Juan Florín y los hijos de Adán

publicado en: La nueva higuera, Leyenda Negra, Piratas | 0

 

Así, el rey francés llegó a decir que, puesto que España y Portugal se habían dividido el mundo entre ellos, sin contar con el resto de reyes cristianos, pedía que le mostrasen el testamento de Adán, padre de todos, para ver por qué les había dejado a ellos como únicos herederos.

De esta manera decidió el francés que era legal robar 
todo cuanto se movía en la mar.

Juan Florín y los hijos de Adán


 

Durante las guerras europeas, a las que llamaron «guerras italianas», cuya causa, entre otras de carácter religioso, fue el nombramiento de Carlos I de España como emperador del Sacro Imperio —título al que el rey francés aspiraba—, comenzaron a ser frecuentes entre los años 1521 y 1526, los ataques corsarios de naves al servicio del rey Francisco I de Francia.

Juan Florín, está considerado el primer pirata del Nuevo Mundo. Al parecer era italiano de origen; ingresó en la marina francesa y se convirtió en un famoso pirata por sus asaltos a barcos españoles. Por aquellos años, su campo de “actuación naval” abarcaba un área entre las Azores, las Canarias y la Península; un enclave perfecto para vigilar las nuevas rutas desde donde empezó a acechar las embarcaciones que venían de la recién descubierta América.

 

Su fama proviene de la captura de algún cargamento que llevó a cabo en el asalto a naves españolas.

El más importante de ellos, y que provocó la alucinación del rey francés sobre lo que se escondía en

las nuevas tierras conquistadas al otro lado del océano, fue el asalto a los barcos que traían a las arcas

de la monarquía hispánica lo obtenido en la conquista del territorio de los mexicas. 

 

Cuenta Bernal Díaz del Castillo en su Historia verdadera de la conquista de la Nueva España que en el mes de diciembre de 1522 partieron, desde el puerto de la Veracruz, tres embarcaciones bajo el mando de los capitanes Antonio de QuiñonesAlonso Dávila.  Entre otras muestras de cuanto de novedoso había en aquellas tierras, de frutos y animales, en las bodegas de los barcos viajaba la quinta parte del tesoro de Moctezuma que Hernán Cortés había conseguido retener tras la azarosa conquista de Tenochtitlán.

En su viaje, las naves recalaron en las Azores, se detuvieron en la Isla Terceira, en donde, como consecuencia de un lance amoroso, murió acuchillado el capitán Antonio de Quiñones. Alonso Dávila continuó el viaje hacia la península ibérica, momento en que fueron atacados por Juan Florín al mando de seis naves. Dávila fue apresado junto a dos de las embarcaciones. La tercera de ellas, capitaneada por Juan de Ribera, logró esconderse en la isla Santa Maria del mismo archipiélago de las Azores, en donde esperó la venida de dos naves al mando de Pedro Manrique, quien había partido en su ayuda desde Sevilla.

En la misma campaña, Juan Florín logró hacerse con otro navío español procedente de Santo Domingo y con ello, juntar un importante cargamento de perlas, azúcar, cuero y el oro para la corona. El pirata entregó parte de lo obtenido a Francisco I. Al parecer, en la corte francesa quedaron boquiabiertos al contemplar los tesoros que les trajo Florín. 

 

Juan Florín y los hijos de Adán
Muestra del tesoro de Moctezuma
 El rey francés, temeroso de lo que podrían suponer para su reino 
tantas riquezas en manos de su rival, el emperador Carlos, y 
codicioso de tales riquezas, ordenó a Juan Florín que continuara 
sus acechanzas.

 

Enterado de lo sucedido, Carlos I arbitró la creación de una flota de corsarios para dar la medida al francés, y así, en 1527, el capitán Martín Pérez de Irizar, conocido también como Martín de Rentería, entabló batalla contra el pirata en aguas de la bahía de Cádiz. En dicha batalla, Pérez de Irizar rindió 3 galeones y tomó 150 prisioneros. Uno de ellos se identificó como Juan Florín quien ofreció por su libertad 300.000 escudos. Fue llevado a la Casa de Contratación de Sevilla y allí declaró tras un interrogatorio haber hundido alrededor de 150 naves españolas. Se acordó, dada la importancia del preso, enviarlo ante el emperador para que decidiese su destino; Carlos I al saber de su captura, ordenó que inmediatamente fuera ejecutado.

De camino al encuentro con el emperador, se recibió la orden y se procedió a su ejecución que tuvo 
lugar en el Puerto del Pico, en Colmenar de Arenas, Toledo. 
Hecho que así fue relatado por 
Bernal Díaz del Castillo:

 

...y luego tornó [el Rey de Francia] á mandar á Juan Florin que volviese con otra armada á buscar la vida por la mar; y de aquel viaje que volvió, ya que llevaba otra gran presa de todas ropas entre Castilla y las islas de Canaria, dió con tres ó cuatro navíos recios y de armada, vizcainos, y los unos por una parte y los otros por otra embisten con el Juan Florin, y le rompen y desbaratan, y préndenle á él y á otros muchos franceses, y les tomaron sus navíos y ropa, y á Juan Florin y á otros capitanes llevaron presos á Sevilla á la casa de la contratacion, y los enviaron presos á su majestad; y despues que lo supo, mandó que en el camino hiciesen justicia dellos, y en el puerto del Pico los ahorcaron.
Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España , edición de 1863, tomo II, p.448

Un barco corsario, era aquel que se preparaba para que sus tripulantes se dedicaran a asaltar 
y destruir las naves piratas y enemigas, con la autorización del Gobierno de su nación.

 

 

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