Los alemanes en Venezuela -1528 – 1546-
Durante casi veinte años, una familia de banqueros alemanes gobernó parte de Venezuela en nombre de la Corona española. La presencia alemana en Venezuela fue breve, pero intensa: duró aproximadamente
entre 1528 y 1546, es decir, unos 18 años.
Los Welser fueron una familia de banqueros alemanes de la casa de Augsburgo y una de las principales casas financieras de Europa en la primera mitad del siglo XVI. Su patriarca y fundador fue Antón Welser, un exitoso comerciante de Augsburgo, quien en 1476 creaba su firma para la explotación de las minas de plata en la Europa central, el comercio de textiles flamencos, lana inglesa y productos orientales. Con el correr de los años, surgieron diferencias entre los miembros de la familia y la mayoría de ellos se establecieron en la ciudad de Núremberg, solo Bartolomé Welser permaneció en Augsburgo.
A la muerte de Maximiliano I de Habsburgo, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Bartolomé Welser, junto con la familia Fugger, y otros banqueros genoveses, fueron los que proporcionaron el dinero necesario para obtener el voto de los príncipes electores alemanes y conseguir la coronación imperial del rey Carlos I de España, en 1519, en detrimento del otro pretendiente, Francisco I de Francia.
Como consecuencia de ese nombramiento, así como de los grandes gastos del imperio y de las campañas militares, el emperador debía enormes sumas de dinero a los banqueros alemanes. Con el ánimo de cobrar deudas, los Welser establecieron agentes comerciales en la isla de La Española, especialmente en Santo Domingo, donde participaban en el comercio atlántico vinculado a Castilla; financiaban operaciones de la Corona; buscaban oportunidades en el comercio de oro y mercancías, pretendiendo acceder directamente a las riquezas americanas.
En 1528 consiguieron que el rey Carlos I expidiera en favor de los Welser de Augsburgo la Capitulación de Madrid, arrendando temporalmente la provincia de Venezuela. La zona suponía especial interés para esta familia que, imbuidos como toda Europa de las ambiciones que despertaban las noticias del descubrimiento del Nuevo Mundo, estaban deseosos de comenzar la búsqueda de la mítica ciudad de El Dorado, estando también convencidos de que podrían encontrar el paso hacia el Mar del Sur.
La extensión territorial de la zona cedida en la capitulación de Madrid, conocida como la capitulación de los Belsares se firmaba en Madrid, el 27 de marzo de 1528. La extensión del territorio cedido era de unos 900 kilómetros, -desde el cabo de la Vela en la actual frontera con Colombia, hasta lo que hoy es la ciudad de Barcelona en la propia Venezuela-. Fue conocido como país Welser que dio paso a la creación de Klein-Venedig, (pequeña Venecia).

Según las condiciones estipuladas en la mencionada capitulación era necesario realizar la fundación de ciudades en el interior del territorio, repartir tierras, evangelizar a los indios y, en general, ejercer el gobierno y ayudar a España a organizar los nuevos territorios. Podrían nombrar sus propios gobernadores, y gobernar según su propio criterio. No tenían que pagar impuestos, pero se acordó que el monarca se quedaría con un décimo de las riquezas que obtuvieran.
Los Welser enviaron gobernadores y partidas de hombres que organizaron durísimas expediciones hacia el interior del territorio de las que resultaron grandes pérdidas humanas y pocos beneficios reales. Entre otros estuvieron: Ambrosio Alfinger, quien desde la isla de La Española inició su expedición en 1529, llegando a la colonia de Santa Ana de Coro el 24 de febrero. Poco después, junto al lago de Maracaibo, fundó la ciudad del mismo nombre. Murió a manos de los indios. Georg von Speyer, llamado en español Jorge de Spira, fue nombrado gobernador tras la muerte de Alfinger. Partió a la búsqueda del Dorado pero tuvo que regresar con las manos vacías, muriendo en la ciudad de Coro. Nicolás de Federmann, también desde la ciudad de Coro, intentó la búsqueda del mítico Dorado llegando hasta la sabana de Santa Fe de Bogotá, en la actual Colombia, en donde tuvo contacto con los conquistadores españoles, Jiménez de Quesada y Sebastián de Belalcázar. Por último, Philipp von Hutten, que junto a Bartolom Welser fueron ajusticiados y muertos por Juan de Carvajal, quien se había autonombrado gobernador y que más tarde sería juzgado y condenado a muerte por tal acción.
En 1546 se produjo la revocación del acuerdo por parte de la Corona española. Carlos I de España retiró definitivamente el control a los Welser y Venezuela volvió a administración directa española.
Las razones del gran fracaso fueron varias, entre ellas el no haber encontrado las riquezas esperadas. Por su parte, los conflictos y las tensiones permanentes con los colonos españoles se fueron agravando, al tiempo que los abusos contra los indígenas hicieron que estos se pusieran en pie de guerra. Como consecuencia el desorden político generalizado el territorio quedó poco controlado. Finalmente, el episodio del ajusticiamiento y la muerte de Von Hutten en 1546, precipitó el definitivo final.
No se puede descartar de entre las múltiples razones que pudieron haber influido en la decisión real la posición ambigua de la familia en el ámbito religioso. Se les consideró sospechosos de apoyar al movimiento luterano en Augsburgo, lo cual les hizo ganar muchos enemigos en la Corte y deterioró sus relaciones con los Habsburgo.
La aventura de los Welser en Venezuela constituye uno de los episodios más singulares y menos conocidos de la conquista de América. Durante un escaso periodo de tiempo, una poderosa familia de banqueros alemanes administró un vasto territorio americano bajo autoridad de la Corona española, convirtiendo a Venezuela en el único gran territorio colonial cedido temporalmente a financieros extranjeros en el siglo XVI.
Para saber más:
*Juan Friede. publicaciones.banrepcultural.org
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