Fray Pedro de Córdoba -Germen del humanismo en América-


Fray Pedro de Córdoba murió a la temprana edad de 39 años 
en la isla de La Española; detrás de él quedaba una manera de 
evangelizar que marcaría para siempre el nuevo continente.  
Gracias a su impulso pudo hacerse realidad el mayor complejo 
de leyes y ordenaciones reales que ningún reino, ni imperio alguno 
en la historia, haya dotado en beneficio de los súbditos de sus 
territorios conquistados.

 

Nació en la ciudad española de Córdoba hacia 1482. Muy joven marchó a Salamanca para estudiar leyes en su Universidad. Allí entrará en el noviciado de los dominicos de San Esteban en el año 1500. En 1508 es ordenado sacerdote y enviado a Ávila. Desde esa ciudad saldrán para América los primeros dominicos, formando un pequeño grupo compuesto por el mismo, fray Pedro de Córdoba, quien será el superior de la pequeña congregación, de la cual formaron parte, que se sepa, fray Bernardo de Santo Domingo y fray Antonio de Montesino

Al llegar a Santo Domingo, en septiembre de 1510, fueron acogidos por Pedro Lumbreras, quien más tarde les cedería un solar de su propiedad para que construyeran su convento. En ese lugar, además de una iglesia y un hospital, quedará instalado el llamado studium generale, considerado por muchos como la base para la primera Universidad del Nuevo Mundo, establecida mediante Bula del papa Paulo III, el 28 de octubre de 1538, aunque no llegó a recibir el reconocimiento oficial por parte del Carlos I hasta dos décadas más tarde.

Allí comenzó la más tremenda lucha de España contra España,

pues quedó sembrado para siempre el germen del llamado Derecho de Gentes.

Fray Pedro de Córdoba
Convento e iglesia de los dominicos -Santo Domingo-

 

A su llegada a América, Fray Pedro de Córdoba tuvo que asumir el inicio de algunos de los grandes retos que supusieron la llegada al Nuevo Mundo para la mentalidad cristiana, entre los que destacan tres:

*La necesidad de crear una metodología para la evangelización. Los dominicos lo traducirán en el uso de las lenguas indígenas y la cercanía física con los nativos. Para obtener la deseada conversión, se imponía adaptarse a la mentalidad del indio para hacerse comprender a través de ejemplos y narraciones, adoptando las catequesis dominicales, con el fin de instruir en la doctrina cristiana, imponiendo como norma para los doctrineros la bondad y la benevolencia en el trato con los nativos que debían estar alejados de los españoles armados.

Así fue como Pedro de Córdoba será el creador de la «Doctrina xpiana pa instrucciô de los indios, por manera de historia», la primera doctrina que se compone en América, sirviendo de ejemplo a otras posteriores que se irían produciendo en las lenguas más dispares del continente americano y más tarde, en las Islas Filipinas.

*En otro orden de cosas, fray Pedro y sus compañeros, al observar como se van desarrollando los acontecimientos, comienzan a denunciar las esclavitudes a que están sometidos los naturales. En un primer momento, de forma privada y amigable, trataron de convencer a los españoles del cambio de actitud con escasos resultados, lo que llevó a fray Pedro a decidir que había que predicarlo públicamente y para ello encargó a fray Antonio de Montesino que dictase su famoso sermón de Adviento, el 21 diciembre de 1511.

Él será la voz que grita a toda la comunidad:

“¿Estos no son hombres? ¿No sois obligados a amallos como 
a vosotros mismos?” 

La reacción de los españoles es inmediata en contra de los frailes, pero Pedro de Córdoba no se arredra y, personalmente, se enfrenta a la comisión de airados conquistadores. Las consecuencias inmediatas son un segundo sermón pronunciado solo unos días más tarde, el 28 de diciembre, aún más duro que el primero. Los valientes frailes son tratados como “enemigos” de España, de modo que fray Pedro tiene que enviar a la península a fray Antonio de Montesino para explicar en la Corte las razones para su predicación.

Esto supone el comienzo de la lucha por la consecución de una legislación civil que ampare su visión humanista, en la que se pueda abarcar a todos los habitantes de las nuevas tierras como súbditos de la Corona. La primera consecuencia serán las leyes de Burgos y más tarde las de Valladolid; el plan de reforma iniciado por Cisneros; las muchas actuaciones de Bartolomé de las Casas y las Leyes Nuevas, así como otras tantas que ya no pararían hasta obtener las necesarias reformas.

La valentía de fray Pedro de Córdoba y sus dominicos los convirtió en 
los primeros “voceros” de los derechos humanos.

*En esa lucha, el tercer acontecimiento a destacar se produce en el momento en que se encuentran fray Pedro de Córdoba y el clérigo encomendero, Bartolomé de las Casas, quien acabaría renunciado a sus encomiendas y que, poco a poco, va mudando de actitud, hasta que, en 1515, pasa a comulgar con el ideario del prior de los dominicos. Sería este quien le saca de la amargura y le anima cuando duda, convirtiéndose en la referencia cierta de lo que fue el incansable magisterio de fray Bartolomé.

 



Enfermo de pulmonía, Pedro de Córdoba falleció el 4 de mayo de 1521 en Santo Domingo.

El rigor observante de toda su vida, las varias travesías del Atlántico, los viajes por

el Caribe, las caminatas por La Española y los golpes adversos que había sufrido

durante su ministerio apostólico, acabaron por minar su salud. 

 

Fuente: Textos de Miguel Ángel Medina Escudero

 

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Autor: Matias Ruiz Blanco

 

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