Juan de Betanzos -Desde el corazón del incario-
|

Juan de Betanzos -Desde el corazón del incario-

La obra de Juan de Betanzos ha llevado a los estudiosos a afirmar que su crónica no es solo un documento virreinal más, sino una fuente híbrida que conserva elementos del punto de vista indígena —algo que pocos cronistas españoles pudieron lograr, precisamente por la cercanía lingüística y familiar de Betanzos con las élites incas–.

Hay autores que consideran que Juan Diez de Betanzos pudo nacer en Oñate, Guipúzcoa, o incluso en Valladolid, pero lo más probable es que naciera en la localidad coruñesa de Betanzos en torno a 1515. Provenía de una ilustre familia y como hijodalgo y vasallo de la Corona española, cuando aún era muy joven, se trasladó a las Indias, llegando a los territorios del Perú en los inicios de la conquista.

Desde su llegada a las Indias, la actividad militar había sido su principal objetivo. Estuvo muy unido con los hermanos Pizarro, especialmente con Francisco Pizarro a quien, en 1536, ayudó en la liberación de Lima del asedio al que fue sometida la ciudad por parte de Manco Inca. Más tarde junto a Gonzalo Pizarro luchó en su rebelión contra la corona por la implantación de las Leyes Nuevas. En tales lides, fue capitán de la escolta de Francisco Carvajal, lugarteniente rebelde, hasta que en agosto de 1547, uno de los hombres de máxima confianza de Gonzalo Pizarro, encargó a Betanzos que llevase una carta desde Trujillo a su jefe, en compañía del intérprete indígena Martín; los dos mensajeros fueron capturados por el ejército realista que acaudillaba el licenciado Pedro La Gasca, enviado por el emperador Carlos V para terminar con el levantamiento. Betanzos que, a pesar de su gran fidelidad a los Pizarro, había perdido la fe en Gonzalo por las múltiples irregularidades que había cometido durante la rebelión, se unió a las huestes del nuevo gobernador con la intención de que se hiciese lo más conveniente para conseguir la pacificación de aquellos reinos. Cuando fue vencido Gonzalo Pizarro, La Gasca premió a los españoles que le habían ayudado en la campaña. Betanzos también recibió su recompensa por la ayuda prestada en la pacificación del territorio, por su intención de residir y permanecer en aquel reino y por su lealtad a la Corona.


Juan de Betanzos

A pesar de sus actividades belicistas, curiosamente, desde los primeros años de su estancia en el mundo Inca inició el aprendizaje del idioma de los indígenas, el quechua, y comenzó a hacer trabajos escritos en esa lengua. En 1542 ejercía de interprete con el gobernador Vaca De Castro, después con el virrey Blasco Núñez de Vela quien llegó al Perú en 1543 para hacer cumplir las Leyes Nuevas promulgadas por el emperador Carlos V. Precisamente estaba en su compañía en el momento en que el virrey fue prendido por las tropas pizarristas. También ejerció de intérprete de Gonzalo Pizarro, a cuyo lado intervino activamente como soldado en la revuelta que éste protagonizó entre los años  1544 y 1548 en rechazo de dichas leyes. Aún tuvo tiempo de escribir, pues en 1548 ya había traducido al quechua una Doctrina Cristiana y dos vocabularios, según el mismo autor indica en el prólogo de su crónica, uno de vocablos, otro de noticias y oraciones enteras, más un coloquio.


Cuxirimay Ocllo
Cuxirimay Ocllo

Pero fue el hecho de casarse con la princesa inca Cuxirimay Ocllo, posteriormente bautizada Angelina Yupanqui, lo que, sin duda, dio una nueva perspectiva a su vida. Se rodeó de los miembros que componían la panaca real de la que ella era originaria. Pues ella era hija del inca Huayna Capac, hermanastra y esposa principal de Atahualpa. Era una mujer de singular belleza que ya había encandilado a Francisco Pizarro de quien fue concubina y confidente hasta la muerte del conquistador. Después conocería a Juan de Betanzos con quien se casó y vivió felizmente en Cusco, al menos hasta 1576. 

Desde la fecha de su matrimonio con Angelina, Juan de Betanzos se convirtió en un hacendado radicado en el Cuzco, aunque siguió interviniendo como mediador. Sus gestiones ayudaron a que Sayri Tupac depusiera las armas y posteriormente, regresó a Vilcabamba con la misión de informar a Tito Cusi Yupanqui, quien también se había levantado en armas, de que su hermano, muerto en Yucay al poco tiempo de haber salido de la selva, no había sido asesinado por los españoles.

No se sabe exactamente en que fecha murió Angelina Yupamqui, pero Betanzos volvió a casarse con una dama española llamada Catalina Velasco. En 1576, a su muerte, además de María, dejaba tres hijos de corta edad habidos en ese segundo matrimonio y otros cinco hijos naturales, tres de unos veinte años.


