Mártir de Anglería
Dice de los Reyes Católicos que “profeso veneración al Rey y a la Reina de España, tan íntimamente compenetrados, como a seres sobrehumanos, pues es seguro que trascienden a divinidad”. Dice de la Reina: “Es esta mujer más fuerte que un varón fuerte”. Continuamente deja entrever que España y esta Monarquía está predestinada a grandes gestas y él se ve como un privilegiado para contárselo al mundo.
Luis Arranz Marquez -RAH- cita de Mártir de Anglería

Pedro Mártir de Anglería fue uno de los humanistas que encontraron en la Monarquía de los Reyes Católicos un horizonte intelectual y político al que vincular su vida. Italiano de nacimiento, llegó a Castilla atraído por la fama de Isabel y Fernando, por la unidad alcanzada por sus reinos y por la empresa de la guerra de Granada. La expansión de la Monarquía y los descubrimientos ultramarinos le ofrecieron, además, una materia histórica de extraordinaria novedad.
En una de sus reflexiones contrapuso la situación de Italia, dividida por sus rivalidades internas, con la unidad política que percibía en España. Aquella admiración por los Reyes Católicos acompañaría su trayectoria y se reflejaría en sus escritos, en los que los acontecimientos de su tiempo aparecen a menudo revestidos de un significado histórico excepcional.
Pedro Mártir nació en Arona, en el norte de Italia, hacia 1456. Recibió una sólida formación humanística y, antes de trasladarse a la península ibérica, frecuentó los círculos intelectuales italianos. Su llegada a Castilla se produjo en torno a 1487, vinculado a Íñigo López de Mendoza, segundo conde de Tendilla, con quien había entrado en contacto durante la estancia de este en Italia. Pronto fue introducido en la corte de los Reyes Católicos. Allí se integró entre los servidores de la Corona, y se dedicó, entre otras tareas, a la enseñanza de los jóvenes nobles. Su formación clásica, su capacidad para escribir en latín y su relación con personajes influyentes le permitieron convertirse en un observador privilegiado de la vida política y cultural de la Monarquía.
A lo largo de los años fue testigo de acontecimientos decisivos: la guerra de Granada, la muerte de Isabel la Católica, la llegada de Carlos I y la revuelta de las Comunidades de Castilla. Su posición en la corte le permitió conocer de cerca las preocupaciones de los gobernantes y recibir noticias de quienes participaban en los grandes acontecimientos de su época.
Pero Pedro Mártir no fue únicamente un cronista de los descubrimientos. Su obra refleja también los intereses de un humanista que consideraba la escritura una forma de conservar la memoria de su tiempo. Entre sus trabajos destaca la Legatio Babylonica, relato relacionado con la misión diplomática que Fernando el Católico le encomendó ante el sultanato mameluco de Egipto. También dejó el Opus epistolarum, una extensa colección de cartas dirigidas a amigos, protectores y personajes destacados de la vida política y religiosa. En ellas trató asuntos muy diversos: noticias de la corte, conflictos políticos, acontecimientos europeos y, cada vez con mayor frecuencia, las novedades llegadas de las tierras americanas. Pedro Mártir no escribía desde la distancia de los siglos posteriores: pertenecía al mundo que describía y mantenía contacto con muchos de sus protagonistas.
Con Carlos I, su posición se consolidó. En 1520 recibió el nombramiento de cronista real, vinculado a la tarea de recoger y relatar los acontecimientos de la Monarquía. En 1524 pasó a formar parte del Real y Supremo Consejo de Indias. Estos cargos lo situaron cerca de los centros donde se recibían y examinaban las noticias procedentes del otro lado del océano. Sin embargo, su conocimiento de América no procedía de una experiencia personal de aquellos territorios, sino de las conversaciones con viajeros y expedicionarios, de las cartas que recibía y de los documentos que podía consultar.

Su obra más conocida es De Orbe Novo Decades, generalmente citada en español como Décadas del Nuevo Mundo. Pedro Mártir comenzó a escribir sobre las exploraciones atlánticas tras el regreso de Cristóbal Colón de su primer viaje, y continuó reuniendo y redactando materiales durante las décadas siguientes. Los protagonistas de las expediciones acudían a él o le hacían llegar sus testimonios. Su posición en la corte favorecía ese intercambio y le permitía conocer con relativa rapidez hechos que estaban transformando la imagen europea del mundo.
Nunca presenció personalmente las expediciones que narraba. Su trabajo consistía en recoger, contrastar y ordenar noticias ajenas, interpretándolas desde su formación humanística y desde la perspectiva política de la corte.
Las Décadas se publicaron por etapas. La primera apareció en Sevilla en 1511; en 1516 se imprimieron las tres primeras en una edición conjunta, y las ocho décadas se publicaron reunidas en Alcalá de Henares en 1530, cuatro años después de su muerte.
Su obra no es un diario de viaje ni una narración construida retrospectivamente con toda la documentación que hoy podemos consultar. Es el testimonio de un humanista que intentaba comprender y transmitir una transformación histórica mientras esta se estaba produciendo. Su obra contribuyó a que los descubrimientos americanos fueran conocidos más allá de los círculos de navegantes y funcionarios que participaban directamente en ellos.
Por eso sus páginas son tan valiosas. En ellas encontramos las primeras noticias sobre tierras, pueblos, costumbres y riquezas que despertaban la curiosidad de Europa. También podemos seguir cómo cambiaban las ideas geográficas y cómo los relatos de los navegantes obligaban a revisar conocimientos heredados de la Antigüedad.
Pedro Mártir de Anglería murió en Granada en 1526. Había dedicado buena parte de su vida a la corte y a la escritura, y dejó una obra que permite acercarse tanto a los intereses de la Monarquía como a la recepción de las noticias americanas en la Europa del Renacimiento.
Pedro Mártir no fue un testigo presencial de las tierras americanas, pero sí uno de los primeros grandes transmisores de las noticias que llegaban de ellas. Y en esa tarea, realizada desde la corte y con las herramientas intelectuales de su tiempo, encontró su lugar en la historia.
Fuentes:Luis Arranz Márquez, Real Academia de la Historia,
Pedro Mártir de Anglería Pedro Mártir de Anglería, Décadas del Nuevo Mundo
Pedro Mártir de Anglería, Opus epistolarum.
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