Santa Fe de Bogotá -1539-
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Santa Fe de Bogotá -Desde 1538-

Santa Fe no se fundó en un vacío. Se fundó sobre un nombre que ya existía, sobre una tierra gobernada, sobre un mundo que no iba a desaparecer al ser nombrado de nuevo. Fundar una ciudad, no fue levantar muros, sino intentar convertir la conquista en orden, la violencia en ley y el hecho consumado en convivencia duradera.


Santa Fe de Bogotá -1539-
Altiplano Cundiboyacense

Santa Fe de Bogotá se inscribe en la conquista del altiplano muisca. Tuvo lugar como consecuencia de la expedición encabezada por Gonzalo Jiménez de Quesada, directamente relacionada con las noticias sobre los rituales en la laguna de Guatavita que llevaron a los españoles a internarse en el Altiplano Cundiboyacense. Gonzalo Jiménez de Quesada llegó a la región en 1537 siguiendo esos rumores. El oro no apareció como se esperaba, pero sí un territorio organizado, densamente poblado y adecuado para el asentamiento. En ese contexto se fundó la ciudad, cuando El Dorado dejó de ser una promesa de riqueza inmediata para convertirse en un impulso decisivo para la ocupación y organización del territorio. La conquista estuvo marcada tanto por enfrentamientos con los muiscas como por pactos y sometimientos.


Jiménez de Quesada no fue un conquistador “clásico”. Era jurista, formado en leyes, y eso se refleja en la manera en que entendió la conquista. La ciudad —Santa Fe— no era un simple premio, sino el instrumento para convertir la conquista en orden político y jurídico. Por eso, cuando se estudia con cuidado, la fundación de Santa Fe de Bogotá es menos un gesto épico aislado y más el inicio de un largo proceso de institucionalización, con todas sus tensiones, contradicciones y ambigüedades. Desde muy pronto fue concebida como ciudad de gobierno.

La fecha tradicionalmente aceptada como de fundación de la ciudad es el 6 de agosto de 1538. Ese día, Jiménez de Quesada establece un asentamiento en un lugar cercano a la actual plaza de Bolívar. Allí realiza una toma de posesión simbólica y manda decir misa. Se trata de una fundación inicial, precaria, sin cabildo plenamente constituido. Parece ser que el nombre elegido fue el de Nuestra Señora de la Esperanza, probablemente por razones religiosas y jurídicas, más tarde sería Santa Fe de Bogotá, incorporando el topónimo indígena Bacatá, lo cual ya dice mucho del proceso de superposición —y no simple borrado— de realidades.

Archivo:Licenciado Don GONZALO JIMENEZ DE QUESADAUn año después, en 1539, Quesada sintió temor ante el advenimiento de otros dos presuntos y poderosos competidores, Nicolás Federmann y Sebastián de Belalcázar y por ello, una vez resueltas las disputas entre los tres grandes jefes, se apresuró a perfeccionar jurídicamente la fundación de Santa Fe y a afirmar sus derechos como conquistador de la sabana. Fue en abril de 1539, con los tres exploradores presentes, cuando se realizaron las ceremonias legales para la fundación de ciudades en Santa Fe: se trazaron las calles, se marcaron las cuatro esquinas de la Plaza Mayor, se lotearon las manzanas, se plantó el rollo de la justicia y, lo más importante de todo, se designó el Cabildo, asignándole sede en la Plaza Mayor junto con la catedral y la cárcel.

A partir de ese momento, Santa Fe se convierte en capital del Nuevo Reino de Granada: centro administrativo, judicial y eclesiástico y el núcleo desde el cual se organiza la red urbana y política del territorio. Esto suponía ser el principal centro administrativo con un gran peso de procedimientos judiciales, golillas, abogados, tribunales y juzgados con relación a sus habitantes. Una verdadera ciudad “letrada”; algo que comenzaban a ser las capitales hispanoamericanas.

Santa Fe de Bogotá -Desde 1538-

Por esto Santa Fe y la Corona se preocuparon por aumentar el rango de la ciudad. En sus primeros dos años de vida tuvo categoría de villa. En 1540 el emperador Carlos V la ascendió a ciudad. En la correspondiente cédula real se decía:

“Mandamos que agora y de aquí adelante el dicho pueblo se llame e intitule la Ciudad de Santafé; y que goce de las preeminencias y prerrogativas e inmunidades que puede y debe gozar siendo ciudad”.

En su calidad de tal empezó a gozar del derecho a poseer armas y divisas para sus estandartes, banderas y sellos que fueron: “Un águila negra, rampante y coronada, en campo e oro, con una granada abierta en cada garra y por orla aIgunos ramos de oro en campo azul”.


La instalación de la Real Audiencia de Santa Fe, el 7 de abril de 1550, fue un acontecimiento decisivo en la historia de las instituciones del Nuevo Reino de Granada. Con ella el vasto territorio quedó segregado de la jurisdicción de Santo Domingo, iniciándose la creación de un poder supralocal que intentaba someter, sostenido en una juridicidad y en una visión “nacional”, el particularismo encomendero. 

En 1559 se estableció la Santa Hermandad para la protección de los indios contra los abusos de los españoles, la persecución y castigo de los salteadores y para acabar con las contiendas internas de los indígenas. En las instrucciones que recibieron los llamados alcaldes de la Santa Hermandad se les advertía que “no consientan que unos naturales se maten a otros ni se coman como lo tienen de uso y cesen entre ellos guerras y guazabaras». Finalmente, en 1564, la ciudad recibe otra importante consagración al ser erigida como sede arzobispal.

 

Santa Fe de Bogotá -Desde 1538-
Bogotá -nombre constitucional de la ciudad desde el año 2000-

Santa Fe de Bogotá fue capital antes de saberse ciudad, centro antes de tener forma. Creció por costumbre, por palabra dada, por decisiones tomadas al abrigo de una plaza que era más un mero acto que piedra viva, pero fue hundiendo sus raíces hasta que el tiempo mostró su copa. Su importancia con los años fue en aumento: a partir de 1717 fue capital del Virreinato de la Nueva Granada, acogiendo a los virreyes, tras haber disputado con Cartagena de Indias la sede virreinal. En 1819 se convirtió en capital de la Gran Colombia hasta 1830, cuando este estado se disolvió dando inicio a las repúblicas de Ecuador, Venezuela y Colombia (Panamá se separaría en 1903).


Santa Fe de Bogotá -Desde 1538-
Altar mayor de la Iglesia de San Francisco

El oro, que nunca apareció en la forma mítica que había guiado la expedición, quedó sin embargo profundamente inscrito en la ciudad. No como botín inmediato, sino como signo de sacralización y poder. Las iglesias tempranas de Santa Fe —como San Francisco— concentraron buena parte del metal, transformado en retablos, custodias y altares mayores. Allí el oro dejó de ser promesa de El Dorado para convertirse en lenguaje religioso y político: expresión visible de la victoria, de la evangelización y del nuevo orden que se pretendía establecer sobre el territorio.

 


 

 

Para saber más: Historia de Bogotá

 

 

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