Leonor Cortés y Moctezuma : La aristocracia novohispana
La historia de Leonor no es la de una conquistadora ni la de una mujer que ocupó un lugar visible en los grandes acontecimientos de su tiempo. Es alguien más interesante: se trató de una mujer que nació entre dos mundos y cuyos descendientes continuarían, generación tras generación, la expansión y la construcción de la Nueva España.

Leonor Cortés y Moctezuma fue el fruto de una corta e infeliz relación entre Hernán Cortes y la princesa Tecuichpo, hija del emperador Moctezuma II quien sería llamada Isabel una vez fue bautizada.
La relación de Cortés con los hijos de Moctezuma II provenía de la promesa del conquistador de cuidar de los hijos del tlatuanni. Uno de ellos era la niña, Isabel Moctezuma, quien acabó recogida en la casa de Cortés cuando esta quedó viuda por cuarta vez.
Cuando Isabel/Tecuichpo quedó vinculada a Hernán Cortés, había atravesado ya una existencia extraordinariamente turbulenta. Tras la muerte de su padre, Moctezuma II, estuvo unida -por matrimonios mexicas- a Cuitláhuac y posteriormente a Cuauhtémoc, y después contrajo matrimonio con españoles. Su primer marido, Alonso de Grado, murió sin que tuvieran descendencia. Más tarde Isabel se casó con Pedro Gallego de Andrade. Fue durante este matrimonio cuando nació Leonor Cortés Moctezuma, hija de Hernán Cortés e Isabel. Tras la muerte de Gallego, Isabel contrajo finalmente matrimonio con Juan Cano de Saavedra, con quien formaría una nueva familia.
La historia que suele contarse es demasiado sencilla: «Cortés tuvo una hija con Isabel Moctezuma». Eso oculta una situación muy compleja. Algunas investigaciones sostienen que la concepción de Leonor pudo producirse mediante violencia sexual de Cortés contra Tecuichpo. Una publicación de la UNAM recoge esa interpretación basándose en fuentes historiográficas, pero no puede escribirse sencillamente «Cortés violó a Isabel» como si dispusiéramos de una prueba directa e incontrovertible. Es una interpretación historiográfica seria, pero debemos marcarla solo como una interpretación.
La hija nacida de aquella desafortunada unión fue Leonor, quien sería apartada de su madre.
Se dice que nació hacia 1528. PARES recoge su filiación como hija ilegítima de Cortés y sitúa su nacimiento en 1529, así que la fecha exacta presenta cierta variación en las fuentes.
Se ha relacionado tradicionalmente ese apartamiento de su madre con las circunstancias de la concepción y con la relación de Isabel con Cortés. Pero ignoramos por completo cuáles fueron las auténticas razones. El hecho es que el testamento de Isabel, otorgado en 1550 y ejecutado tras su muerte en 1551, contiene un dato extraordinariamente significativo: Isabel no incluyó a Leonor entre sus herederos. Juan Gutiérrez Altamirano, pariente de Cortés y encargado de la crianza de Leonor, intervino después para que la parte correspondiente a su herencia llegara a ella. Sucedió que los albaceas, que tenían un poder muy amplio, terminaron destinando parte de los bienes a Leonor. Una investigación sobre los linajes cortesianos de Zacatecas explica que se pagaron las exequias y demás obligaciones y que el resto de la quinta parte de los bienes se entregó a Leonor como legado.

Porque a veces la historia se vuelve fascinante. Juanes —o Juan— de Tolosa fue uno de los hombres fundamentales en el descubrimiento y primera explotación de las minas de Zacatecas. Las informaciones conservadas en el Archivo General de Indias permiten seguir la trayectoria de Tolosa y, posteriormente, la de sus hijos. El propio expediente contiene una información de méritos de 1550 y otra promovida en 1594 por su hijo Juan Cortés Tolosa Moctezuma. Entre estos documentos existe uno muy particular: en 1594 los testigos recuerdan cómo Tolosa había partido hacia aquellas tierras, había descubierto las minas y había gastado su propia hacienda para establecer población y mantener la empresa.