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Francisco de Vitoria en Salamanca

Francisco de Vitoria nació probablemente en Burgos en el año 1483. Ambos datos se conocen por el cronista del Convento de San Pablo de Burgos, Gonzalo de Arriaga, quien tuvo en sus manos el «libro de las profesiones», hoy desaparecido.

Formación

1505. Francisco de Vitoria ingresó en el convento dominicano de San Pablo de Burgos. Este convento era un Estudio General de la Orden, donde se enseñaba gramática, lógica, filosofía y teología. Allí completó su formación humanística y estudió dos años de Filosofía.

1508. Es enviado a completar su formación a París, al Estudio General Dominicano de Santiago, incorporado a la universidad. Allí permaneció quince años, desde 1508 hasta 1523, primero como estudiante y luego como profesor.
En la universidad de Paris se sufría el acoso de los humanistas que, desde fuera del mundo universitario, actuaba sin compasión contra los sistemas medievales. Esto hizo que la Universidad estuviera sumida en una crisis por el desgaste o cansancio de los viejos sistemas y la desorientación como consecuencia de los fuertes cambios intelectuales, económicos y político-religiosos del Renacimiento.  El movimiento erasmiano y luego el reformista lucharon por borrar toda reliquia del medievo. No obstante cierta reacción universitaria iba tomando cuerpo desde muy principios del siglo XVI, purificando y dando vigor a sus tradicionales visiones científico-filosófico-teológicas de mundo.

Movimientos intelectuales de la época
Las nuevas escuelas que bullían con más fuerza cuando Francisco de Vitoria llega a la capital de Francia: el humanismo, el nominalismo y el tomismo. 
Francisco de Vitoria en Salamanca
Francisco de Vitoria
  • Por lo que se refiere al humanismo, Francisco de Vitoria entra en contacto muy pronto con el círculo de Erasmo de Róterdam y se siente atraído por las ideas renovadoras del humanista holandés a quien defendió en asambleas públicas. Lo que manifiesta que Vitoria estuvo de verdad abierto a los humanistas. No obstante, ya en su etapa parisina irá depurando su querencia hacia los humanistas, a la par que consolidaba su formación tomista. El humanismo tendía a reducir la teología a un examen gramatical de los términos, poniendo en peligro la entidad sobrenatural de los misterios. Vitoria los llamará gramáticos metidos a teólogos.
  • El nominalismo, la segunda de las corrientes intelectuales parisinas, dejó un perdurable impacto en la personalidad de Francisco de Vitoria. Sin embargo, renuncia al sistema, pero supo aprovecharse de sus tendencias y de sus logros: el aprecio de las ciencias físicas, astronómicas y matemáticas; la orientación práctica de la teología con la preferencia por la teología moral; la extensión de la teología a los problemas políticos, sociales y económicos, que preocupaban en su tiempo; la defensa de las libertades y derechos de los pueblos, de las familias y de los individuos; una tendencia moderada hacia la democracia y la profundización en la filosofía del derecho, que llevará a Vitoria a los máximos hallazgos internacionalistas, abriéndole las puertas a la fundación del derecho internacional moderno o de las relaciones justas entre los estados.
  • El tomismo, la tercera corriente intelectual de importancia en París, con su visión de realismo moderado del cosmos, fue el sistema preferido por Francisco de Vitoria, al que incorporará los logros de las otras tendencias.
    Dentro de esta corriente, Vitoria recuerda con especial gratitud y admiración a Juan Fenario o Feynier y Pedro Bruselense o Crockaert. El primero fue elogiado como buen pedagogo, muy al tanto de los temas preocupantes de su tiempo. El segundo de ellos, Pedro de Bruselas, fue el maestro. Este en principio, siguiendo la corriente nominalista, había enseñado filosofía en el colegio de Monteagudo de París, pero hastiado de aquellas disquisiciones terminológicas, convertido en dominico, logró compenetrarse con el sistema y la doctrina tomista, desarrollando una fecunda labor en la enseñanza.
En París los dominicos desde finales del siglo XV abandonaron la tradición de explicar la teología a partir de las Sentencias de Pedro Lombardo, adoptando como texto teológico la Suma de Teología de Santo Tomás de Aquino. Vitoria introducirá esta novedad en el Colegio de San Gregorio de Valladolid, sin apenas oposición, pues era un centro dominicano, y luego, previa una fuerte oposición, lo haría en la Universidad de Salamanca.
Primeros escritos de Vitoria

Alex Rovira y Francesc MirallesEl maestro Bruselense lo admitió como colaborador suyo, aun antes de acabar sus estudios, en la edición impresa de la moral práctica de la Suma de la Teología de Santo Tomás, la llamada Secunda Secundae (Segunda de la Segunda Parte de la Suma de Teología). Es el primer escrito de Vitoria, que se conserva. El prólogo vitoriano está compuesto en un latín pulido renacentista, y deja entrever las aficiones y los ideales a los que debía consagrar su vida. Elogia en Santo Tomás dos cosas muy acordes con el renacimiento humanístico: frecuente recurso a la Sagrada Escritura y cita abundante de los filósofos moralistas de la antigüedad.
La orientación práctica, que dará siempre a la teología, le movieron a estampar en París obras de este género. En 1521 imprimió los Sermones dominicales de su prior en el convento de Burgos, Pedro de Covarrubias, y la Summa Aurea de San Antonino de Florencia.
Entre 1521 y 1522 llevó a la imprenta el Dictionarium seu Repertorium Morale de Pedro Bersuire, OSB.


