Francis Drake: El corsario de una reina ambiciosa
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Francis Drake: Un corsario para una reina ambiciosa

En la historia del Atlántico del siglo XVI, pocos nombres generan tanta controversia como el de Francis Drake. 
Convertido en Inglaterra en un héroe nacional, fue en realidad uno de los enemigos más persistentes y destructivos del Imperio español. Sus expediciones no fueron gestas románticas, sino operaciones de saqueo, hostigamiento y piratería legalizada bajo patente de corso.
La figura de Drake ha quedado envuelta en la leyenda. Sin embargo, tras cada una de sus victorias hubo ciudades saqueadas, vidas destruidas y un conflicto que se prolongó durante décadas. 
Su trayectoria demuestra que la audacia sin límites puede convertir la gloria en una pesada herencia y que la historia termina juzgando tanto al héroe como al villano.

Nació en torno a 1540 en Devon, en el sur de Inglaterra. Drake creció en un ambiente marinero en el que el protestantismo y la necesidad económica impulsaban a muchos jóvenes a buscar fortuna en el mar. Ya con más de 20 años, su entrada en el mundo atlántico no se produjo como explorador, sino como traficante de esclavos junto a su primo John Hawkins. Ambos intentaron introducir el comercio de esclavos africanos en las Antillas españolas, lo que lo convirtió en enemigo directo del sistema imperial, altamente regulado.

La derrota de la flotilla inglesa en San Juan de Ulúa (1568) dejó en Drake un resentimiento profundo. A partir de entonces, decidió atacar todo lo que percibía como “propiedad española”.


Francis Drake: Un corsario para una reina ambiciosa
Isabel I nombra caballeros Francis Drake

Isabel I de Inglaterra, quien no aceptaba el monopolio comercial que ejercía la monarquía hispánica sobre el comercio con las Indias, comprendió muy pronto que hombres como Drake podían ser muy útiles a su país. Le otorgó patente de corso, es decir, un permiso para atacar y saquear bienes enemigos a cambio de una parte de las ganancias. Lo que la propaganda inglesa presentó como audacia marítima fue, desde la perspectiva de la Monarquía Hispánica, una forma de piratería legalizada por la propia Corona.

Bajo esas condiciones, entre 1572 y 1573 asaltó la ciudad de Nombre de Dios y robó plata de las famosas “mulas de Panamá”. Sus golpes, sorpresivos y rápidos, enriquecieron a la corte y multiplicaron su prestigio en Londres.

Entre 1577 y 1580 Drake realizó su circunnavegación -hecho que ya se había producido sesenta años antes con Magallanes y Juan Sebastian Elcano-, tan celebrada todavía hoy como una gran hazaña de exploración y cuyo fin no era otro que dañar las posesiones de España en el océano Pacífico. Aunque la expedición tuvo un indudable valor náutico, buena parte de su recorrido estuvo orientado al saqueo de puertos y poblaciones indefensas y a la captura de navíos españoles del Pacífico.
El caso más célebre fue el asalto al Nuestra Señora de la Concepción, el “Cacafuego”, un galeón español cargado de plata. Ese único golpe le proporcionó una fortuna comparable a los ingresos anuales de la propia Isabel I. El extraordinario botín obtenido convirtió la expedición en un éxito económico y propagandístico. La reina lo nombró caballero en la cubierta de su propio barco, un gesto simbólico que Inglaterra jamás se ha permitió olvidar.

En la década de 1580, con la guerra ya abierta, Drake se convirtió en un actor clave de la ofensiva inglesa contra las rutas comerciales españolas. En 1585 atacó Santo Domingo y Cartagena de Indias, ciudades que no estaban preparadas para una agresión de ese tipo. En 1587 se atrevió incluso a atacar Cádiz, incendiando embarcaciones en lo que la propaganda llamó “the singeing of the King of Spain’s beard” -chamuscarle la barba al rey de España-.

Estos episodios, narrados como proezas inglesas, fueron en realidad golpes oportunistas que buscaban paralizar el tráfico español y obtener botín.

El ocaso del corsario
María Pita defiende la Coruña
María Pita defiende la Coruña

Tras 1588, la fortuna comenzó a torcerse. Mientras España reconstruía su poder naval, después de que la Armada de Felipe II fracasara en su intento de invadir Inglaterra, la reina inglesa, convencida de que ese fracaso había dejado a Felipe II sin capacidad para responder, intentó aprovechar la aparente debilidad española y lanzar su propia “gran armada” contra la península, atacando los puertos de la Coruña y Lisboa. Drake participó en esa empresa que tuvo lugar en 1589, y que culminó en un desastre total.


Los últimos años de Drake fueron un intento fallido de recuperar influencia en el Caribe. Después de pasar y ser rechazado en las islas Canarias, fracasó frente a Puerto Rico y murió en 1596, enfermo de disentería, cerca de Portobelo. su cuerpo fue sepultado en el mar, dentro de un ataúd de plomo.

Para Inglaterra, Francis Drake fue un héroe nacional; para la Monarquía Hispánica, un corsario al servicio de una potencia rival. 
Ambas imágenes contienen parte de la verdad. Sin embargo, comprender su figura exige situarla en el contexto de la gran rivalidad marítima del siglo XVI, donde el corso dejó de ser una actividad marginal para convertirse en un instrumento de Estado.
  •  LÍNEA DE TIEMPO DE FRANCIS DRAKE 
    1540 — Nace en Devon, Inglaterra.
    1560–1568 — Viajes con John Hawkins como traficante de esclavos.
    1568 — Es derrotado en San Juan de Ulúa; marca el comienzo de su enfrentamiento con la Monarquía Hispánica..
    1572–1573 — Ataques al puerto Nombre de Dios y robo de plata en Panamá.
    1577–1580 — La segunda Circunnavegación del mundo, saqueo del “Cacafuego”.
    1581 — Isabel I lo nombra caballero.
    1585 — Saqueo de Santo Domingo y Cartagena de Indias.
    1587 — Ataque a Cádiz (“Chamuscar la barba del rey de España”).
    1588 — Participa en la defensa inglesa frente a la Armada española.
    1589 — Fracasa la “Contraarmada” inglesa en la que es comandante.
    1595–1596 — Última expedición al Caribe; fracasos en Puerto Rico y Panamá.
    1596 — Muere de disentería cerca de Portobelo; es sepultado en el mar.

Para saber más:  Para comprender la figura de Francis Drake conviene consultar tanto la historiografía inglesa como la española. Solo el contraste entre ambas permite situar al corsario en el contexto de la rivalidad marítima del siglo XVI y evitar tanto la idealización como la descalificación simplista.

*Geoffrey Parker. Es el mayor especialista vivo en la política exterior de Felipe II. Aunque no escribe una biografía de Drake, explica perfectamente el contexto en el que actuó en dos de sus obras: La gran estrategia de Felipe II. Felipe II.
*Garrett Mattingly. La Armada Invencible. Una de las mejores obras para comprender la guerra entre Isabel I y Felipe II.
*David Loades. Drake. The Life and Legend of an Elizabethan Hero. Permite conocer cómo lo interpreta la historiografía británica.

Desde la perspectiva española
*Cesáreo Fernández Duro. Armada Española desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón. Aunque es una obra del siglo XIX, continúa siendo una fuente imprescindible para la historia naval española.
*Agustín Ramón Rodríguez González. Victorias por mar de los españoles. Explica muy bien los enfrentamientos navales del siglo XVI y desmonta algunos tópicos sobre la supuesta superioridad inglesa.

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