Los Tlaxcaltecas
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Los Tlaxcaltecas

Lo que los españoles encontraron al llegar al territorio
de los tlaxcaltecas
fue un gobierno compartido entre
los caciques
de cada señorío que formaban
una especie de federación.

Cada representante gozaba de libertad dentro de su señorío y tenía que reunirse con los otros para resolver negocios comunes como la guerra, la paz, los límites, las vías de comunicación y las relaciones con otros pueblos. En las campañas militares uno de ellos guiaba al ejército y los demás permanecían en la región. 

Dios Tlaxcalteca -Códice Borgia-
Dios Tlaxcalteca -Códice Borgia-

Hacia el año 1800 a. C., en el valle central de México, en la región poblano-tlaxcalteca, existían grupos familiares dedicados al cultivo de la tierra. Vivían de la agricultura, la caza y la recolección; sembraban maíz, frijol, chile, tomate y calabaza. Habitaban en chozas agrupadas en pequeñas aldeas y mantenían contacto con el valle de Tehuacán y con la costa del Golfo de México.
Con el paso del tiempo, estos grupos se organizaron en poblaciones más complejas. Entre los siglos II a. C. y VII d. C., la civilización mesoamericana alcanzó un notable desarrollo: creció la población, se intensificaron la agricultura y el comercio, y bajo la dirección de élites sacerdotales se construyeron centros urbanos planificados, floreciendo la vida cultural.
Sin embargo, la expansión de Teotihuacán atrajo y subordinó diversas regiones. Más tarde, grupos olmeca-xicalancas procedentes de la costa ocuparon áreas de Tlaxcala y se establecieron sin gran resistencia, llegando a dominar Cholula y la altiplanicie poblano-tlaxcalteca. Entre los siglos VIII y XI, grupos toltecas, herederos de otra gran tradición mesoamericana, se asentaron también en Cholula y sus alrededores, dejando su influencia en la región.

El mítico de las siete cuevas -origen de las tribus “nahuatlaca”-
El mito de las Siete Cuevas -origen de las tribus “nahuatlaca”-
Fue en tiempos antiguos cuando entraron en estas tierras los llamados teochichimecas, que otros dicen tlaxcaltecas, contados entre las siete naciones nahuatlacas que salieron del lugar de las siete cuevas, de donde tuvieron su principio.
Yéndose de unas partes a otras, como gente que buscaba asiento, moraron primero en cuevas y parajes ásperos, hasta que, apretados por otros pueblos, hubieron de dejar aquellos sitios y proseguir su camino.
Vinieron finalmente a la región que hoy se dice Tlaxcala, donde tomaron la sierra de Tepeticpac, y allí hicieron su asiento. Y con el tiempo llamaron a aquella tierra Tlaxcallan, nombre con que fue conocida.

En el año 1348, los teochichimecas, conducidos por su caudillo Culhuatecuhtli, alcanzaron poder y estabilidad. Pactaron con sus vecinos y comenzaron a poblar la región. Se inició entonces la vida política de la nación tlaxcalteca con la fundación del señorío de Tepeticpac. Culhuatecuhtli cedió parte del territorio a su hermano menor, lo que dio origen, después de 1384, al señorío de Ocotelulco, que llegó a ser el más importante. Tras conflictos con Cholula, algunos grupos desplazados fundaron el señorío de Tizatlán, que con el tiempo alcanzó gran prosperidad. El cuarto señorío, Quiahuiztlán, surgió con la llegada de otros grupos teochichimecas en el siglo XIV, asentados en tierras prometidas dentro de Tlaxcallan.

Cada uno de los cuatro señoríos tenía su propio territorio y su propio gobierno. Cada uno de los cuatro señores se llamaba tecutlato y el puesto se heredaba, excepto en Quiahuiztlán, donde el cargo era electivo.

Unidos, formaron la confederación de Tlaxcala, en la que sus dirigentes deliberaban sobre los asuntos comunes en un consejo. Esta organización ha sido comparada con una “república”, en tanto cada señorío mantenía su autonomía dentro de una estructura compartida.

Mercado de Tlaxcala
Mercado de Tlaxcala
Fue uno de los pocos pueblos que el Imperio mexica 
nunca pudo someter.

A la llegada de los españoles, los tlaxcaltecas se aliaron con ellos para liberarse de la presión mexica. Su participación en la caída de Tenochtitlán los convirtió en aliados fundamentales de los conquistadores. Pero eso solo fue el inicio. Desde entonces, acompañaron numerosas expediciones de expansión por distintas regiones de Mesoamérica, Aridoamérica y las islas Filipinas, lo que les permitió mantener una relación privilegiada con la Monarquía Hispánica.

La propia Corona reconoció esta singular relación. A título de ejemplo, en una real cédula de 1563, Felipe II recordaba que los tlaxcaltecas habían servido “con fidelidad en la conquista de la Nueva España”, ordenando que fuesen “favorecidos y amparados”, y que conservasen sus libertades y preeminencias.

Fuentes y referencias:

  • Diego Muñoz Camargo, Historia de Tlaxcala
  • Bernardino de Sahagún, Historia general de las cosas de Nueva España
  • Charles Gibson, Tlaxcala in the Sixteenth Century
  • Miguel León-Portilla, Visión de los vencidos

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