Gonzalo Guerrero -Hijos bonicos-
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Gonzalo Guerrero -Hijos Bonicos-


Lo llamaron «el renegado».
Asimilado por la cultura en la que se vio inmerso tras un desgraciado naufragio, luchó contra los españoles en sus intentos de conquistar la península del Yucatán y más tarde en Honduras, donde murió combatiendo.
Fue un líder militar para los mayas y, probablemente, el padre de los primeros mestizos en las tierras del Yucatán.

Gonzalo Guerrero -Hijos Bonicos-
Estatua conmemorativa en la ciudad de Merida – Yucatán –

Gonzalo Guerrero era un hombre de Palos de la Frontera que debió embarcarse para las Indias en algunas de las expediciones de finales del siglo XV o principios de XVI.

En 1511 navegaba con la flota de Diego de Nicuesa, gobernador de Veragua, que se dirigía desde esas tierras hacia Santo Domingo y que fue desviado de su ruta por una fuerte tormenta. Naufragaron en las proximidades de Jamaica; los supervivientes solo fueron veinte que se vieron arrastrados por las corrientes durante trece días hasta la costa de Yucatán, región de Tierra Firme, aún desconocida por los españoles. La mitad de ellos murieron en el camino, el resto fueron apresados por los indios mayas. Ocho años después de estos sucesos, solo quedaban con vida: Jerónimo de Aguilar y Gonzalo Guerrero, convertidos en esclavos de los caciques locales.

Gonzalo Guerrero -Hijos Bonicos -

Gonzalo Guerrero se asimiló completamente a la cultura maya al casarse con una mujer indígena que, según algunos autores, era hija del cacique a quien servía, Na Chan Can. Con ella tuvo varios hijos, los primeros mestizos de tierras mexicanas. Pronto destacó entre los mayas como hábil estratega y empezó a asesorar a los indígenas en las tácticas de guerra occidentales y en la construcción de fuertes, trincheras y baluartes, al tiempo que aprendía la manera de guerrear de los mayas, hasta llegar a convertirse en un jefe militar que combatió contra las expediciones de Hernández de Córdoba (1517) y Juan de Grijalva (1518).


Cuando el 6 de marzo de 1519, Hernán Cortés desembarcó en la isla de Cozumel, frente a la costa de Yucatán, supo, por algunos indios de la zona, que cerca de allí había dos náufragos españoles. Cortés se aprestó a despachar misivas a ambos supervivientes, enviándoles presentes para el rescate de sus amos nativos.

«Señores y hermanos, aquí en Cuzamil (Cozumél) he sabido, que estáis en poder de un cacique detenidos. Yo os pido por merced, que luego es vengáis aquí á Cuzamil (Cozumél), que para ello envío un navío con soldados, si los hubiéredes menester, y rescate para dar a esos indios con quien estáis, y lleva el navío de plaza ocho días para os aguardar. Veníos con toda brevedad: de mí seréis bien mirados, y aprovechados. Yo quedo aquí en esta isla con quinientos soldados y once navíos. En ellos voy mediante Dios la vía de un pueblo que se dice Chakan Poton ó Potonchán (Tabasco)».

El cacique que retenía a Jerónimo Aguilar le dio la libertad y este recorrió cinco leguas caminando hasta llegar a Chetumal, donde vivía su compañero, Gonzalo Guerrero.

Bernal Díaz del Castillo en su “Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España” cuenta el encuentro entre los dos náufragos y la respuesta de Guerrero cuando Jerónimo Aguilar le mostró la misiva de Cortés: «Hermano Aguilar, yo soy casado y tengo tres hijos. Tienenme por cacique y capitán cuando hay guerras, la cara tengo labrada, y horadadas las orejas. ¿Qué dirán de mi esos españoles, si me ven ir de este modo? Idos vos con Dios, que ya veis que estos mis hijitos son bonitos, y dadme por vida vuestra de esas cuentas verdes que traeis, para darles, y diré, que mis hermanos me las envían de mi tierra». La mujer de Guerrero no se quedó atrás e increpó a Jerónimo: «Mirad con lo que viene este esclavo á llamar á mi marido, y que se fuese en mala hora, y no cuidase de más[pláticas]». Aguilar volvió a hablar a Gonzalo, apelando a su cuna cristiana, que por una india no se perdiese la oportunidad del rescate y que si por mujer e hijos lo hacía, que los llevase consigo si no los quería dejar. Aun así, Gonzalo se negó.

Cuentan los historiadores que, en los años posteriores, las acciones militares de Guerrero contribuyeron en buena medida a que la conquista del área maya no se consumara hasta bien avanzado el siglo XVI. Fue el máximo responsable del fracaso de la expedición del adelantado Francisco de Montejo en el año 1527. Años después, otros intentos de conquista de la península de Yucatán habrían también de fracasar ante la hostilidad de los indígenas, siempre capitaneados por Gonzalo Guerrero, al servicio de Na Chan Can.


Finalmente, en el año 1536, Guerrero marchó a Honduras, cuando los mayas de la zona estaban siendo atacados por los españoles. Capitaneando las tropas del cacique Cicumba contra sus antiguos compatriotas, murió de un disparo de arcabuz.

Un informe de 14 de agosto de 1536 del gobernador de Honduras, Andrés de Cereceda, dice que fue encontrado muerto un hombre blanco vestido como un indígena, con el pelo trasquilado a la manera maya, pintado y con toda la apariencia de un indio.

Fuente: RAH -Gonzalo Guerrero.

Fuente: Bernal Diaz del Castillo – Historia verdadera de la conquista de la Nueva España –

 

 

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