Las Villas de La Española

El 13 de febrero de 1502, una armada compuesta por treinta navíos y no menos de dos mil quinientos tripulantes partía de Cádiz con destino a las Indias. Nicolás de Ovando llevaba órdenes precisas de los reyes católicos: poblar “agora nuevamente” y a la manera de Castilla, más que al gusto de los hermanos Colón.
Después de dejar atrás el intento de crear la primera ciudad fundada en el nuevo continente por Cristóbal Colón, con el nombre de la Isabela, en honor de la reina Isabel, hubo algún intento de asentarse en el interior de la isla: Santo Tomás de Jánico, fue un fuerte ordenado por Colón como avanzadilla en 1594 durante la expedición hacia las tierras de Cibao, pero no se logró su permanencia.
A partir del momento en que los españoles llegaron comenzó el poblamiento con el establecimiento de ciudades a lo largo y ancho de la isla. Estas ciudades fueron el precedente de las tramas urbanas del Nuevo Mundo que se caracterizaron desde su nacimiento por la regularidad de su trazado. Aun cuando su desarrollo posterior en todo el nuevo continente sería exitoso, todas las ciudades desde el inicio obedecían a un patrón común proveniente de la larga tradición urbanística que obtuvo un gran impulso con la reconquista y la reconstrucción de ciudades. Todas se sometían a las mismas reglas urbanas que llevaban fraguándose desde los tiempos de Alfonso X el Sabio en la Península y que posteriormente a lo largo de los siglos irían perfeccionando los distintos reyes de la monarquía católica.
La alineación adquiere una gran significación como equilibrio entre el espacio público y el privado. En estas ciudades, la plaza se convierte en el espacio principal, el elemento generador y articulador de lo urbano que se obtiene tras el vaciado de una manzana central, añadiéndole el correspondiente espacio público de las calles perimetrales que la enmarcan. En la plaza se sitúan los edificios del poder civil y eclesiástico, se administra justicia, se comercia, etc., al tiempo que se cruzan y configuran las manzanas o cuadras que se dividen en cuatro cuadrantes posibilitando la organización jerárquica por usos y por clases sociales.
Sin que las fechas tengan carácter inamovible la enumeración de las primeras ciudades fundadas en la isla de La Española sería la siguiente:

1. Concepción de la Vega — 1494.- Situada en el interior de la isla, su origen se remonta al segundo viaje de Colón. La fundación estuvo relacionada con las minas de oro y adquirió una importancia considerable durante los primeros años del su explotación. Hoy permanece bajo el nombre de Concepción.
2. Santo Domingo — 1496 / 1502. La primera Santo Domingo se debió a Bartolomé Colón, situada en la margen oriental del río Ozama. Después de un terremoto, Nicolás de Ovando volvió a levantar la ciudad en la margen occidental del mismo río donde acabó convirtiéndose en la capital de la América española.
3. Bonao — Relacionada con los primeros asentamientos del interior de la isla y con la explotación aurífera. Aparece entre las villas que recibieron reconocimiento y escudo de armas en 1508. Las fuentes históricas no son completamente uniformes respecto a su primera fecha de establecimiento.
4. Lares de Guahaba — Situada en el occidente de la isla, fue establecida en la región de Guahaba, en un territorio que después quedaría dentro del actual Haití. La tradición histórica atribuye su fundación a Rodríguez de Mencía. Desapareció como población, pero su nombre quedó vinculado a la primera organización territorial española.
5. Santa María de la Vera Paz — 1503. Fue fundada en Jaragua, en el sudoeste de la isla, después de las campañas de Nicolás de Ovando. Su emplazamiento no resultó adecuado y la población terminó trasladándose hacia la costa. Enlazada con Yaguana, que no debemos contar como una villa diferente: Santa María de la Vera Paz y Santa María de la Vera Paz/Yaguana forman parte del mismo proceso de traslado. Las fuentes del Archivo General de la Nación -República Dominicana- incluyen ambas denominaciones juntas.
6. San Juan de la Maguana — 1503-1504. Fue establecida en el interior, entre los ríos Neiba y Yaque, en una zona que había pertenecido al cacicazgo de Maguana. Diego Velázquez estuvo relacionado con su fundación por mandato de Ovando. Bartolomé de las Casas describe expresamente la orden de establecer allí una villa.
7. Salvatierra de la Sabana — 1504. Fundada en la costa meridional de la isla, en la región de Jaragua, por iniciativa de Ovando y bajo la actuación de Diego Velázquez. Se encontraba en el territorio del actual Haití, aproximadamente donde hoy se encuentra Les Cayes.
8. Villanueva de Yáquimo — 1504. Fue establecida en la costa meridional, en el puerto indígena de Yáquimo. Ovando mandó poblarla y se levantó también una pequeña fortificación para proteger el asentamiento. Su localización corresponde aproximadamente al actual Jacmel, Haití. Bartolomé de las Casas cuenta expresamente su fundación y la construcción de la fortaleza.
9. Azua de Compostela — 1504. Una de las villas más importantes de la primera organización territorial de la isla. Fue establecida en el sur, en las proximidades de los ríos Yaque del Sur y Vía. Su nombre combina el topónimo indígena Azua con Compostela, vinculado a un gallego que ya tenía propiedades en la zona. Bartolomé de las Casas coloca la fundación después de San Juan de la Maguana y explica que fue establecida por mandato de Ovando.
10. Puerto Real — 1504-1506. En la costa norte, en el extremo occidental de la isla. Su posición tenía una importancia estratégica evidente: permitía asegurar la presencia española en aquella zona y disponer de un puerto atlántico. Estaba aproximadamente en la zona del actual Fort-Liberté, Haití.
11. Puerto Plata — Data de los primeros años del siglo XVI Su origen es anterior a la plena organización ovandina, pero Ovando la pobló y consolidó. Su puerto, abierto al Atlántico, la convirtió en uno de los puntos importantes de comunicación de la isla. La documentación del Archivo General de la Nación -República Dominicana- incluye Puerto Plata entre las primeras villas que recibieron armas en 1508.
12. Salvaleón de Higüey. Las fuentes ofrecen diferentes fechas —1502, 1504 y 1506— para su fundación. Al parecer Juan de Esquivel estableció primero una fortificación en la región durante las campañas contra el cacicazgo de Higüey y que la villa de Salvaleón se consolidó posteriormente por mandato de Ovando.
13. Santa Cruz de Hicayagua — 1504-1505. Fue establecida en la región oriental después de las campañas de Higüey. Ovando ordenó crear dos poblaciones para asegurar el territorio: Salvaleón, cerca del mar, y Santa Cruz de Hicayagua, tierra adentro. Es la población que acabaría dando origen a Santa Cruz de El Seibo.
14. Santiago. Su establecimiento pertenece a esta primera etapa de organización de la isla. Con el tiempo se convertiría en uno de los principales centros urbanos del interior y en una de las ciudades históricas más importantes de la República Dominicana.
15. Montecristi. Fue fundada por Nicolás de Ovando en 1506 y repoblada por Juan de Bolaños por familias procedentes de las Islas Canarias el 30 de mayo de 1533. Posteriormente, fue despoblada durante las devastaciones de Osorio en 1606, que provocarían la ocupación francesa de una parte de la isla.
16. La Buenaventura. Fue una de aquellas primeras villas que no consiguió sobrevivir a largo plazo y terminó desapareciendo.
17. La Mejorada o Cotuí. Era el nombre de la comunidad taína ubicada alrededor de la mina de oro y plata explotada por los conquistadores españoles a partir de la primera década del siglo xvi. La ciudad de Cotuí fue fundada oficialmente en 1505 por Rodrigo Trillo de Mexía, durante el gobierno de Nicolás de Ovando. Los Padres Jerónimos la establecieron como centro de explotación minera con el nombre de La Mejorada del Cotuí. Un fuerte terremoto asoló la villa en 1562 y fue trasladada a su ubicación actual, al suroeste de la Sierra de Yamasá y próxima al río Yuna.
18. Bánica. La relación del historiador dominicano, José Gabriel García, enumera Bánica entre las poblaciones de 1508. Al parecer, fue fundada por Diego Velásquez en 1504, en la ribera izquierda del Río Artibonito. Fue población importante en sus principios, pero decayó después considerablemente.


