Dos ciudades desaparecidas en tierra firme
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Dos ciudades desaparecidas en Tierra Firme

* Santa Cruz de Coquibacoa
Alonso de Ojeda había participado en el segundo viaje de Colón. Al volver a España, obtuvo una nueva capitulación de los Reyes Católicos y zarpó en una expedición hacia las Indias en mayo de 1499 junto a Juan de la Cosa y Américo Vespucio. Fue el primero de los denominados Viajes Menores o Andaluces.

Dos ciudades desaparecidas en Tierra Firme

Todos estos viajes estuvieron orientados a la búsqueda del paso que permitiera llegar a la tierra de las especias.

En su navegación, recorrieron un largo trecho de la costa sudamericana, desde la boca del río Esequibo hasta la , a la que llamaron isla de Coquibacoa, sin saber que en realidad es una península. A su regreso a España de este su primer viaje, Ojeda capituló nuevamente ante los Reyes Católicos y fue nombrado gobernador de Coquibacoa por los resultados obtenidos en su periplo por las costas de la Tierra Firme.

E sus Altezas, avida consideracion a lo que gastastes e servistes e por lo que agora vos obligais a servir, vos hazen merced de la governaçion de la isla de Cunquivacoa que vos descubristes (…)

Con la nueva capitulación se le otorgó el derecho de fundar una colonia en ese territorio de Coquibacoa. La extensión de la gobernación seguramente era indeterminada y sujeta a los descubrimientos que se fueran realizando, pero sin derecho a pisar las tierras ya descubiertas por Colón en el golfo de Paria, resultado de su tercer viaje en 1498.

Ojeda, esta vez junto a Juan de Vergara y García de Campos, con cuatro carabelas, zarpó hacia las Indias en enero de 1502, siguiendo la misma ruta que ya había navegado en su primer viaje.  Sin recalar en el golfo de Paria y llegando a la isla de Margarita, fueron recorriendo las costas de las actuales Venezuela y Colombia. Fue en las costas de Venezuela donde, el 3 de mayo de 1502, fundaron una colonia en Bahía Honda, península de la Guajira, a la que llamaron Santa Cruz.

Se convertía así en el primer poblado español en el que se contaba 
con cabildo y fortaleza en territorio continental. 

Existen datos contrastados históricamente de que, un tal Pedro Briceño y Verdugo, ocupó el cargo de Tesorero Real del Cabo de la Vela. Sin embargo, apenas había transcurrido tres meses cuando el poblado fue abandonado a causa de que los socios de Ojeda, Vergara y Campos, le tomaron como prisionero  por desavenencias con el reparto de las riquezas encontradas, llevándolo a la Española y abandonando el poblado a su suerte. Poco tiempo después la gobernación de Coquibacoa fue abolida.

* San Sebastián de Urabá 
Hacia finales de 1509, nuevamente, el incansable Alonso de Ojeda llegaba a las Indias con una nueva capitulación. Iba en calidad de gobernador de la provincia de Nueva Andalucía, la cual comprendía la región del Urabá-Darién. Comandaba una expedición que partió de Santo Domingo, compuesta por 300 hombres.

Dos ciudades desaparecidas

El día 20 de enero de 1510, en la entrada del golfo de Urabá, se fundaba la ciudad de San Sebastián. Desde un primer momento, los indígenas de la zona fueron completamente hostiles con los españoles: se negaban a alimentarlos y los combatían y diezmaban sin piedad con flechas envenenadas.

A los ocho meses, la situación era ya insostenible, y una prometida ayuda con refuerzos por parte del bachiller Martín Fernández de Enciso nunca llegaba. Ante eso, Ojeda, herido gravemente por una flecha envenenada, dejó encargado de la precaria instalación a un joven soldado, Francisco Pizarro. Este debía defender el sitio, resistir y mantenerlo, junto con sus habitantes, durante cincuenta días, hasta que Ojeda regresara, según anunció que haría, pero Ojeda corrió singular suerte, pues quien le llevaba a Santo Domingo en busca de ayuda resultó ser el pirata Bernardino de Talavera, y ya jamás pudo regresar a San Sebastián.

Mientras tanto, Pizarro había comenzado a movilizarse para huir a La Española, momento en el que llegó la prometida embarcación con refuerzos de Fernández de Enciso. En ella venía como polizón Vasco Núñez de Balboa, que enseguida, gracias a su carisma personal y a su conocimiento previo del territorio en el que ya había estado en su periplo con Gutiérrez de Bastidas, se hizo con los hombres convenciéndoles de dirigirse al lado opuesto del golfo, que sabía más pacífico. Allí, aseguró que se podría fundar una ciudad como base de operaciones para las expediciones por el basto continente que se abría a sus espaldas.

De los 300 hombres que habían llegado inicialmente con Ojeda, 
solo quedaban en el asentamiento 42 supervivientes españoles 
cuando la ciudad fue abandonada.
Abandonando San Sebastián de Urabá

 

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