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Cine de hombres

Este año, actores, directores y demás hombres del sector acuden a la gala de los Premios Mallo con corbatas rojas que rezan “#MÁSHOMBRES”. La situación del hombre en la industria del cine está siendo trending topic en las redes sociales. Las organizadoras de la gala sentencian: “Está de moda defender al hombre, es algo muy positivo y nosotras nos vamos a subir al carro”.

 

Pixabay

***

La mujer al otro lado de la mesa les mira fijamente. El pitch no ha ido nada mal y ella se ha mostrado muy receptiva. Hugo contiene la respiración mientras Fran cruza los brazos con nerviosismo sobre el pecho.

– Me gusta su idea. Con matices –añade–. Mmm. ¿No han pensado, quizá, que el personaje principal daría mejor resultado siendo mujer? Verán, el público no está acostumbrado a este tipo de… “hombre de acción”. Igual les interesa darle la vuelta a la historia.

Ya está todo dicho. Hugo carraspea.

– Bueno, en realidad, la historia es la que es porque él es un hombre. Si fuera una mujer, bueno, la historia sería otra…

Ella fuerza una sonrisa exagerada.

– Ya. Lamentablemente, no creo que tengamos hueco para su proyecto en nuestra producción. Muchas gracias por su visita.

Los chicos salen del despacho. Le gustan. Tienen la juventud, las ganas e incluso, quizá, el talento por descubrir. Pero no puede ser, el cine de hombres no da dinero. Es una inversión que no está dispuesta a hacer, por mucho potencial que tenga el guión. Que se arriesgue otra.

 

Hugo y Fran salen del edificio de oficinas y se sumergen de lleno en el bullicio de la calle. Mujeres y hombres aceleran el paso a su alrededor; parece que todas llegan tarde a la misma reunión. Hugo se siente torpe vestido de traje. Los zapatos le aprietan. No es su mundo. Él escribe, y es muy bueno. Fran dirige películas. Ha publicado ya varios cortometrajes, y el último hasta fue seleccionado para participar en un festival nacional. No deberían tener que pasar por todo esto para vender sus historias. En su tiempo libre, claro.

Las superheroínas de un próximo estreno posan amenazantes en el cartel de publicidad de la parada de autobús. Visten elegantes armaduras con casco, capa y prácticos cinturones donde ceñir las armas. Hay un hombre en segundo plano. Lleva el torso desnudo y las piernas al aire; apenas se cubre con un faldín de cuero. Mantiene una posición de arte marcial que destaca todos los músculos de su cuerpo. A Hugo le incomoda la exuberancia del mismo. Al pie del cartel, el nombre de la directora, conocida por un sinfín de exitosas películas de ciencia ficción y superheroínas. Debajo, la retahíla de nombres de productoras, guionistas, directoras de fotografía  y compositoras que la acompañan. Hugo suspira. Ellos no aspiran, de momento, a participar en superproducciones internacionales, pero es que meter cabeza en el cine nacional ya les está costando demasiado.

 

– En esta sociedad, cuando eres hombre, tu mochila pesa más –Fran se encoge de hombros mientras juega con el botellín de cerveza vacío–. Que una productora financie nuestra idea nos va costar diez veces más que que se lo hagan a ellas…

– Ya, ya lo sé, pero estoy harto. Así es imposible avanzar, no sé qué hacer, empiezo a desesperarme. ¿Tú no? –Hugo se hunde en la silla– Siempre la misma excusa: “No producimos cine de hombres”. ¡Estoy harto de que sólo por ser hombre ya se etiqueten mis historias como historias de segunda! Si mi guión lo firmase con nombre de mujer, seguro que por lo menos me devolvían la llamada.

– Igual deberíamos montárnoslo por nuestra cuenta, ya sabes, reunir un equipo y pedir las ayudas del ICAA, prescindir de las productoras. Al ser hombres, nos darán más puntos. Y siempre podemos recurrir a las asesorías de la Asociación de Hombres Cineastas y de Medios Audiovisuales…

Continúan la conversación sin ganas, el estado de constante frustración les agota, y al poco rato se despiden.

 

Reciben el e-mail a la vez: su proyecto de crowdfunding ha superado el objetivo mínimo. Ha pasado un año desde la última entrevista que tuvieron con una productora y han conseguido que las ayudas del ICAA financien parcialmente la película y su distribución, y el micromecenazgo todo lo demás. Hugo es el primero en coger el teléfono para llamar a Fran y compartir la alegría. Por fin tienen luz verde.

La producción se excede en algunas semanas, tienen problemas con la planificación y las localizaciones. El equipo es grande, pero están consiguiendo dilatar el presupuesto. Es el primer gran proyecto de su vida y están dispuestos a todo. El elenco de actrices, en concreto el actor principal, ha sido un gran acierto. Le dan vida a su historia tal y como la imaginaban. Con el equipo técnico han tenido más problemas, pero salen adelante. No saben qué fue primero: si el elaborado trabajo de marketing o su implicación en el activismo por los derechos de los hombres, pero han empezado a conceder entrevistas y a ser invitados a platós de televisión.

– Y creo que la pregunta que nos hacemos todas, Hugo, Fran, es ¿cómo concilian dos cineastas como vosotros su activismo y su trabajo con su vida familiar?

Risas.

– ¿Os gustaría tener hijas?

– ¿Qué buscáis en una mujer?

– Y por tu parte, Hugo, supongo que le debes gran parte de lo que eres a tu mujer, afamada guionista de larga trayectoria…

“Gracias por estar con nosotras esta noche”.

***

Hugo viste de traje. Los zapatos le aprietan. Es su gran noche, la suya y la de Fran. El merecido final a todo un viaje. Como ellos, muchos hombres llevan corbatas rojas, y también algunas mujeres. Quieren apoyar su lucha, les explican a las periodistas que les apuntan con decenas de cámaras, “Es una lucha de todas”. También hay rencores: varias mujeres juzgan ariscas el despliegue de lemas en apoyo a la lucha por la visibilización de los hombres en el cine. “Creemos que no es una noche para reivindicar, se debería hablar más de cine y no marear con otros temas”.

Se encienden los focos sobre el escenario y aparecen las presentadoras, acompañadas por los aplausos de toda la sala.

– Bienvenidas, todas, a la XXXII edición de los Premios Mallo de la Academia de Cine.

Hugo suspira, en tensión.

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