Pedro de Alvarado – «Tonathiu», el Sol-
Cuando los hombres de Pedro de Alvarado llegaron a Tenochtitlan, llamó poderosamente la atención su aspecto físico: era alto, de tez muy clara y cabello rubio. Aquella apariencia, unida a su carácter impetuoso y violento en combate, llevó a los indígenas a asociarlo con Tonatiuh, el dios solar mexica. No fue un título honorífico concedido…

del Nuevo Mundo hasta la consolidación de la Civilización Hispanoamericana—. Bajo su sombra caben reyes y reinas, conquistadores y misioneros, navegantes y sabios, mujeres valientes y pueblos originarios cuyas lenguas, dioses y costumbres se entrelazaron con los recién llegados. Caben ciudades fundadas con sangre y esperanza, choques y abrazos, heridas y mestizajes, gentes que, al encontrarse, mezclaron su destino para siempre.