Los Repartimientos y las Encomiendas
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Los Repartimientos y las Encomiendas

Los Repartimientos y posteriormente las Encomiendas se implantaron en las tierras del Nuevo Mundo, apenas los españoles comenzaron a tomar contacto con sus habitantes. 

Los conquistadores, al llegar a estas nuevas tierras, se encontraron con el problema de cómo organizar el trabajo y las relaciones con la población indígena. En algunos casos recurrieron inicialmente a prácticas esclavistas, buscando una retribución económica inmediata.

Isabel de Castilla
Isabel de Castilla

Isabel I de Castilla actuó, en gran medida, contra el pensamiento mayoritario y la costumbre jurídica de la época —la esclavitud era una institución aceptada y consolidada—. La reina decidió proteger a los indígenas, erradicar su esclavización y declararlos súbditos y vasallos de la Corona de Castilla. A partir de las primeras declaraciones de la reina, los Reyes Católicos iniciaron un largo proceso legislativo destinado a regular la situación de los indígenas en las nuevas tierras.


El repartimiento era una institución castellana utilizada durante la época de la Reconquista para repoblar los territorios recuperados. Su objetivo era facilitar el asentamiento de colonos en las tierras conquistadas. Para ello se repartían tierras y, en ocasiones, mano de obra que permitiera su explotación agrícola. En las Indias, esta figura fue introducida inicialmente por el propio Cristóbal Colón en 1496. Posteriormente fue legalizada mediante la Real Provisión del 20 de diciembre de 1503.

Sin embargo, el reconocimiento del indígena como vasallo de la Corona planteó un problema jurídico importante, ya que dicha condición era incompatible con la repartición de personas. Además, no existían normas claras que regularan las relaciones entre españoles e indígenas. Para abordar esta cuestión, la reina emitió las Instrucciones del 16 de septiembre de 1501 dirigidas al comendador de La Española, fray Nicolás de Ovando. En ellas se establecía que los indígenas debían trabajar voluntariamente y recibir un salario justo, reafirmando su condición de «vasallos libres».

No obstante, la realidad económica en los nuevos territorios llevó a la Corona a modificar su política. Mediante la Real Provisión de 20 de diciembre de 1503 se retomó y reguló el sistema de repartimientos. Los indígenas mantuvieron formalmente su condición de hombres libres, aunque podían ser obligados a trabajar a cambio de un salario que debía considerarse justo.

Según el historiador Jean Dumont, la reina Isabel perseguía cuatro objetivos principales:
*Evitar que los indígenas permanecieran dispersos y en condiciones precarias en la selva.
*Crear poblados indígenas donde pudieran aprender el cristianismo, mejorar sus condiciones de vida y acceder a la alimentación.
*Designar en cada poblado a una “persona buena” castellana encargada de su gobierno, protección y supervisión.
*Garantizar que los indígenas recibieran un salario justo por su trabajo.


La idea de la reina Isabel era conseguir que los indios se integrasen en la forma de vida y cultura del “resto de habitantes de nuestros reinos”. De hecho, la reina estableció que, en cada pueblo, cada uno de los indios tenía que contar con un domicilio para su familia, así como con terrenos donde poder cultivar y, además, tener ganado con el que alimentarse.

 

Los Repartimientos y las Encomiendas


Según el historiador Esteban Mira Caballos, la realidad hizo que muchos indígenas repartidos entre los colonos acabaran sometidos a condiciones cercanas a la esclavitud. Tras la muerte de la reina Isabel, el sistema de repartimientos fue evolucionando hacia el sistema de encomiendas, una institución también inspirada en prácticas de la tradición castellana. Fue el gobernador fray Nicolás de Ovando quien, consciente de la falta de regulación jurídica del repartimiento, comenzó a repartir a los indígenas en régimen de encomienda hacia 1505. En este sistema se establecía una relación jurídica entre encomendero e indígena, con derechos y obligaciones para ambas partes.

Mira Caballos distingue tres motivos principales que llevaron a la implantación de la encomienda:
*Mayor control de la Corona. Los monarcas determinaban el número de indígenas asignados, los encomenderos y la duración de la encomienda.
*Reconocimiento formal de la libertad indígena, proclamada por la Corona.
*Creación de una relación jurídica recíproca, con obligaciones tanto para el encomendero como para los indígenas.
Las Instrucciones del 14 de agosto de 1509 establecieron que estas encomiendas tendrían una duración limitada. Los indígenas no eran entregados de por vida, sino por periodos de uno a tres años que podían renovarse.

Durante este tiempo los indígenas conservaban sus bienes, su vida familiar y su capacidad jurídica. Como vasallos de la Corona, podían incluso participar en procesos judiciales contra los encomenderos.

Un intento importante de regular el sistema se produjo con las Leyes de Burgos de 1512, consideradas la primera normativa general destinada a organizar el trabajo indígena en las Indias. Estas leyes establecieron obligaciones concretas para los encomenderos, como la construcción de viviendas para los indígenas, la enseñanza de la doctrina cristiana y la limitación de las jornadas laborales. Aunque en la práctica su aplicación fue desigual, representan uno de los primeros intentos de la monarquía castellana de conciliar las necesidades económicas de la colonización con la protección jurídica de los indígenas.

Las encomiendas en la América hispana comenzaron a desaparecer gradualmente a lo largo de los siglos XVII y XVIII, aunque su abolición definitiva varió según la región.

  • En el siglo XVI, las Leyes Nuevas de 1542 intentaron eliminarlas, prohibiendo la transmisión hereditaria y ordenando su desaparición progresiva, pero en la práctica no se aplicaron del todo debido a la resistencia de los encomenderos.
  • Durante el siglo XVII, las encomiendas empezaron a declinar debido a la disminución de la población indígena y a la consolidación del sistema de tributo directo.
  • En el siglo XVIII, con las reformas borbónicas, se aceleró su desaparición. En el Virreinato del Perú, por ejemplo, la encomienda fue oficialmente suprimida en 1720, aunque en algunos lugares continuó existiendo de facto.
  • A inicios del siglo XIX, en el contexto de las independencias, las encomiendas fueron abolidas formalmente en la mayoría de los nuevos países hispanoamericanos.

En definitiva, los repartimientos y las encomiendas fueron instituciones características del proceso de organización colonial en América. Surgieron como respuesta a la necesidad de organizar el trabajo indígena y asegurar la explotación económica de los nuevos territorios, al tiempo que la monarquía intentaba mantener el reconocimiento jurídico de los indígenas como vasallos libres de la Corona. Esta tensión entre principios legales y realidades económicas marcaría profundamente la evolución del sistema virreinal en los siglos siguientes.

Fuentes: Repartimientos y Encomiendas

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La Política Indigenista de Isabel la Católica
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La política indigenista de Isabel la Católica. -Rumeu de Armas-

 

 

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