Universidad de Mareantes -Sevilla-
La Universidad de Mareantes fue una poderosa organización gremial que tuvo sus inicios en el siglo XVI. Era generosa en ayuda social, experta en navegación y con capacidad institucional. Transformó la profesión de los marinos sevillanos, fundó una escuela de náutica y dejó un legado arquitectónico y simbólico extraordinario.
Sevilla, con su puerto en el Guadalquivir, se convirtió en una de las ciudades más importantes tras el descubrimiento de América, ya que le fue otorgado el monopolio del comercio con el Nuevo Mundo.

A mediados del siglo XVI, medio centenar de pilotos, maestres y señores de navíos de la Carrera de Indias toman la iniciativa para obtener la aprobación del rey Felipe II, que les sería concedida, y pudieron fundar una cofradía religiosa. Dicha cofradía, bajo la advocación de Nuestra Señora del Buen Aire y enclavada en el barrio de Triana, era una institución caritativa cuya finalidad consistía en ayudar al gremio de los marineros. Poco tiempo después se solicitó la creación de un colegio profesional, llamado Universidad de Mareantes. A partir de entonces, todos los oficios relacionados con la navegación y el comercio de Ultra Mar adquirieron una gran importancia.
Ambas instituciones, Cofradía y Universidad, se fueron desarrollando juntas a lo largo de las décadas, si
bien con el paso del tiempo la primera fue menguando en sus actuaciones mientras la
segunda cobró notable importancia en el teatro de la navegación y del comercio sevillano de los siglos XVI y XVII. Por esta razón, tanto la cofradía para la protección como la universidad para la formación, aunque poseían distinta personalidad jurídica, fueron englobadas bajo la única denominación de Universidad de Mareantes. Hecho que pone de manifiesto la existencia de intereses a la vez paralelos y convergentes, que siempre revertían en los mismos sujetos activos, los dueños de naos, los capitanes, los maestres y los pilotos de la Carrera de Indias.
Funciones principales de la Universidad de Mareantes: *Actuaba como órgano de defensa profesional, creando tribunales propios para los pilotos y representando al gremio ante la Casa de Contratación y el poder. *Mantuvo un hospital y asilo en Triana frente a Santa Ana para marineros necesitados. *A finales del siglo XVI y XVII impulsó la formación de pilotos y talleres de construcción naval, con presencia en las atarazanas sevillanas.
Con el tiempo, la Universidad de Mareantes llegó a formar parte de una tríada institucional junto a la Casa de Contratación y el Consulado de Cargadores en la Sevilla del siglo XVI–XVII

En los inicios del siglo XVIII comenzó la progresiva basculación de la Carrera de Indias hacia la ciudad de Cádiz, representando un reto para la Universidad, al igual que para el resto de las instituciones de Sevilla. Sin embargo, en ese difícil entorno, la Universidad encontró un estímulo en la gestión del nuevo Colegio Seminario de San Telmo, fundado en 1681 bajo los auspicios del duque de Medinaceli, por entonces, primer ministro de Carlos II. Dicho colegio seminario fue fundado como centro educativo que ofrecía a muchachos huérfanos o desfavorecidos una sólida formación teórica en las artes de la marinería y el pilotaje, complemento de la instrucción práctica predominante en estos oficios del mar. Ese fue el momento en que la sede de la universidad se trasladó al Palacio de San Telmo, construido entre 1682 y finales de siglo, con capacidad para 150 alumnos, con ello se consiguió la pervivencia de la primitiva organización.

A pesar de todo, la política ilustrada sobre la Carrera de Indias acabó creando un panorama en el cual la Universidad de Mareantes cada vez tenía menos que aportar. Primero fue el traslado a Cádiz de las principales instituciones, después sería la desaparición de las flotas de Tierra Firme, sustituidas por los registros sueltos; y finalmente el llamado Libre Comercio, que se legisló entre 1765 y 1778, vaciaron poco a poco de contenido a la universidad. Las labores que le habían sido características desde sus inicios de representación política y hospitalidad quedaron fuertemente mermadas y algunas hasta desaparecieron. Con las ordenanzas dictadas en 1786 que liberaron al seminario de San Telmo de su gestión y que fue traspasada a la Marina, la tradicional universidad sevillana perdió casi toda razón de ser y terminó extinguiéndose en 1793.
Hoy su memoria pervive en la arquitectura y en la historia de Sevilla, como testimonio del arte de navegar y del espíritu gremial de aquellos mareantes que abrieron las puertas de un mundo desconocido e insólito.
Para saber más:
Artículo: José Manuel Diaz Blanco
Universidad de Mareantes:Pablo E. PEREZ-MALLAÍNA BUENO
