La Casa de la Especiería de La Coruña -1522-1529-
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La Casa de la Especiería de La Coruña -1522-1529-

Fue un momento irrepetible en el que Galicia quedó situada en el corazón mismo del proyecto imperial de Carlos I. 
La Coruña se convirtió en puerta atlántica al comercio mundial de las Molucas

La historia del comercio oceánico español suele situar su centro en Sevilla y su Casa de Contratación fundada en 1503. Sin embargo, durante un breve pero fascinante periodo entre 1522 y 1529, la ciudad de La Coruña fue designada para albergar una institución excepcional: la Casa de Contratación de la Especiería, un organismo dedicado exclusivamente al comercio con las Islas de las Especias de Oriente.


La gran gesta conseguida por Juan Sebastián Elcano al completar la primera circunnavegación en 1522 transformó de raíz la política comercial de la Corona. La nao Victoria había regresado cargada de clavos de olor, una mercancía cuyo valor económico equivalía al de un tesoro. Carlos I comprendió que era necesario crear un organismo específico para gestionar ese comercio y para preparar nuevas expediciones hacia el Lejano Oriente. En vez de reforzar Sevilla, eligió La Coruña por varias razones: se trataba de un puerto atlántico abierto a Europa del Norte, con absoluta lealtad del Reino de Galicia y una estratégica situación militar, clave para exportaciones rápidas; el inversor burgalés Cristóbal de Haro manifestó un interés personal y muy directo, él había sido una figura decisiva en la empresa de Magallanes y lo sería más tarde en la expedición de García Jofre de Loaísa.

Así nació la Casa de la Especiería, un organismo único en todo el mundo hispánico, que empezó a funcionar con una estructura semejante a la sevillana. Desde ella se organizaban  los inventarios de especias, la contratación de marineros y pilotos, los pagos a la tripulación, las licencias de comercio, y, especialmente, las expediciones hacia las Molucas. pero su organización era más compacta.

Se componía de:
*El factor como la máxima autoridad administrativa. Inicialmente fue nombrado Cristóbal de Haro, hombre clave de la élite comercial hispano-germana. Después lo sustituyó Simón de Alcazaba y Sotomayor, marino y cosmógrafo.
*El tesorero.- Bernardino Menéndez, encargado de las cuentas, pagos y recaudación del quinto real.
*Escribanos, contadores, oficiales de almacén y guardas. Supervisaban el almacenamiento, tasación y despacho de las especias.
*Relación con la Corona. La Casa respondía directamente al Consejo de Indias, sin pasar por Sevilla.

Con el sueño oriental en la mente del emperador, se confirmaba su voluntad de disputar las Molucas a Portugal. la Casa de la Especiería fue origen de la segunda gran empresa española hacia las Islas de las Especias: la expedición de García Jofre de Loaísa (1525). Desde los muelles coruñeses zarparon siete naves con más de cuatrocientos hombres, entre ellos viajaron figuras relevantes como: Andrés de Urdaneta, futuro cosmógrafo del tornaviaje y Juan Sebastián Elcano, que moriría en el Pacífico durante la travesía.

Durante los años que la Casa estuvo viva, la ciudad experimentó un dinamismo inédito: llegaron mercaderes flamencos, ingleses y alemanes atraídos por la compra de clavo y nuez moscada; se ampliaron los almacenes del puerto y se reforzó la muralla marítima; los precios del grano y del transporte subieron por el aumento de actividad; se consolidó una red de banqueros y armadores gallegos vinculados a las grandes rutas atlánticas. La Coruña se convirtió, por un tiempo breve pero intenso, en un nudo mundial del comercio especiero.

Entre 1522 y 1529, La Coruña vivió una transformación que la conectó con el mundo entero. Sin embargo, ante la imposibilidad logística de asegurar las Molucas y para evitar un conflicto con Portugal, en 1529, Carlos I firmó el Tratado de Zaragoza, por el cual cedía los derechos sobre las islas a cambio de una considerable compensación económica. Con esto, la Casa de la Especiería perdió su razón de ser. Se ordenó su disolución, y muchos de sus oficiales regresaron a sus antiguos destinos. La actividad comercial volvió a concentrarse en Sevilla.

 Aunque duró apenas siete años, la Casa de la Especiería dejó una huella singular: convirtió a una ciudad atlántica del norte de España en protagonista directa de la mayor empresa comercial y geopolítica del Renacimiento. La suya fue una historia breve, pero de un brillo extraordinario.

La Casa de la Especiería de La Coruña -1522-1529-
La Casa de la Especiería de La Coruña -1522-1529-

Hoy quedan muy pocas huellas de la Casa de la Especiería en la ciudad de La Coruña. El edificio físico desapareció, pero su recuerdo subsiste en un escudo real de Carlos I, conservado en un muro asociado al antiguo emplazamiento. Existen numerosos documentos notariales, cartas reales y registros contables de sus actividades, así como la memoria de una expedición —la de Jofré de Loaísa— que marcaría para siempre la historia del Pacífico. 

 


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