Bartolomé de las Casas -Cronista-
Al margen de la imagen que con el paso de los siglos se ha construido en torno a Bartolomé de las Casas y a su defensa de los indígenas, hubo también un hombre que dedicó buena parte de su larga vida a escribir. Escribió para denunciar, para defender, para convencer, para dejar constancia y, sobre todo, para contar la historia de unas tierras y de unos hombres que había conocido personalmente.
Bartolomé de las Casas nació en Sevilla, probablemente en 1484. Su vinculación con las Indias comenzó muy pronto. Su padre, Pedro de las Casas, había viajado con Cristóbal Colón en el segundo viaje, en 1493, y en 1502 padre e hijo se incorporaron a la expedición de Nicolás de Ovando, con la que llegaron a La Española.
El joven Bartolomé participó inicialmente en la vida colonial de aquellos primeros años. Fue soldado, recibió un repartimiento de indios y se dedicó a la explotación agrícola. Más tarde se ordenó sacerdote y acompañó a Diego Velázquez en la conquista de Cuba, donde ejerció como capellán y recibió también un repartimiento. Aquella experiencia cambiaría para siempre el rumbo de su vida.
En 1514 renunció a sus indios y comenzó una actividad que ya no abandonaría: la defensa de los indígenas y la búsqueda de una forma de presencia española en América que consideraba compatible con la evangelización y con la libertad de sus habitantes. En 1522 ingresó en la orden de Santo Domingo. A partir de entonces, su vida quedaría ligada a la predicación, al estudio, a la actividad política y, de manera cada vez más intensa, a la escritura.
Las Casas escribió muchísimo. Su producción comprende obras históricas, tratados jurídicos y teológicos, memoriales, cartas, relaciones y escritos destinados a influir en las decisiones de la Corona. La edición moderna de sus Obras completas, dirigida por Paulina Castañeda Delgado, reúne catorce volúmenes. Entre sus escritos se encuentran la Historia de las Indias, la Apologética historia sumaria, la Brevísima relación de la destrucción de las Indias, la Apología, los Tratados publicados en 1552, además de numerosas obras jurídicas, religiosas y epistolares.
La obra de Las Casas no puede entenderse separada de su propia vida. Había conocido de cerca la sociedad colonial, había participado en la conquista, había tenido indios encomendados y había sido testigo de los conflictos que acompañaron los primeros años de la presencia española.
Cuando comenzó a escribir sobre las Indias, no lo hizo desde Europa como alguien que reconstruía acontecimientos lejanos. Había estado allí.
En 1527, mientras se encontraba en Puerto Plata, en La Española, comenzó a reunir y organizar materiales para una gran historia de las Indias. El proyecto quedó parcialmente interrumpido durante los años. Fue a partir de 1552, ya en España y con acceso a la biblioteca de Hernando Colón en Sevilla, cuando retomó con renovado empeño su proyecto histórico y reunió nuevos materiales. Quería escribir la historia de los primeros tiempos del Nuevo Mundo.
Pero entre todas sus obras, ninguna alcanzaría una repercusión comparable a la Brevísima relación de la destrucción de las Indias. Escrita para denunciar ante la Corona los abusos cometidos contra los indígenas, la obra presenta una sucesión de relatos sobre la violencia de la conquista y sobre el trato recibido por las poblaciones americanas. Su lenguaje es deliberadamente intenso y sus descripciones buscan provocar una reacción en quien las lee.
No es, por tanto, una crónica neutral. Es un escrito de denuncia y de combate, concebido para convencer.
La obra fue impresa en Sevilla en 1552 y tuvo después una extraordinaria difusión europea. A partir de 1578 comenzó a publicarse en holandés y posteriormente fue traducida al francés, inglés, alemán, latín e italiano. Con el tiempo, la Brevísima relación fue utilizada en diferentes conflictos políticos y religiosos europeos y acabó convirtiéndose en una de las piezas fundamentales de la literatura antiespañola de la época moderna. Esa historia editorial explica en buena medida la enorme importancia que la obra ha tenido en la construcción posterior de la imagen de España en América. Pero también ha contribuido a que la figura de Las Casas haya quedado reducida muchas veces a este único libro. Y Las Casas fue mucho más que el autor de la Brevísima relación.
