Girolamo Benzoni y la ficción
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Girolamo Benzoni y la ficción

Girolamo Benzoni fue uno de los autores que más contribuyeron a difundir por Europa una visión extraordinariamente negativa de la presencia española en América.
Su importancia para la llamada leyenda negra no reside solamente en lo que escribió, sino también en lo que ocurrió después con su obra. Benzoni escribió. Otros tradujeron, anotaron y reinterpretaron. Y finalmente Theodor De Bry convirtió muchas de aquellas historias en imágenes.
Girolamo Benzoni y la ficción
Girolamo Benzoni y la ficción

Sabemos muy poco de la vida de Girolamo Benzoni al margen de lo que él mismo cuenta en su libro. Se le considera milanés y, según su propio relato, partió hacia el Nuevo Mundo en 1541. Desde Sanlúcar de Barrameda emprendió el viaje hacia las Indias, movido, según explica, por el deseo de conocer aquellas tierras de las que llegaban a Europa noticias extraordinarias. 

Permaneció catorce años en los que recorrió diferentes territorios americanos. Estuvo en las Antillas, en la zona de Panamá y en distintos lugares de América del Sur, incluido el Perú. A su regreso a Europa decidió poner por escrito lo que había visto y lo que había conocido. Ahí da comienzo comienza el problema.


Su obra, la Historia del mondo nuovo, no es simplemente el relato de un viajero que cuenta aquello que vio con sus propios ojos. Benzoni mezcla sus experiencias personales con extensas narraciones históricas y con informaciones obtenidas de otras fuentes. La propia estructura de la obra permite comprobarlo. A las experiencias del autor se añaden amplios relatos sobre la conquista de América, desde el descubrimiento y la conquista de México hasta la conquista del Perú.

Una visión feroz de los españoles

La visión que Benzoni ofrece de la conquista española es abiertamente hostil. Los españoles aparecen asociados repetidamente a la codicia, la violencia y el maltrato de los indígenas. La conquista es presentada como una empresa dominada por el deseo de riqueza y acompañada de una enorme violencia. Su rechazo hacia los españoles recorre toda la obra. Pero esto no significa que todo lo que cuenta sea necesariamente inventado. Y aquí es donde el título de este artículo adquiere su verdadero sentido.

La ficción no tiene por qué consistir únicamente en inventar hechos que nunca ocurrieron. También puede aparecer cuando experiencias reales, informaciones de segunda mano, relatos anteriores y acontecimientos históricos se mezclan y son convertidos por el autor en una narración determinada. Benzoni construye su propia interpretación de la conquista. Y esa interpretación resulta extraordinariamente importante para entender la formación de la leyenda negra.

¿Testigo o fabulador?

En torno a Benzoni llegó incluso a plantearse una hipótesis extrema: que nunca hubiera viajado a América e incluso que el personaje hubiera sido una invención. La hipótesis no ha prosperado. Resulta más razonable considerar que Benzoni fue realmente un viajero y que estuvo en América, pero que utilizó de manera poco rigurosa informaciones procedentes de otras fuentes para completar su relato.

Por eso, cuando utilizamos a Benzoni como fuente, hay que distinguir entre el viajero que estuvo allí y el historiador que reconstruye acontecimientos que no pudo haber presenciado.

Su obra tiene, por tanto, un doble carácter. Es testimonio, porque recoge experiencias de un hombre que estuvo en América. Y es también elaboración literaria e histórica, porque esas experiencias aparecen mezcladas con noticias ajenas y con una interpretación muy personal de los acontecimientos. Esta distinción es fundamental. No hace falta convertir a Benzoni en un fabulador absoluto para cuestionar la fiabilidad de su obra. Basta con leerla como lo que es: una fuente que debe ser contrastada.

La decisiva cadena de transmisión: 

–Benzoni puso las palabras-

Además, su relato no nació en un vacío. Benzoni conoció y utilizó materiales anteriores y, especialmente, la tradición crítica hacia la conquista española representada por autores como fray Bartolomé de las Casas. La diferencia es que Benzoni incorporó esas informaciones a una obra que se presentaba también como fruto de su propia experiencia americana. De ese modo, las denuncias de la conquista adquirieron una nueva vida dentro de un relato de viajes destinado a un público europeo.
Y el libro tuvo éxito. Mucho éxito.
La primera edición apareció en Venecia en 1565. En 1572 se publicó una segunda edición y, posteriormente, la obra fue traducida a otras lenguas europeas. En las décadas siguientes circularon numerosas ediciones y traducciones, hasta alcanzar una difusión extraordinaria.

-Urbain Chauveton las tradujo- 

El paso decisivo se produjo cuando el texto salió del ámbito italiano. Urbain Chauveton tradujo la obra al latín en 1578, en Ginebra, y al francés al año siguiente. Pero Chauveton no fue simplemente un traductor. Su edición incorporó extensas anotaciones y comentarios que reforzaban la interpretación crítica de la presencia española en América.

La obra de Benzoni comenzaba así a adquirir una nueva dimensión. Ya no era solamente el relato de un viajero italiano. Se convertía en una pieza dentro de la polémica política y religiosa que enfrentaba a las potencias protestantes con la Monarquía Hispánica.

Ilustración de De Bry
Ilustración de De Bry

-De Bry les dio imágenes- 

Theodor De Bry comprendió perfectamente el poder que podía tener aquella literatura cuando se convertía en imágenes.
De Bry utilizó la traducción de Chauveton como fuente para sus publicaciones americanas y acompañó los textos con numerosos grabados.

La violencia que Benzoni había contado con palabras adquirió entonces una fuerza visual extraordinaria. Indígenas torturados, ejecuciones, mutilaciones y escenas de crueldad comenzaron a circular por Europa en imágenes que podían ser contempladas incluso por quienes nunca habían leído los textos.


La construcción de una imagen: La importancia histórica de Benzoni no consiste, por tanto, únicamente en determinar si cada episodio que cuenta es verdadero o falso. Su verdadera importancia está también en observar cómo una determinada interpretación de la conquista española fue construyéndose y difundiendo por Europa.

La Historia del mondo nuovo es, por ello, una fuente que merece ser leída. Pero también merece ser interrogada. Porque entre lo que Benzoni vio, lo que escuchó, lo que leyó y lo que decidió contar existe una distancia que no siempre resulta fácil de medir. Y quizá ahí esté la verdadera ficción. No necesariamente en inventar un mundo que nunca existió, sino en construir, a partir de hechos, testimonios y relatos, una determinada imagen del mundo.

 

Fuente: Dicasterium de la cultura et  educatione

 

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