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El tiempo de los judíos -La sabiduría-

Archivo de LHM

 


Salomón es un gigante de la historia, fue el segundo hijo que el rey David tuvo con su esposa Betsabé. Fue ungido como rey siendo muy joven y, en vida de su padre, para saber reinar le pidió a Dios sabiduría.

 

 

Y ‘Elohim le dijo: Porque has pedido esto, y no has pedido para ti una larga vida, ni has pedido para ti riquezas, ni has pedido la vida de tus enemigos, sino que has pedido para ti inteligencia para discernir justicia; he aquí cumplo tu ruego y te doy un corazón sabio y entendido, tal que no ha habido otro antes de ti, ni lo habrá después de ti.
(Reyes 3-11,12)

 

Se le atribuyen bellísimas páginas de la Biblia, el lirismo sin igual del Cantar de los Cantares o la profunda sabiduría sobre la vida que encierra el libro del Eclesiastés, pero sobre él circula por siempre su sabia decisión del perfecto equilibrio, paradigma de lo que ha de ser y representar la justicia:

 

El juicio del rey Salomón

 

I Reyes 3     16-28

16 Dos mujeres prostitutas vinieron al rey y se pusieron de pie delante de él. 

17 Y dijo una de las mujeres: ¡Ay, señor mío! Esta mujer y yo habitamos en la misma casa; y di a luz mientras estaba con ella en la casa.

18 Y sucedió que tres días después de mi parto, esta mujer también dio a luz. Nosotras estábamos juntas y ningún extraño estaba con nosotras en la casa; sólo nosotras dos estábamos en la casa.

19 Y el hijo de esta mujer murió durante la noche, porque ella se durmió sobre él

20 Y levantándose a medianoche, tomó a mi hijo de junto a mí, pues tu servidora estaba dormida, y lo hizo recostar en su regazo, en tanto que a su hijo muerto lo recostó en mi seno.

21 Cuando me levanté por la mañana para amamantar a mi hijo, ¡he aquí estaba muerto! Pero por la mañana lo observé bien, ¡y he aquí no era mi hijo, el que yo había parido!

22 Pero la otra mujer replicó: ¡No! Sino que mi hijo es el vivo y tu hijo el muerto. Y la otra volvió a decir: ¡No! ¡Tu hijo es el muerto y mi hijo el vivo! Y disputaban muchísimo delante del rey.

23 Entonces dijo el rey: Esta dice: Mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto; y la otra dice: ¡No! Sino que tu hijo es el muerto, y mi hijo el vivo.

24 Y el rey dijo: ¡Traedme una espada! Cuando trajeron la espada ante el rey,

25 dispuso el rey: ¡Partid al niño vivo en dos,y dad la mitad a la una y la otra mitad a la otra!
26 Pero entonces, la mujer de quien era el hijo vivo habló al rey (porque sus entrañas se conmovieron por su hijo), y exclamó: ¡Ay, señor mío! Dad a ésta el niño vivo; pero no lo hagas morir. Pero la otra dijo: No sea ni para mí ni para ti. ¡Partidlo!
27 Entonces el rey, tomando la palabra, dijo: ¡Dadle a aquélla el niño vivo y no lo matéis! Ella es su madre.
28 Y todo Israel se enteró de la sentencia que había dado el rey, y tuvieron temor al rey, porque vieron que la sabiduría de Dios estaba en su corazón para hacer justicia.

Fuente: Biblia Hebraica Stuttgartensia

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