Otra de sus grandes obras fue la Apologética historia sumaria. En ella Las Casas se apartó de la denuncia directa de la violencia para dedicar una enorme atención a los pueblos indígenas. Su propósito era demostrar que los indígenas americanos poseían una organización social y política compleja y que podían ser considerados plenamente capaces de comprender la fe cristiana y vivir conforme a ella.

La tradición crítica lascasiana ha considerado esta obra de enorme importancia para el conocimiento de los pueblos americanos del siglo XVI.
La producción de Las Casas tampoco puede reducirse a sus obras históricas. Durante décadas escribió para defender jurídicamente sus posiciones ante la Corona. Sus textos abordan cuestiones fundamentales de su tiempo: la legitimidad de la conquista, la soberanía de los pueblos indígenas, la evangelización, la esclavitud, las encomiendas y el derecho de la Corona a intervenir en América.
En 1552 reunió en Sevilla un conjunto de sus principales escritos, publicados bajo el título de Tratados. Entre ellos se encontraban textos que había escrito en años anteriores para intervenir en las grandes discusiones jurídicas y teológicas sobre la conquista y la condición de los indígenas.
Entre sus escritos aparecen también obras como De único vocationis modo, dedicada a la evangelización; De thesauris, sobre cuestiones relacionadas con los tesoros y bienes indígenas; De regia potestate, sobre el poder real; y numerosos memoriales y cartas.
Toda esta producción revela hasta qué punto Las Casas entendió la escritura como una forma de intervención. Escribía para que sus palabras llegaran a los hombres que tomaban decisiones.
Pero entre todas sus obras hay una que ocupa un lugar especial para quien quiera conocer los primeros años de la presencia española en América. En su Historia de las Indias aparece Las Casas cronista.
Su proyecto era ambicioso. Quería reconstruir la historia de las Indias desde el primer viaje de Cristóbal Colón y narrar los acontecimientos de los primeros decenios de la presencia española. No se limitó a contar aquello que había vivido personalmente. Reunió testimonios, documentos, cartas, relaciones y noticias procedentes de protagonistas de los acontecimientos. Las Casas conoció personalmente a miembros de la familia Colón y tuvo acceso a documentación relacionada con el almirante. Su contacto con Hernando Colón fue especialmente importante, y la utilización de materiales conservados en su biblioteca permitió a Las Casas incorporar a su historia noticias que de otro modo difícilmente habrían llegado hasta nosotros. También utilizó sus propios recuerdos y los testimonios de otros protagonistas.
Por eso la Historia de las Indias posee una característica excepcional: en sus páginas confluyen la memoria personal, la documentación escrita y la información transmitida por testigos.
La Historia de las Indias conservada está organizada en tres décadas y llega solamente hasta 1520. El propio proyecto habría permitido continuar mucho más allá, y algunos investigadores han considerado posible que Las Casas hubiese previsto una continuación hoy perdida.
Pero debemos distinguir aquí entre lo que conocemos y lo que podemos suponer. No conservamos esa cuarta década.
Lo importante es que incluso con esa limitación la obra permite seguir los acontecimientos fundamentales de los primeros años de la presencia española en el Caribe y Tierra Firme. En ella aparecen Cristóbal Colón y sus viajes, la conquista de La Española, las primeras instituciones, los enfrentamientos entre los españoles, la explotación de los indígenas, las expediciones posteriores y buena parte de los personajes que protagonizaron aquellas décadas. Y aparece también el propio Las Casas, no solamente como historiador, sino como hombre que había vivido parte de aquello que estaba narrando.
Precisamente por eso, la Historia de las Indias exige una lectura cuidadosa.
Sería un error considerarla una narración absolutamente objetiva.
