Quito -Dos veces fundada-
Si hemos de atender a lo escrito por el cronista fray Martín de Murúa en su Historia del Perú, en torno a 1613 : "El nombre de Quito refieren los indios antiguos, que le resultó por unos grandes cordeles, que el famoso Huaina Capac hizo en ella de oro y plata, poniendo en ellos diversas leyes y estatutos, que se habían de guardar en ella y en las provincias comarcanas, y esto se llama en su lengua, quipu, y los españoles, corrompiendo el vocablo, llamáronla Quito".
Tanto Pedro Cieza de León como el Inca Garcilaso, en sus respectivas crónicas sobre la conquista del Perú de la que fueron testigos, mencionan Quito como una región clave del norte del imperio inca, incorporada tras las últimas campañas militares.
La ciudad progresó rápidamente. El 8 de enero de 1545, el papa, Paulo III fundó la diócesis de San Francisco de Quito con la finalidad de mejorar el proceso de evangelización a los indígenas, que era difícil por la extensión del territorio. Años después, el 29 de Agosto de 1563, a petición del Cabildo de la ciudad, Felipe II firmaba la cédula de creación de la Audiencia y Presidencia de Quito. En ella se establecieron los límites geográficos de su jurisdicción, que abarcaban una superficie cinco veces mayor que la de la actual República del Ecuador.
Económicamente fue un lugar próspero. Durante más de dos siglos, la ciudad se convirtió en una de las zonas mineras más grandes y mejor pagadas de los virreinatos, así como uno de los centros textiles más importantes y grandes en América, abasteciendo al Virreinato de la Nueva España y al resto del Virreinato del Perú. Por su parte, las instituciones civiles y religiosas de orden social proliferaron desde los primeros tiempos de su fundación:
El Antiguo Hospital de San Juan de Dios funcionó como tal desde mediados del siglo XVI, acogiendo por igual a blancos, indios y mestizos. Instituciones educativas como San Fulgencio dieron forma a un espacio intelectual que acompañó la organización del mundo virreinal. Fundada en 1586 por los agustinos, está considerada la primera universidad de Quito, Estaba orientada sobre todo a la enseñanza de teología y artes.

La llegada de los jesuitas a Ecuador se produjo en 1586, consolidándose como una orden influyente en educación, arte y misión. Entre otras muchas actividades, desde Quito se alimentó la extraordinaria empresa de las misiones de Jaén y Mainas en la región del Amazonas. En 1622 fundaban la Universidad de San Gregorio Magno que alcanzó gran prestigio en el ámbito intelectual del virreinato. Años más tarde, se fusionaría con la universidad Santo Tomás de Aquino, fundada en 1686 por los padres agustinos. De ella deriva la actual universidad central.
Pero la ciudad de Quito desarrolló con el paso de los siglos una singularidad que la hizo especialmente notable: la llamada Escuela Quiteña, cuyo prestigio se extendió por los virreinatos americanos y alcanzó incluso a Europa. Su origen se encuentra en un pequeño centro de enseñanza a cargo de Juan Griego que más tarde pasaría a ser el colegio de San Juan Evangelista, donde se enseñaban las primeras letras y oficios elementales a indígenas y mestizos bajo la dirección de religiosos, de forma gratuita. Con el tiempo, ya bajo el patronato real, aquella escuela desbordó el ámbito educativo y dio lugar a una intensa actividad artística. Pintura, escultura y arquitectura religiosa se desarrollaron de manera conjunta, dando forma a una tradición en la que se entrelazaban las influencias europeas y la sensibilidad indígena. Gracias a sus artistas, en gran parte indígenas, se levantaron templos y se llenaron sus espacios de imágenes y ornamentos que adaptaban los modelos europeos al entorno local, configurando uno de los conjuntos artísticos más singulares del mundo virreinal.

Referencias: Centro virtual Cervantes
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