Finalizados sus estudios y su profesorado en París, los superiores hispanos le ordenaron la vuelta a su tierra. Después de una reducida estancia en Bélgica, dirigió sus pasos a España.

1523-1524.- Comienza su enseñanza como profesor en el Colegio de San Gregorio de Valladolid. Esta ciudad metió de lleno a Vitoria en los problemas de América, que ocuparían gran parte de su vida y de sus preocupaciones como profesor, consejero de gobernantes y eclesiásticos, y como expositor de los derechos humanos de los individuos y de los pueblos. 

Varias figuras eminentes le precedieron: Matías de Paz, predecesor de Vitoria en los estudios americanistas; Miguel de Salamanca, catedrático en la universidad de Lovaina y obispo de Santiago de Cuba; García de Loaísa y Mendoza, maestro general de la Orden de Predicadores, arzobispo de Sevilla y cardenal; Juan Álvarez de Toledo, arzobispo de Santiago de Compostela y cardenal; Diego de Astudillo, sabio de gran fama, del que dijo Vitoria: “sabe más que yo, pero lo vende peor”. 

Francisco de Vitoria en Salamanca
Colegio de San Gregorio Valladolid

Valladolid contempló el final de las disputas célebres sobre los malos tratos y trabajos excesivos dados por los encomenderos y conquistadores a los indios, que dieron origen a las llamadas “Primeras Leyes de Indias”, elaboradas en Burgos en 1512, pero completadas y publicadas en la ciudad del Pisuerga. En Valladolid residía la Cancillería Real, a la que llegaban los problemas de América. En 1524 uno de los antiguos alumnos del Colegio de San Gregorio, García de Loaísa, es nombrado presidente del recién creado Real Consejo de Indias, con sede en la misma ciudad vallisoletana.

Durante tres cursos, Vitoria explicó Teología en Valladolid, de 1523 a 1526. Como reconocimiento a sus méritos en el profesorado, en 1525 la Orden dominicana le concedió el título de maestro en Sagrada Teología. Entre sus discípulos de Valladolid se encuentra a Martín de Ledesma, catedrático de la Universidad de Coimbra; Vicente de Valverde, capellán de Francisco Pizarro y primer obispo del Perú con sede en Cuzco; Jerónimo de Loaísa, primer arzobispo de Lima y fundador de su universidad; Bartolomé Carranza de Miranda, arzobispo de Toledo.

 Universidad de Salamanca -1526-

En 1526, Victoria es destinado a Salamanca ganando la Cátedra de Teología de su universidad. Aquí continúa con sus tendencias humanísticas y mantiene amistad con personalidades muy representativas de este movimiento: el vallisoletano catedrático de griego Hernán Núñez de Guzmán, Juan Martínez Silíceo, Nicolás Clenardo, Juan Vaseo. Otro gran amigo de Vitoria fue Martín de Azpilcueta, el conocido “Doctor Navarro”, que representa en el derecho canónico lo que Vitoria en Filosofía y Teología.

Aparte de su buen estilo de corte renacentista, Francisco de Vitoria trae dos novedades metodológicas a las aulas salmantinas, que en un principio encontraron resistencia:

  • La primera fue cambiar de libro base para las lecciones de teología en las facultades europeas desde principios del siglo XIII eran las Sentencias de Pedro Lombardo por la Suma de la Teología de Santo Tomás de Aquino. La diferencias entre ambos textos era muy notable. Las Sentencias son una antología de textos de los padres de la Iglesia y de otras autoridades reconocidas sobre la doctrina cristiana, que se ofrecían a los profesores para su explicación en las aulas. La Suma es una explicación de todo el conjunto de la teología, elaborada por un maestro, santo Tomás en nuestro caso, para encaminar a los alumnos en la comprensión de esa doctrina.
  • La segunda novedad impuesta por Vitoria en sus clases de Salamanca fue el dictado de las lecciones. Con ellos, se podía cometer el abuso de no explicar toda la materia, como ordenaba la legislación. Para evitarlo, Vitoria dedicaba parte de la hora y media que duraba la clase a dictar lo más sustancial de la lección, y daba el resto con mayor agilidad, recogiendo de esto los estudiantes solamente el concepto. 
Veinte años duró la docencia de Francisco de Vitoria en Salamanca, desde 1526 hasta 1546, explicando la Suma de la Teología de santo Tomás. La materia estaba repartida en ocho cursos, pero los estudiantes podían hacer la carrera teológica en cuatro, asistiendo diariamente a todas las clases del catedrático de Prima (primera hora de la mañana) y del catedrático de Vísperas (o de la tarde), que explicaban a contratiempo los tratados de la Suma. 

Fuentes: RAH: Francisco de Vitoria

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