Los cumanagotos: Antes de Cumaná
A la llegada de los españoles, los cumanagotos eran uno de los principales pueblos indígenas de la región nororiental de la actual Venezuela. Su territorio se extendía fundamentalmente por la actual región de Sucre y Anzoátegui, en torno a la costa, los valles y llanuras del oriente venezolano. Formaban parte del amplio mundo indígena de filiación caribe.
La costa oriental de la actual Venezuela, no era un territorio políticamente vacío, sino una región ocupada por diferentes pueblos indígenas con sus propios territorios, autoridades, alianzas y conflictos. Los cumanagotos eran uno de esos pueblos, pero no estaban solos. Compartían el espacio oriental venezolano con chagotos, palenques, chaímas, guaiqueríes, caribes y otros grupos, cuyas relaciones podían ser tanto de intercambio como de enfrentamiento. No eran simplemente los indígenas que resistieron a los españoles. Su territorio se situaba principalmente en el área comprendida entre los ríos Neverí y Unare, aunque las delimitaciones propuestas por los historiadores han variado.

Habitaban precisamente el territorio continental situado frente a la isla de Cubagua. Por eso la aparición de la ciudad de Nueva Cádiz en esa isla no puede entenderse sin ellos.
Su organización política estaba basada fundamentalmente en comunidades o aldeas dirigidas por jefes locales. No tenían un gobierno centralizado. Cada comunidad tenía sus propios dirigentes. En caso de guerra podían producirse alianzas entre distintas comunidades. Esto explica algo que puede parecer contradictorio: los españoles podían derrotar o pactar con determinados grupos y, sin embargo, la resistencia continuaba en otros lugares. No había un único «rey cumanagoto» cuya derrota significara la conquista de todo el pueblo.
Las fuentes los describen como buenos guerreros. Utilizaban fundamentalmente arcos y flechas, lanzas, armas de madera; empalizadas y defensas de las aldeas. Algunas fuentes coloniales hablan de flechas envenenadas. También se describen aldeas protegidas mediante empalizadas, trampas y puestos de vigilancia. Tenían acceso simultáneo al mar y los ríos, los estuarios, los bosques y las sabanas, también a las tierras agrícolas. Eso explica una economía bastante diversificada. Eran agricultores. Entre sus cultivos se encontraban especialmente: la yuca, el maíz, la batata y otros cultivos tropicales. La otra gran actividad era la pesca, tanto marítima como fluvial. Conocían muy bien su ecosistema.
Los españoles llegaron a la isla de Cubagua atraídos por las perlas y fundaron la ciudad de Nueva Cádiz, destinada a su explotación. Con ello la economía indígena y la economía colonial comenzaron a entrar en contacto directo. Los españoles necesitaban agua, alimentos, madera y otros recursos del continente que no había en la isla, y, por otro lado, la explotación de las perlas requería de buceadores. El territorio de los cumanagotos podía proporcionarles todos los recursos que les faltaban.
Los primeros contactos fueron complicados debido al establecimiento de asentamientos sin consentimiento, a las incursiones con la captura de indígenas, su esclavización y la explotación de las perlas. Los ataques y las represalias de ambos lados fueron continuas. Estas prácticas fueron denunciadas por los religiosos que aparecen pronto por la región, tanto los dominicos como los franciscanos.

Los frailes empezaron estableciendo misiones en la región hacia 1515, dentro del proyecto de evangelización pacífica impulsado desde la isla de La Española. Pero los misioneros no se limitaron a predicar en castellano: necesitaban aprender las lenguas indígenas. De hecho, un estudio histórico sobre la inserción colonial en Venezuela señala que, en el norte de Tierra Firme, el caso más importante de utilización de una lengua indígena en la liturgia fue precisamente el cumanagoto. Los cronistas y misioneros españoles que tuvieron contacto con ellos, al hablar de su vida espiritual describen un universo religioso relacionado con fuerzas de la naturaleza; espíritus; animales; fenómenos atmosféricos; antepasados; especialistas religiosos. Algunos relatos atribuyen a los líderes religiosos funciones relacionadas con la curación, los rituales y la comunicación con el mundo sobrenatural.
Pero la convivencia fue muy difícil. Los religiosos pretendían establecerse entre los indígenas y evangelizarlos, mientras que otros españoles estaban interesados en obtener mano de obra para las explotaciones perlíferas. Ese es uno de los elementos que explica la extraordinaria conflictividad de la costa de Cumaná durante las primeras décadas del siglo XVI. Los asentamientos misionales eran permanentemente atacados y destruidos, desencadenando una dinámica que se repetiría durante décadas.
Los cumanogotos no desaparecieron en el siglo XVI. La incorporación al mundo hispánico fue larga y conflictiva a lo largo de los dos siglos siguientes. Las comunidades continuaron existiendo y siguieron produciéndose conflictos en diferentes zonas. Entre ellas, el valle de Cumanacoa permaneció durante mucho tiempo bajo una importante presencia indígena. La incorporación al orden hispánico, lentamente, continuó durante generaciones entre las que se produjeron desplazamientos, reducción de población, incorporación a pueblos de misión, mestizaje. Con la adopción progresiva del castellano se fue produciendo la transformación de sus estructuras políticas.
Pero la identidad cumanagota sobrevivió. Las fuentes incluso permiten rastrear su presencia hasta después de la independencia. Una referencia historiográfica señala que todavía en 1822 se identificaban individuos como cumanagotos en la zona occidental de Cumaná. En la, actualidad, se reconoce que la lengua cumanagota pertenecía a la familia lingüística caribe, pero se la considera extinta como lengua comunitaria. Existen esfuerzos contemporáneos de recuperación y revitalización. En las fuentes que se conservan dicha lengua aparece también asociada al nombre choto maimuru y, en proyectos de revitalización actuales, como itoto Majun.
Los cumanogotos son parte de la propia historia de la ciudad de Cumaná que no nació sobre un territorio vacío. Nació en un territorio indígena, y su historia quedó inseparablemente unida a la de los pueblos que lo habitaban, entre ellos los cumanagotos.
Bibliografía de interés:
