Cumaná: La ciudad que Cubagua necesitaba
La historia de Cumaná muestra algo que se repite en muchas de las primeras poblaciones españolas americanas: fundar una ciudad no significaba que esta quedara inmediatamente consolidada. Había que hacer frente a la resistencia indígena, a la precariedad de los asentamientos, a los terremotos, a la escasez de población y a la dificultad de mantener comunicaciones regulares con las otras ciudades españolas.
Desde los primeros años del siglo XVI, en la isla de Cubagua, en la costa oriental de la actual Venezuela, se descubrieron importantes bancos de ostras perlíferas, cuya explotación dio lugar a un intenso desarrollo de la actividad perlera. Poco a poco, en la isla fue surgiendo una población que terminaría por denominarse Nueva Cádiz. Pero la isla tenía un grave problema: no disponía de agua dulce suficiente. Sin embargo, en el continente, a solo veinte kilómetros, el río Cumaná —actual río Manzanares— proporcionaba agua y recursos agrícolas a los españoles establecidos en Cubagua. Así la costa de Cumaná se convirtió en la base continental de apoyo para la Nueva Cádiz, cuyo crecimiento hizo surgir una población en paralelo con ella.

Aquellas tierras estaban habitadas por diversos pueblos indígenas, entre ellos los cumanagotos, quienes ofrecieron fuerte resistencia. Los franciscanos y los dominicos españoles vinculados al proyecto de evangelización pacífica seguido desde La Española, especialmente por fray Pedro de Córdoba, impulsaron la creación de misiones en la zona. La evangelización de los indígenas de la costa y la explotación perlífera fueron, por tanto, dos procesos simultáneos pero con intereses muy diferentes. Los religiosos defendían una evangelización pacífica y denunciaban la captura y esclavización de indígenas; mientras que muchos de los españoles vinculados a Cubagua buscaban mano de obra y beneficios procedentes de las perlas.
Momentos fundamentales en la consolidación de la ciudad de Cumaná
1515 — Los primeros religiosos, sin ningún tipo de organización política y civil, se establecieron en Cumaná. La convivencia, sin embargo, fue muy difícil. El establecimiento misional sufrió ataques y fue destruido por los indígenas, obligando a los religiosos a abandonarlo temporalmente.
1521 — La Audiencia de Santo Domingo encargó a Gonzalo de Ocampo, con el ánimo de pacificar la zona, una expedición destinada a someter a los rebeldes y restablecer la presencia española. Ocampo llamó al asentamiento Nueva Toledo, que, a pesar de construirse fortificaciones, no consiguió consolidarse.
1523 — Jácome Castellón se estableció en la desembocadura del río y levantó una fortaleza conocida como Santa Cruz de la Vista, destinada a proteger el asentamiento frente a incursiones y a garantizar el abastecimiento de los establecimientos españoles de la zona. La población creció alrededor de la fortaleza. Pero tampoco aquella fundación tuvo una existencia tranquila.
1530 — Un fuerte terremoto destruyó el poblado y la fortaleza.
1562 — Fue definitivamente fray Francisco de Montesinos quien llegó al lugar acompañado de pobladores procedentes de la isla Margarita y volvió a establecer allí una población con el nombre de Nueva Córdoba. En aquella ocasión, se dio a la población una organización municipal formal con el establecimiento del cabildo.
1568 — Diego Fernández de Serpa es nombrado gobernador de Nueva Andalucía que comprendía la zona oriental de Venezuela. Serpa reconstruyó y organizó la población, trazando calles, solares y plaza, levantando iglesia y casa de Ayuntamiento. En el acta correspondiente, el 24 de noviembre de 1569, la población recuperaba oficialmente el nombre de Cumaná.
1571 — Se consolida como cabeza administrativa de la provincia de la Nueva Andalucía.
1572 — Santa Inés es elevada a patrona de la ciudad.
1591 — Felipe II concede a Cumaná el título de ciudad y escudo de armas.

Desde la refundación y consolidación de Cumaná en 1569, y especialmente tras la concesión del título de ciudad en 1591, la población fue afianzándose como centro político, económico y militar de la gobernación de Nueva Andalucía. A diferencia de Nueva Cádiz, que terminó desapareciendo, Cumaná logró superar las dificultades de sus primeros años y mantener una continuidad urbana.
Durante los siglos XVII y XVIII su puerto facilitó las comunicaciones entre Margarita, Tierra Firme y las Antillas. La agricultura, la pesca y el comercio marítimo sostuvieron buena parte de su economía. Desde el interior llegaban el cacao, tabaco, azúcar y otros productos agrícolas, que eran embarcados hacia las islas del Caribe. Al mismo tiempo, la ciudad fue reforzando sus defensas ante los ataques de corsarios y filibusteros, levantándose diversas fortificaciones que acabarían formando un sistema defensivo alrededor de Cumaná.
La ciudad fue también un centro de actividad religiosa y cultural. Los conventos de franciscanos y dominicos contribuyeron a la vida espiritual y educativa de la población indígena que fue integrándose paulatinamente. Mientras tanto, ya a finales del siglo XVIII, Cumaná despertó el interés de viajeros y científicos europeos. En 1799 llegaron Alejandro de Humboldt y Aimé Bonpland, desde donde iniciaron su recorrido por los territorios americanos.
El comienzo del siglo XIX encontró a Cumaná plenamente integrada en la estructura de la América española. Los acontecimientos iniciados en 1810 abrieron una nueva etapa y la ciudad quedó directamente implicada en las guerras de independencia. En 1817, las operaciones militares desarrolladas en torno a Cumaná volvieron a convertirla en uno de los escenarios importantes de la lucha, pero esta vez entre realistas y republicanos.
Con la incorporación definitiva de Cumaná al proceso independentista terminó una historia que se iniciara más de tres siglos antes, cuando los primeros religiosos se establecieron junto al río para evangelizar a los indígenas de la región. Entre ambos momentos habían transcurrido enfrentamientos, refundaciones, terremotos, comercio, evangelización y crecimiento urbano. Cumaná había dejado de ser el frágil asentamiento continental que abastecía a Cubagua para convertirse en una ciudad y en la cabeza de una de las principales provincias del oriente de la América española.
Fuentes: Biblio FEP : Cumaná
