Hernán Cortés en el océano Pacífico
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Hernán Cortés en el océano Pacífico

Hernán Cortés mostró una cualidad que a veces pasa desapercibida: su gran capacidad para pensar estratégicamente incluso más allá de la conquista militar. Situado frente al nuevo océano que se abría a sus pies al otro lado del mundo, uno de sus grandes proyectos consistió en abrir una ruta hacia Oriente desde la Nueva España, convencido de que aquel territorio podía convertirse en el gran puente entre Europa y Asia.

Cuando pensamos en Hernán Cortés, casi siempre lo asociamos a la conquista de México. Sin embargo, una faceta mucho menos conocida pero muy interesante es la de promotor de la exploración del Mar del Sur, nombre que los españoles daban al océano Pacífico desde que Vasco Núñez de Balboa lo avistó en 1513.

Tras la caída de México-Tenochtitlan en 1521, Cortés comprendió que el verdadero futuro de la Nueva España no estaba solo en el interior del continente. Apenas seis años después de su gran proeza, estaba dispuesto enfrentarse a un océano que se abría ante él lleno de inmensas posibilidades: la exploración de nuevas tierras y rutas hacia las islas de las Especias; el establecimiento de contacto con Asia y sus nuevos puertos y riquezas. Pero aquello suponía enormes esfuerzos: había que transportar hierro, velas, jarcias, herramientas, carpinteros y artesanos y, en ocasiones, incluso piezas de los barcos desde Veracruz o desde el interior de México hasta la costa pacífica, atravesando montañas y selvas.

Eso fue posible gracias a la consolidación del litoral de Tehuantepec, asegurado pocos años antes por las campañas de Pedro de Alvarado.  El lugar ofrecía madera abundante, mano de obra y un acceso privilegiado al Mar del Sur. Nada parecía poder detener a Cortés que mandó levantar embarcaciones principalmente en Zacatula (actual estado de Guerrero) y Tehuantepec. Posteriormente lo haría desde otros puertos del litoral del Pacífico.

La actividad marítima de Cortés tuvo dos etapas:
Hernán Cortés en el océano Pacífico
Hernán Cortés en el océano Pacífico

** La ruta hacia Asia -1527-

Esta fue la primera gran expedición oceánica organizada y financiada por Cortés desde la Nueva España. El objetivo era llegar a las Molucas y establecer así una ruta transpacífica. Además, por orden del rey, debía buscar a los supervivientes de las expediciones de Magallanes y Sebastian Caboto, así como auxiliar a los hombres que, partiendo de La Coruña, navegaron junto a García Jofre de Loaísa.

Fue así como Álvaro de Saavedra Cerón, primo de Hernán Cortés, partió de Zihuatanejo el 31 de octubre de 1527. Aunque la expedición alcanzó las Molucas, fracasó repetidamente en su intento de regresar a Nueva España. Sin embargo, entre los hombres que encontraron en el transcurso de esa expedición estuvo Andrés de Urdaneta quien, experimentado en aquellas aguas y transcurrido el tiempo, supo desvelar la ruta que durante siglos sería el camino de unión entre Asía y América.


Un año después de esa expedición, en 1528, sin que se supiera todavía cual había sido su desenlace, Hernán Cortés viajaba a Castilla con el fin de defenderse ante la Corte de las múltiples acusaciones que se iban recibiendo por sus actos de gobierno. Para entonces su influencia política había menguado mucho y, aunque fue nombrado Marqués del Valle de Oaxaca, el gobierno de la Nueva España ya no estaba en sus manos. Entre otras cuestiones que quedaron resueltas, consiguió eludir las trabas que le ponía la recientemente creada Primera Audiencia de la Nueva España, obteniendo una patente legal con que respaldar sus planes de exploración, conquista y negocio en las aguas del Pacífico. El 27 de octubre de 1529, obtuvo de Isabel, la reina regente, una capitulación para ir a descubrir y poblar las islas que hallara en el Mar del Sur, así como las tierras americanas del poniente que no estuvieran ya adjudicadas a cambio de la: “dozava parte de lo que descubriere”.

** La exploración del Mar del Sur septentrional -1532-1539-

El año 1532 marcó el inicio de una serie de expediciones dedicadas específicamente a la exploración del golfo de California y la costa noroeste de Nueva España.

