Juan Díaz: el Itinerario de la Armada
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Juan Díaz: El Itinerario de la Armada

La crónica conocida como "El Itinerario de la Armada" recoge una voz que pertenece a ese instante irrepetible en que el Nuevo Mundo comenzaba a ser contado. 
 Juan Díaz representa la mirada del explorador que empieza a reconocer un mundo desconocido y complejo.

Juan Díaz había nacido en Sevilla y viajó como capellán de la armada que, al mando de Juan de Grijalva, partió de Cuba en 1518 rumbo a las costas de Yucatán. Tradicionalmente, se le considera el autor del «Itinerario de la armada del rey católico a la isla de Yucatán, en la India, en el año de 1518, en la que fue por comandante y capitán general Juan de Grijalva», aunque la atribución no puede considerarse absolutamente segura.

El original castellano no se ha conservado. La versión publicada por Joaquín García Icazbalceta procede de la tradición manuscrita italiana y se basa en dos copias conservadas de ese texto.

Juan Díaz ocupa un lugar singular entre los primeros escritores de Indias. Fue sacerdote, testigo y narrador de una expedición que precedió inmediatamente a la de Hernán Cortés. Antes de que comenzara la conquista de México, dejó escritas algunas de las primeras noticias sobre las costas de Yucatán y del golfo de México.

Juan Díaz: Itinerario de la Armada

Su relato sigue el viaje por la costa de Yucatán y después por el litoral del golfo de México. No es una crónica general de América, sino una relación de viaje, concisa y directa, en la que se van anotando las tierras, pueblos y gentes que la expedición encuentra a su paso.

En sus páginas aparecen pueblos con casas de piedra, torres y construcciones religiosas, tejidos de algodón y objetos de oro. También recoge noticias proporcionadas por los indígenas acerca de otros territorios y poblaciones. Los expedicionarios descubren así que aquellas tierras no eran simplemente una prolongación de las islas del Caribe, sino que estaban habitadas por sociedades organizadas, con autoridades, formas de intercambio y una vida religiosa propia.

Hay una escena de su relato que resume especialmente bien la naturaleza de aquel encuentro. 
Al desembarcar en un lugar de la costa, los españoles encontraron una gran torre. En su parte superior había una pequeña construcción en cuyo interior aparecían figuras, huesos y cenizas que Díaz interpretó como objetos de culto. Mientras el capitán y sus hombres permanecían allí, entró un anciano acompañado de otros indígenas. Llevaba consigo un recipiente con perfumes y comenzó a incensar aquellas figuras mientras entonaba un canto. Díaz creyó reconocer en él a un sacerdote.
La escena permite asomarse, a través de los ojos de uno de los primeros testigos europeos, a una práctica religiosa indígena: un espacio destinado al culto, imágenes, incienso, cantos y un hombre encargado de realizar la ceremonia.
Pero el relato continúa.
Después de aquella ceremonia, los españoles ordenaron el lugar y se dijo misa. La misma torre que acababa de ser utilizada para un ritual indígena se convertía así, por un momento, en escenario del culto cristiano.
Poco después regresó aquel mismo indígena, acompañado de otros hombres. Traían gallinas, miel y maíz. Los españoles buscaban oro y ofrecían mercancías a cambio. Los indígenas, a su vez, condujeron al capitán y a algunos de sus hombres a un lugar donde les dieron de comer.

Juan Díaz: Itinerario de la Armada

Pero el encuentro no fue siempre pacífico. El Itinerario recoge también enfrentamientos con los habitantes de las poblaciones costeras. Hubo curiosidad y comercio, pero también temor, resistencia y violencia. Díaz registra unos y otros episodios, dejando constancia de la complejidad de aquellos primeros contactos.

También observa el paisaje y las construcciones. Habla de pueblos cuyas casas eran de piedra, de torres levantadas sobre grandes bases macizas y de edificios que le parecían antiguos junto a otros de construcción más reciente. Para los hombres de Grijalva, aquellas construcciones constituían una revelación: estaban entrando en contacto con sociedades que poseían sus propios espacios religiosos, autoridades, formas de intercambio y tradiciones.


El valor del Itinerario de la Armada reside precisamente en esa mirada inmediata. Juan Díaz escribe desde el interior de una expedición que está recorriendo y descubriendo aquellas tierras. En sus páginas se mezclan lo que los expedicionarios ven directamente con las noticias que reciben de indígenas, intérpretes, pilotos y otros miembros de la expedición. El resultado es un relato breve, pero extraordinariamente valioso, de aquel primer reconocimiento de las costas mexicanas.

Mientras Juan Díaz recorría y describía aquellas costas en 1518, otro español llevaba ya varios años viviendo entre los mayas. Se llamaba Jerónimo de Aguilar. Todavía no podía saber que, un año después, su conocimiento de aquella tierra y de su lengua lo convertiría en uno de los hombres decisivos de la expedición de Hernán Cortés.

Fuentes: Itinerario de la Armada del rey Católico

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