En 1551 llegaba al Perú como virrey, Antonio de Mendoza: un hombre experimentado en la administración y organización del virreinato de la Nueva España. Llegaba tras las guerras civiles pizarristas, en un momento en que la situación del nuevo virreinato era muy frágil.  Desde el primer momento, se dio cuenta de que comprender el pasado inca —sus linajes, legitimidades, memoria dinástica— no era una mera erudición, era la herramienta para su gobierno. Encontró en Betanzos el hombre adecuado: dominaba el quechua, estaba casado con doña Angelina Yupanqui, hermana y viuda de Atahualpa, esto le permitía tener acceso directo a la memoria de la nobleza indígena y le encargó escribir todo lo relacionado con aquella cultura.

 Juan de Betanzos tituló su obra “Suma y narración de los Incas”. En ella recogió toda la información genealógica de los incas. Para ello, el autor interrogó a los sabios y ancianos que todavía conservaban la memoria de su pasado y, como un fiel traductor, narró la historia más real y verídica del potente imperio andino llamado Tahuantinsuyo. Aunque terminó la primera parte muy pronto, hacia 1552, en 1557, el cronista añadió un último capítulo, en el que relata su marcha a la selva de Vilcabamba con el propósito de negociar la salida del inca Sayri Tupac.

La importancia de su Crónica.- Está reconocido por los expertos que los textos de Juan de Betanzos son una de las fuentes primarias más valiosas para conocer la visión indígena de su propio pasado y de la conquista —no solo para la narrativa histórica, sino también para las reconstrucciones culturales. 
Hay fragmentos concretos en la Suma y narración de los incas donde se nota la huella directa de la información que Juan de Betanzos recogió de su esposa, y de las élites incas con las que ella tenía conexión.  Sin duda se manifiesta el  conocimiento profundo que sus fuentes poseían de la cultura incaica:

** En los primeros capítulos de la obra, Betanzos relata la leyenda del dios Viracocha (Contiti Viracocha) y la formación inicial de los pueblos que darían lugar a los incas. Él lo hace con detalles que no aparecen igual en otras fuentes —esto sugiere que la narración viene de relatos orales autorizados transmitidos en quechua a través de su familia política.
En esta tradición, que Betanzos reproduce literalmente: Se habla de una tierra sin luz ni día. El paso de Viracocha creando el sol, la luna y las estrellas. La formación de los pueblos desde Tiwanaku y su distribución inscrita en la tierra misma.
Este tipo de narrativa no solo es más detallada que en otros cronistas, sino que conserva conceptos indígenas que provienen directamente de la tradición oral.

** Betanzos dedica varias páginas a presentar la genealogía de su esposa, Cuxirimay Ocllo, con nombres de sus padres y antecedentes familiares, antes de narrar cómo fue elegida para ser consorte del Inca Atahualpa. Aquí no se limita a listas o genealogías simplificadas: describe con detalle cómo la panaca incaica veía a sus linajes, sus alianzas internas y su papel en el poder político —información que no se encuentra en otras crónicas escritas por observadores externos.

** En la parte narrativa que cubre la guerra civil entre Huáscar y Atahualpa, Betanzos recoge detalles sobre: La legitimidad de los linajes. Rivalidades específicas entre panacas. Cómo ciertos líderes cusqueños justificaban sus decisiones según cánones tradicionales.
Estos elementos narrativos no se parecen tanto a la mirada española tradicional (centrada en batallas y estrategias), sino a lo que sería una transmisión de memoria oral noble, coherente con la forma en que los incas recordaban sus conflictos.

** Betanzos ofrece explicaciones detalladas sobre cómo se organizaban las provincias, las costumbres de los gobernantes, los sistemas de tributos, las mitas y la importancia de los quipus (nudos informativos) y las funciones de los quipucamayocs —los encargados de memorizar genealogías y datos estadísticos del imperio—, con una precisión técnica que no aparece igual en otros cronistas. Esa precisión sugiere que no solo escuchó versiones resumidas, sino que tuvo acceso a explicaciones culturales detalladas, algo que su relación con la élite incaica le facilitó.


 

Los Incas
Los Incas
La obra permaneció manuscrita durante siglos y se publicó por primera vez en 1880, en Madrid.
La edición fue realizada por el erudito español Marcos Jiménez de la Espada, dentro de la colección Biblioteca Hispano-Ultramarina.

Durante más de tres siglos fue una fuente prácticamente desconocida, lo que explica por qué su influencia historiográfica fue tardía en comparación con otros cronistas como Cieza de León o el Inca Garcilaso.

Publicaciones Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *