Atahualpa y Huáscar -Un imperio dividido-
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Atahualpa y Huáscar -Un imperio dividido-

Lo que pasó entre Atahualpa y Huáscar no fue una simple disputa familiar: fue una guerra civil que dejó al Tahuantinsuyo exhausto justo antes de la llegada de los españoles. Ese dato lo explica casi todo.

En el Imperio inca no existía la primogenitura en la sucesión al trono al estilo castellano. El Inca elegía sucesor entre sus hijos —no necesariamente el mayor—, pero sí debía ser hijo de la Coya, es decir, de la esposa principal o, al menos, tener legitimidad política suficiente en donde la nobleza del Cuzco tenía peso decisivo. Eso hacía que cada sucesión fuera potencialmente conflictiva. 

El último Sapa Inca, Huayna Cápac, había expandido enormemente los territorios del Tahuantinsuyo hacia el norte —en el actual Ecuador—, pero, entre los años 1525 y 1527, la muerte le sobrevino, probablemente por la viruela introducida en el continente antes de la llegada directa de los españoles al Perú—. Poco después y, según es aceptado por los historiadores, posiblemente por la misma causa, también murió su heredero designado, Ninan Cuyuchi. Este personaje representa una incógnita para la historia, pues se desconoce prácticamente todo sobre él. Hay quien lo consideran un hombre de edad adulta y otros un niño. Fuera como fuera, con su muerte comenzó el problema sucesorio en el incanato y la disputa por el poder de dos de los hijos de Huayna Cápac: Huáscar y Atahualpa.

Huayna Cápac- Huáscar y Atahualpa
Huayna Cápac- Huáscar y Atahualpa


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