La red de villas creada durante el gobierno de Nicolás de Ovando fue mucho más que una sucesión de pequeños asentamientos. Constituyó el primer intento sistemático de organizar territorialmente una sociedad española permanente en América.
Al tiempo que las ciudades se desarrollaban como núcleos urbanos, toda la isla fue progresando debido a varios componentes: los cultivos propios y los procedentes de España que se adaptaron muy bien, como la caña de azúcar; el fomento de la ganadería porcina, bovina, mular y caballar; el comienzo de la explotación minera del subsuelo americano: con las minas del Cibao y las de San Cristóbal, cerca del Jaina. Desde Santo Domingo hasta las costas del norte, desde Higüey hasta Jaragua y desde las zonas mineras del interior hasta los puertos del Caribe, las nuevas poblaciones fueron creando una red de caminos, cabildos, iglesias, explotaciones agrícolas y mineras y espacios de intercambio.
En aquellas fechas ya se habían publicado las primeras leyes protectoras de indios que impedían la utilización de la población nativa como esclavos. Ya desde las instrucciones dadas a Colón en 1493, la Corona había ordenado su buen tratamiento y evangelización. En 1500, Isabel la Católica ordenó poner en libertad a los indígenas que habían sido llevados a España y vendidos como esclavos, estableciendo así un principio fundamental: los naturales de las Indias debían ser considerados hombres libres y vasallos de la Corona. Las instrucciones dadas a Nicolás de Ovando en 1501 desarrollaron esta política en La Española. Al mismo tiempo, la Corona autorizó la entrada de determinados esclavos africanos nacidos en poder de cristianos, cuya llegada efectiva a la isla comenzó con el gobierno de Ovando en 1502.
En las mismas fechas, se publicaron las primeras leyes protectoras de indios que impedían la utilización de la población nativa como esclavos, esto hizo que desde 1502, Ovando permitiese la importación de esclavos africanos. Además, se aprobó el matrimonio mixto entre indios y españoles, tras el bautismo del indígena, dando lugar a las primeras familias mestizas de América.
Ovando estableció el primer sistema de encomiendas indianas, mediante el cual el indio estaba obligado a trabajar, no solo en la agricultura sino también en la minería o servicio doméstico; el encomendero debía protegerle y cristianizarle, pagándole el jornal como si fueran súbditos de la reina y personas libres de la misma manera que los españoles, pero nunca como esclavos.
Algunas ciudades surgieron sobre antiguos asentamientos indígenas; otras se levantaron en lugares elegidos por los españoles por su posición estratégica, sus recursos o sus posibilidades de comunicación. Algunas prosperaron, otras fueron trasladadas, cambiaron de nombre o desaparecieron. Pero todas forman parte de un mismo proceso: la transformación de La Española, después de la etapa de descubrimiento y conquista, en un territorio organizado y poblado de acuerdo con las instituciones y modelos urbanos de la Monarquía Hispánica.
Fuentes:
José Gabriel García, Archivo General de la Nación: Compendio de la historia de Santo Domingo, Tomo I
