Francisco de Xerez -Testigo Presencial-
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Francisco de Xerez -Testigo Presencial-

López de Jerez debe ser considerado como uno de los primigenios cronistas del Perú, de aquellos cuya presencia y sorpresa ante lo nuevo logró quedar plasmada en sus relatos, a pesar de la pobreza literaria en el estilo.
J. Huamán Machaca —Univ. San Marcos de Lima—

Con diecisiete años, en abril de 1514, Francisco de Xerez se embarcaba en la armada de Pedro Arias Dávila (Pedrarias), en Sanlúcar de Barrameda con destino a Las Indias. De sus primeros años de estancia, consta su presencia en el viaje que Vasco Núñez de Balboa hizo a Acla, donde asistió a su fundación y fue nombrado escribano público del Cabildo de aquella ciudad.

Más tarde, estudiosos e historiadores lo sitúan acompañando a Pizarro desde su primer viaje a las tierras del Levante, al este de Panamá. Allí vivió, junto a la hueste, los primeros pasos y los primeros percances por las tierras del sur del continente. En el segundo viaje fue de los que abandonaron la isla del Gallo, cuando Pizarro trazó su famosa “raya de los valientes”. Sin embargo, su lealtad al viejo capitán parece haber sido constante. Cuando Pizarro regresó de la Corte de Castilla, adonde había viajado para obtener la capitulación que haría posible la conquista del Perú, lo convocó de nuevo. Se incorporó así a la tercera expedición como escribano y hombre de confianza del propio Pizarro. Con él estuvo en Tumbes, en la fundación de San Miguel de Tangarará —la primera ciudad española en el sur del continente— y en el encuentro y captura de Atahualpa en Cajamarca.

En su Relación, puso en boca de Pizarro las palabras con las que se dirigió a Atahualpa: 
“Y si tu fuiste preso, y tu gente desbaratada y muerta, fue porque venías con tan gran ejército contra nosotros, enviándote a rogar que vinieses de paz, y echaste en tierra el libro donde estaban las palabras de Dios, por esto permitió nuestro Señor que fuese abajada tu soberbia” (obra citada, pág. 333).

Participó en el reparto del rescate del Inca y, herido en aquellas lides, debió guardar reposo. A petición de Pizarro redactó su obra, La Verdadera Relación de la conquista del Perú. Fue, por lo tanto, el primer cronista de la conquista. 

Después de pasar por Panamá, regreso a España en 1534, se instaló en Sevilla donde editó su libro. Se casó en segundas nupcias con Francisca Pineda, una mujer de hidalga procedencia dedicándose al comercio ultramarino con las Indias. Fue en esta época cuando, al parecer, modificó su nombre por el de Francisco López de Jerez. Este cambio dificultó durante un tiempo su rastro documental hasta que fue aclarado por el periodista y archivero sevillano Carlos Jiménez-Placer.

Se sabe que, transcurridos unos años, Francisco López de Jerez intentó regresar a Las Indias, pero hay constancia de que su petición le fue denegada, ignorándose si pudo volver. A pesar de que se le ha tratado de encontrar instalado en algún lugar del nuevo continente, se desconoce cuándo y dónde falleció.


Su primera obra —de gran importancia para la historia del descubrimiento—, hoy es conocida como: “Relación Samano-Xerez”. Seguramente, Xerez redactó esos primeros escritos bajo la supervisión de Pizarro, entre los años 1527 y 1528, para ser enviado a las autoridades de España, con el objetivo de obtener permiso y financiamiento para la conquista final del Perú. En ellos, presenta escuetamente los principales incidentes que conllevaron las expediciones ya realizadas, nombra los primeros lugares encontrados en la costa y habla de su alta impresión sobre la civilización andina.

En un principio, desde su hallazgo, fue denominada como la Relación de Samano —nombre del secretario de Carlos I, quien firmó y envío el documento—. Fue el citado autor, Carlos Jiménez-Placer, quien identificará la verdadera autoría, dándose en llamar desde entonces con el nombre que hoy se le conoce “Relación Samano-Xerez”. (actualmente, está conservada en la Biblioteca Nacional de Viena). 

La verdadera relación de la conquista
La verdadera relación de la conquista

La segunda y más importante obra de Francisco Xerez, fue publicada en 1534 bajo el título:

Verdadera relación de la conquista del Perú y provincia del Cuzco llamada la Nueva Castilla: Conquistada por el magnifico y esforçado cavallero Francisco Piçarro hijo del capitan Gonçalo piçarro cavallero de la ciudad de Trujillo: como capitan general de la cesarea catholica magestad del Emperador y rey nuestro señor: embiada a su magestad por Francisco de Xerez natural de la muy noble y muy leal ciudad de Sevilla secretario del sobredicho señor en todas las provincias y conquista de la Nueva Castilla y uno de los primeros conquistadores de ella…

 

Fue impresa en Sevilla, en la casa de Bartholome Pérez en el mes de julio de 1534 y consta de tres partes: 
1. Un resumen de los dos primeros viajes de Pizarro. 
2. La parte central del relato consiste en un informe minucioso del tercer viaje, desde la salida de Panamá hasta la ejecución de Atahualpa. En él describe con viveza las escenas sobrecogedoras que se desarrollaron entre las tropas de Atahualpa y los españoles, quienes, al grito de “¡Santiago!”, iniciaron la acometida. Narra también cómo el propio Inca fue obligado a descender de su trono de oro tras el enfrentamiento con el padre Valverde, después de haber arrojado la Biblia al suelo. Finalmente, Atahualpa fue hecho prisionero y, tiempo más tarde, ejecutado.
3. Los versos dirigidos al emperador y rey Carlos V de contenido biográfico.

En su día, la Verdadera Relación estuvo consideraba como la primera crónica, pero el tiempo fue sacando a la luz otras obras como: la mencionada del mismo autor, la Relación Sámano- Xerez (¿1527?); la Carta de Hernando Pizarro a los Oidores de Santo Domingo (1533), la Conquista del Perú del capitán Cristóbal de Mena y otras relaciones surgidas en el extranjero que debieron basarse en informes primigenios sobre lo sucedido en los primeros tiempos del Perú.

Sin duda, ha sido un autor muy estudiado y referenciado por los historiadores. Destaca la opinión vertida por Hidefuji Someda —Profesor emérito— Universidad de Estudios Extranjeros de Kansai, quien señala:

«Cuando Jerez se refiere al mundo andino, deja de lado su evidente y general prejuicio hacia el indio americano para dejar traslucir su admiración por el orden y avance cultural de la etnia vencida y se constituye en uno de los primeros documentos que brindan información etnográfica y geográfica sobre el Imperio del Tahuantinsuyo».

Así, entre la espada y la pluma, entre la obediencia a Pizarro y el asombro ante los Andes, Francisco de Xerez quedó fijado en la historia como uno de los primeros ojos que vieron caer un imperio y nacer el Perú.

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