Las Casas tenía unas convicciones muy firmes. Había dedicado su vida a la defensa de los indígenas y escribía desde una posición moral, religiosa y jurídica perfectamente definida. Su interpretación de los acontecimientos está condicionada por esas convicciones. Pero eso no disminuye necesariamente su valor como fuente. Al contrario. Un historiador no debe preguntar solamente si un cronista es neutral. Debe preguntarse también qué vio, qué documentos conoció, qué testimonios pudo recoger y desde qué posición escribió.
Su Historia de las Indias debe leerse, por tanto, con espíritu crítico, contrastando sus afirmaciones cuando sea necesario, pero sin olvidar que contiene una cantidad extraordinaria de información que procede de testigos y documentos de una época de la que se ha perdido buena parte de la documentación original.
Porque, el personaje histórico de fray Bartolomé de las Casas fue mucho más complejo. Y su obra también lo fue.
Hay una última historia que hace todavía más interesante la Historia de las Indias: la de su propia conservación.
Las Casas no quiso que su gran historia se publicara inmediatamente. Por disposición testamentaria, sus papeles quedaron vinculados al colegio de San Gregorio de Valladolid y debían permanecer sin publicarse durante décadas. La cláusula testamentaria establecía que no fueran publicados hasta transcurridos cuarenta años después de su muerte.
Sin embargo, parte de sus papeles circuló y sus materiales fueron utilizados por historiadores posteriores. Uno de ellos fue Antonio de Herrera, cuya Historia general de los hechos de los castellanos en las islas y tierra firme del mar océano, publicada a comienzos del siglo XVII, se benefició de materiales lascasianos.
La obra de Las Casas comenzaba así a ejercer una influencia historiográfica mucho antes de que su gran historia pudiera ser leída directamente por el público.
La primera edición impresa apareció finalmente en Madrid entre 1875 y 1876, preparada por el Marqués de la Fuensanta del Valle y José Sancho Rayón dentro de la Colección de documentos inéditos para la historia de España. La edición se distribuyó en cinco tomos, aunque el manuscrito de Las Casas estaba estructurado en tres partes o décadas. Habían pasado más de tres siglos desde que Las Casas había comenzado a poner por escrito sus recuerdos y noticias.
Bartolomé de las Casas murió en Madrid el 18 de julio de 1566, en el convento de Atocha.
Había dedicado buena parte de su vida a luchar por aquello en lo que creía. Pero también había dedicado décadas a escribir. Escribió para defender, para convencer y para denunciar. Escribió sobre los indígenas y sobre los españoles. Escribió sobre la conquista y sobre la evangelización. Y escribió, sobre todo, para que los acontecimientos de los primeros años de las Indias no desaparecieran con quienes los habían vivido.
La Brevísima relación hizo de él una figura célebre y polémica. La Apologética historia sumaria dejó un extraordinario testimonio sobre las sociedades indígenas. Pero fue la Historia de las Indias la que convirtió a Las Casas en uno de los grandes cronistas de los primeros tiempos americanos.
Su valor no reside en que debamos aceptar sin crítica todo cuanto escribió. Reside en algo más importante: Las Casas estuvo allí. Conoció a muchos de los hombres que hicieron aquella historia, escuchó sus relatos, reunió sus documentos y dedicó los últimos decenios de su vida a conservar por escrito una memoria que, de otro modo, se habría perdido en gran parte. Y por eso, al leerle, no basta con preguntarnos si tenía razón.
«...conociendo que las cosas que por sus propios ojos vieron y en que se hallaron presentes, no son ansí declaradas ni sentidas como la integridad de la verdad contiene, con celo de que la verdad no perezca...» —Bartolomé de las Casas, Historia de las Indias, Prólogo
Fuentes:
https://cervantesvirtual.com/portales/bartolome_de_las_casas/apunte_biobibliografico/?utm_source=chatgpt.com
https://cervantesvirtual.com/portales/bartolome_de_las_casas/su_obra_bibliografia/?utm_source=chatgpt.com
*Los Caballeros de las Espuelas de Oro
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