Francisco Pizarro -Antes del Perú-
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Francisco Pizarro -Antes del Perú-

Francisco Pizarro
Francisco Pizarro
Francisco Pizarro nació en el pueblo extremeño de Trujillo en torno a 1478. Llegó a Sevilla muy joven; debió trasladarse desde su tierra natal, deslumbrado por cuantas hazañas y promesas de futuro provenían de aquella ciudad tan conectada con las Indias. Cuentan que en esos años combatió en Italia como soldado entre las huestes del Gran Capitán, Gonzalo Fernández de Córdoba, pero no hay constancia cierta de que fuera así. En 1502 logró por fin embarcarse hacia el Nuevo Mundo en la flota de Nicolás de Ovando con quien llegó a la isla de La Española ese mismo año; allí empezaría su larga y fecunda aventura indiana.

Junto a Pizarro, por aquellos tiempos, llegaron a las Indias gran cantidad de artífices de grandes sucesos y de futuras conquistas; entre otros, Bartolomé de las Casas, Hernán Cortés, Juan Ponce de León… Para todos ellos se inicia una larga y apasionante vida. La de Francisco Pizarro comenzó como simple soldado, debiendo ser parte de diversas huestes con el propósito de pacificar o con la tarea de fundar villas y ciudades en los nuevos territorios.


En 1509 zarpa con ánimo de descubrimiento bajo las órdenes de Alonso de Ojeda, quien había obtenido capitulaciones para conquistar y poblar la denominada Nueva Andalucía. Junto a Ojeda, Pizarro estará presente en la fundación del fortín de San Sebastián de Urabá, el primero de su género en el continente.

Ya en las costas de Tierra Firme, la situación en el fortín de San Sebastián de Urabá se volvió insostenible debido a la belicosidad de los indígenas y a los continuos enfrentamientos. Alonso de Ojeda, gravemente herido, se vio obligado a abandonar el asentamiento para curarse, dejando como lugarteniente a Francisco de Pizarro. Las órdenes fueron claras: resistir, defender el lugar y mantener a salvo a sus habitantes durante cincuenta días, hasta su regreso. Pero Ojeda nunca volvió.

Cumplido el plazo, Pizarro reunió a la tropa con la intención de abandonar el fortín y regresar a La Española. En ese momento apareció Martín Fernández de Enciso, que llegaba en auxilio de su socio Ojeda y quedó desconcertado al encontrar el asentamiento al borde del abandono. Entre sus hombres viajaba Vasco Núñez de Balboa, quien logró convencerlos de la conveniencia de trasladarse a las costas del otro lado del golfo, en una región más fértil y mejor defendible.

La expedición se dirigió entonces al Cenú y al Darién, donde fundaron Santa María de la Antigua del Darién, considerada la primera ciudad estable en el continente americano. Allí Pizarro recibió un solar y quedó avecindado.

Como hombre de armas, Balboa —ya dueño del mando en aquellas tierras— confió a Pizarro diversas expediciones de exploración. Al frente de un pequeño grupo recorrió las tierras del cacique Careta, con quien finalmente se estableció una alianza, y continuó avanzando hasta el río San Juan. Más adelante, con una tropilla bajo su mando, penetró en las tierras del cacique Comagre. Fue allí donde Panquiaco, hijo de este, habló por primera vez a los españoles de un territorio lejano donde abundaba el oro y de la existencia de un gran mar hacia el sur, el océano austral.

Descubrimiento del Mar del Sur -océano Pacífico-


Siempre en el cargo de lugarteniente de Vasco Núñez de Balboa, Pizarro es uno de los hombres que estará presente el 25 de septiembre de 1513, cuando se aviste el llamado Mar del Sur (océano Pacífico), ingresando a sus aguas en pos del pendón de Castilla que enarbolaba Balboa, tal como lo atestigua el cronista presente, Andrés Valderrábano; tomando posesión del inmenso y desconocido mar el 29 de septiembre del año mencionado.

Poco tiempo después, siempre bajo las órdenes de Pedrarias Dávila, participó en diversas acciones de carácter cívico y militar en la región conocida por aquel entonces como Castilla del Oro. Entre ellas, intervino en la detención de Vasco Núñez de Balboa en el golfo de San Miguel. Más tarde fue nombrado regidor del primer Cabildo establecido en la recién fundada ciudad de Nuestra Señora de la Asunción de Panamá, que adquirió rápidamente una notable importancia debido a su acelerado crecimiento. En ese contexto fue elegido alcalde ordinario de la ciudad.
Al año siguiente, fue designado capitán de la guardia del gobernador Pedrarias Dávila, a quien acompañó en la fundación de Santiago de los Caballeros de Natá, regresando poco después a Panamá.

En octubre del año 1522 la posición social y económica de Francisco Pizarro recibe un significativo impulso, pues se le destina un reparto de indios tributarios cuyo número ascendía a ciento cincuenta en la Isla de Taboga, en el mar del Sur.


A partir de 1523, la región experimenta una gran conmoción: Pascual de Andagoya regresa con noticias sobre la existencia de tierras muy ricas en oro y plata al sur de Panamá. Por aquel entonces, Francisco Pizarro formaba sociedad de bienes con Diego de Almagro, un conquistador como él.  Al tener noticias de las nuevas tierras, y con ánimo de conquista, a esta sociedad se agregaría el clérigo Hernando de Luque. Entre los tres socios llegaron a juntar aproximadamente 18.000 pesos con el objetivo de llegar, por Levante, a esas ricas tierras que Pascual de Andagoya había desistido de explorar.

Tahuantinsuyo El reino de las cuatro regiones
Tihuantinsuyo El reino de las cuatro regiones

 

Los tres socios se repartieron las funciones y, el 14 de noviembre de 1524, junto al avezado piloto Hernán Pérez Peñate y con ciento veinte hombres a bordo, Francisco Pizarro levaba anclas en Panamá en una pequeña carabela llamada Santiago o Santiaguillo. Con este viaje, tras un largo y fecundo aprendizaje en las tierras del Nuevo Mundo, comenzaba una nueva e intensa empresa de conquista que acabaría llevándolos hasta el mayor imperio conocido en aquellas impresionantes tierras. Los incas lo llamaban Tahuantinsuyo, «el reino de las cuatro regiones».
 

Fuentes: RAH.- Francisco Pizarro

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