido al automatismo con el que, a veces, trabajan nuestras mentes en algo profundamente arraigado, pero lo cierto es que el autor prescinde del artículo con el que hasta ahora hemos nombrado este libro milenario, pero… ¿a qué se debe este cambio?
Es el propio autor en el estudio previo de su obra que titula Lo múltiple y lo uno, 
quien expone, entre las  últimas consideraciones de su extenso y brillante trabajo, los argumentos por los cuales se ha decidido a titularla sin el perenne y mayúsculo artículo “Las”. Es difícil su posible implantación, aun cuando están muy bien justificadas sus razones, que me permito transcribir textualmente, y es que, en un trabajo así, nada debe quedar dicho a medias.
«El título original de la obra, Alf layla wa-layla, indica, con toda sencillez un número preciso de noches, en un sintagma indeterminado. Esto, en castellano actual, se expresa «mil una noches», sin artículo previo, «las», dado que en árabe no se ha expresado la determinación. Pero, así mismo, sin la conjunción copulativa «y», ya que, aunque sí está presente en el árabe (wa-), ello se debe a que, en dicha lengua sí es necesaria la conjunción después de los millares, del mismo modo que lo es en otras lenguas como el portugués, pero no en castellano contemporáneo (decimos «dos mil dieciséis», y no «*dos mil y dieciséis»). En el título de la obra la persistencia de «las» e «y» solo se explica por influencia del francés a través de la traducción de A. Galland: Les mille et une nuits
Considero, pues, que Las mil y una noches, es un calco del francés que habría convenido esquivar, si la versión se adaptase a los usos actuales de la lengua, ya que la secuencia «mil y una» o «una y mil», que podemos emplear en expresiones como «mil y un viajes» o «una y mil veces», perfectamente válidas por supuesto, no significan un número preciso, sino, más bien, una cantidad subjetivamente elevada. Así, «mil y una noches» no significan exactamente 1001 noches, sino muchísimas noches. Y es el caso que el número de noches en que se desarrolla la acción de la obra sí es, con precisión, de 1001.
Un primer argumento en contra de una versión «mil una noches» sería que el
título Las mil y una noches está asentado en castellano. Eso es solo en parte cierto, ya que, junto a esa alternativa, la tradición nos ofrece otra: la seguida tanto V. Blasco Ibáñez en su traducción, como M. Vargas Llosa en su reescritura de la obra para el teatro: Las mil noches y una noches. Creo, pues, que sería lícito y hasta adecuado llamarla, en consonancia con el original, y sin más, «Mil una noches». Pero estos asuntos no son nunca sencillos. Si bien parece indiscutible que el artículo «las» no responde a ningún motivo, y no tiene sustento en el original, lo cierto es que a favor del mantenimiento de la conjunción «y» hay dos buenos argumentos. Por un lado, tenemos el adjetivo, bastante extendido en castellano a ambos lados del Atlántico, «miliunanochesco». Y por otro, el hecho de que la secuencia «mil y» se ha empleado en estadios anteriores de esta lengua para numerales precisos, por ejemplo en «año de mil y setecientos», como puede leerse en documentos de la época; el sabor arcaizante de la expresión está en consonancia con la obra original y con la versión por la que aquí se ha optado. Traduzco, en consecuencia, Mil y una noches».
Lo múltiple y lo uno en ‘Mil y una noches’
Salvador Peña Martín

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *