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Diego Colón -Vierrey-

                                                                        Diego Colón, siendo niño, acompañó a su padre a Huelva. Iban a encontrarse con los cuñados del futuro descubridor de América, quienes podrían hacerse cargo del pequeño Diego, mientras Colón negociaba en la Corte su proyecto descubridor. Ésta es la primera visita que hicieron los Colón a La Rábida antes del descubrimiento. Una vez rechazado el proyecto por los reyes, ambos pasarían de nuevo por el monasterio y, por consejo de fray Juan Pérez, Colón volvería a intentarlo

Diego Colón había nacido en Porto Santo, archipiélago de Madeira en 1482. Acompañó a su padre a Castilla en cuya Corte viviría desde que el padre emprendiera el viaje de descubrimiento; primero como paje del príncipe Juan, heredero de la corona y, al morir este, como paje de la reina Isabel.  

A partir de 1502, Diego fue el encargado de reclamar insistentemente los 
privilegios perdidos por Cristóbal Colón, especialmente el virreinato y la 
gobernación de las Indias, sin conseguir nada positivo. 

Cuando murió la reina católica, en su testamento, nada dejó dicho sobre el descubridor. Por ello, su hijo Diego redobló los esfuerzos y, a principios de 1505, presentó al rey católico un memorial reclamando el virreinato y la gobernación de las Indias; pero “cuanto más peticiones al Rey daban, tanto mejor respondía dando palabras y se lo dilataban”. Se sabe que hubo negociaciones, incluso, un intento de cambiar los derechos sobre las Indias por algún señorío en la vieja Castilla, pero la familia Colón no lo aceptó. 

En 1506, tras la muerte del descubridor de América, Diego, como heredero universal, intentó un acercamiento con los nuevos reyes, Juana y Felipe, el hermoso, que quedó frustrado tras la muerte de este y el regreso al gobierno de Fernando el Católico, quien, en 1508, aceptó nombrarlo gobernador de La Española. No satisfecho, Diego Colón inició los conocidos como  Pleitos colombinos.  

Hasta el nombramiento de Diego Colón, la gobernación había quedado en manos primero de Francisco de Bobadilla y posteriormente de Nicolás de Ovando. Al tener en sus manos la gobernación de las Indias, Diego Colón decidió atravesar el Atlántico, con toda su familia; al llegar convirtió Santo Domingo en la capital de las Indias construyendo una casa-palacio al mismo tiempo que animó a los pobladores y vecinos a construir casas de piedra, como signo de permanencia.

Durante esos años potenció un gran desarrolló de la explotación minera, al igual que la producción agrícola y ganadera. Con más iniciativa personal de lo que deseaba el monarca, intentó poblar bajo su mano las islas de Puerto Rico, Cuba y Jamaica, y la Tierra Firme del Darién, repartiendo nombramientos según su exclusivo criterio. 

Por fin, el 5 de mayo de 1511, el Consejo Real dictó la Sentencia de Sevilla en los Pleitos Colombinos, reconociendo al heredero de Cristóbal Colón la gobernación y el virreinato indiano para él y para sus sucesores “para siempre jamás”, sobre las islas y tierras descubiertas por el almirante, así como el derecho a cobrar la décima capitulada.  

Sin embargo, la Corona castellana, retenía para sí el nombramiento de jueces de apelaciones para conocer en alzada de las sentencias dictadas por los jueces nombrados por el virrey y almirante, además de la provisión de todos los oficios de gobierno y públicos, el repartimiento de los indios, el someter a Diego Colón y a sus oficiales a juicio de residencia, así como la pertenencia exclusiva a la Corona los diezmos eclesiásticos, el quinto del oro y las penas de cámara. 

Los derechos como virrey quedaron reconocidos, pero con jurisdicción limitada para aquellos territorios que hubieran sido descubiertos oficialmente por su padre. En la práctica, la sentencia ofreció al heredero muy poco poder efectivo. 

 

Diego Colón -virrey-
2º Virrey de las Indias
De esta manera, Diego Colón se convirtió en el II virrey de las Indias. 

Pero los pleitos colombinos continuaron, en mayo de 1520, se dictó la sentencia más favorable para los Colón durante más de treinta años. En ella se hacían concesiones en algunas cuestiones como que el virrey quedaba exento de tener que someterse al juicio de residencia, el poder  intervenir en los municipios indianos y en la Casa de Contratación de Sevilla o el poder proponer terna en los oficios de gobierno, al mismo tiempo que tenía derecho al cobro de la décima en toda su jurisdicción. Se mantuvieron cuestiones transcendentales tales como que los jueces de apelación como representantes de los reyes en la administración de justicia y a las poblaciones de Indias, el derecho de elegir sus propios alcaldes ordinarios. Con todo ello, la familia Colón no estaba satisfecha y pocos años después continuarían  los pleitos.

Aún así, parece ser que la manera de gobernar De Diego Colón siempre fue bastante proclive a arrogarse privilegios que no le correspondían, contraviniendo las ordenes tanto del regente de Castilla, Fernando el Católico, como, más tarde, de su nieto Carlos I, siendo ya el heredero de la corona. El emperador Carlos lo mandó llamar varias veces a la Corte para dar cuenta de sus actos.


En otro orden de cosas, en los territorios del Nuevo Mundo y durante su gobierno, tuvieron lugar acontecimientos muy significativos para las Indias y su futuro, tales como el discurso de Antonio de Montesinos, en la Navidad de 1511, en contra del trato dado a los indígenas en las encomiendas que traería consigo las primeras leyes de Indias; el descubrimiento del océano Pacifico, llamado entonces “el mar del sur” por parte de Nuñez de Balboa, o la primera revuelta de esclavos negros en el nuevo continente. 

El 16 de septiembre de 1523 salía de Santo Domingo para llegar a Sanlúcar de Barrameda el 5 de noviembre. En enero de 1524 estaba ya en la corte entendiendo “en sus pleitos y negocios, para seguir después al emperador Carlos por Vitoria, Burgos, Valladolid, Madrid y Toledo”. En 1526, yendo camino de Sevilla en pos de Carlos I, al pasar por La Puebla de Montalbán (Toledo), enfermó y murió en la casa de Alonso Téllez Pacheco, el 23 de febrero de 1526. Su hijo, Luis Colón y Álvarez de Toledo, heredaría sus derechos al virreinato.

 

Lecturas recomendadas

 

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  • Mira Caballos, Esteban: El indio antillano: repartimiento, encomienda y esclavitud. Sevilla, Muñoz Moya Editor, 1997.
  • Varela, Consuelo: Colón y los florentinos. Madrid: Alianza América, 1988.

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