Descubridores

No fueron meros testigos del mundo: lo ensancharon. Donde otros veían fin, ellos vieron comienzo. Llevaban brújulas en las manos, pero la verdadera guía ardía en el pecho. Empujados por el hambre de horizontes, cruzaron los límites del mundo conocido. No solo hallaron nuevas tierras, sino que encendieron una llama que alumbraría los siglos.