*1532. El primer intento importante estuvo a cargo de Diego Hurtado de Mendoza quien junto a Francisco Cortés, partieron de Acapulco en mayo de 1532. Pronto, por falta de alimentos se produjo un motín entre la tripulación, Francisco Cortés se vio obligado a regresar, y su navío recaló en la bahía de las Banderas (estados de Nayarit y Jalisco), bajo la jurisdicción de Nuño Beltrán de Guzmán, quien se apoderó del barco y sus mercancías. Hurtado de Mendoza continuó solo su navegación avistando las islas Marías y cabotando hacia el norte, consiguió penetrar a través del hoy llamado mar de Cortés para finalmente, naufragar frente a las costas de Sinaloa, donde desaparecieron todos los supervivientes.

*1533. A pesar del fracaso, un año más tarde, partía una nueva expedición bajo el mando de Diego Becerra y Hernando de Grijalva. Las fabulosas noticias que se habían propagado acerca de aquellas nuevas costas que les esperaban habían hecho que los hombres de la tripulación embarcaran con la esperanza de un rápido enriquecimiento. 

Hernán Cortés en el océano Pacífico
California cartografiada como isla

Las dos naves que habían partido juntas terminaron separándose durante la travesía. Diego Becerra, capitán de la Concepción, se había enemistado con buena parte de la tripulación. Aprovechando el creciente descontento, el piloto Fortún Jiménez encabezó un motín el 10 de diciembre de 1533, en el que fueron asesinados Becerra mientras dormía, varios de sus partidarios y los dos frailes franciscanos que viajaban a bordo. Hecho con el mando de la nave, Jiménez no regresó al puerto de partida, sino que puso rumbo al noroeste con la esperanza de hallar aquellas tierras fabulosas que el imaginario geográfico de la época situaba en el océano, entre ellas la legendaria California descrita en Las sergas de Esplandián. Tras internarse en el mar de Cortés, la expedición fondeó en la actual bahía de La Paz, donde probablemente desembarcó en marzo de 1534. Allí encontraron algunas perlas y protagonizaron diversos actos de violencia contra los habitantes de la región. Aunque Jiménez y sus compañeros creyeron haber llegado al extremo de una gran isla, en realidad habían alcanzado, sin saberlo, la actual península de California.

Aunque la expedición terminó de forma trágica para Diego Becerra y Fortún Jiménez, algunos supervivientes consiguieron regresar a Nueva España con noticias del hallazgo de una tierra que creían una isla rica en perlas. Aquellas informaciones impulsaron a Hernán Cortés a organizar y dirigir personalmente una nueva expedición en 1535.

*1535. Fue la expedición en la que Cortés participó personalmente, tras un enfrentamiento con Nuño Beltrán de Guzmán por la jurisdicción de aguas y territorios que aún no estaban bien delimitados. Sin duda, las noticias sobre la existencia de perlas aumentaron el interés por aquellas tierras, pero el verdadero objetivo de Cortés iba mucho más allá. Convencido de que el litoral septentrional del Mar del Sur podía ocultar nuevas rutas y territorios estratégicos, decidió ponerse él mismo al frente de la expedición. Con tres navíos, Cortés se embarcó rumbo al noroeste y fundó una población en la bahía de Santa Cruz, hoy La Paz (Baja California Sur). Dicen los historiadores que de esta empresa de Cortés se sabe muy poco, debido a que Bernal Díaz del Castillo, quien sí estuvo en las Higueras, no estuvo con él. Sí se sabe, sin embargo, que la empresa sufrió enormes dificultades: escasez de alimentos; aislamiento; problemas de abastecimiento; resistencia del medio natural. Finalmente hubo que abandonarla. Aunque fue un fracaso colonizador, demostró que la navegación por aquellas aguas era posible.

*1539. Finalmente, Francisco de Ulloa realizó la que sería la expedición más importante patrocinada por Hernán Cortés. Este sin la autorización del ya entonces virrey Antonio de Mendoza, patrocinó el viaje en el que Francisco de Ulloa, en un prolongado viaje de exploración recorrió todo el golfo de California. Ascendió hasta la desembocadura del río Colorado, recalando en la costa oriental de la península y gran parte de la costa occidental. Él fue quien denominó a ese mar interior del hoy conocido como golfo de California como el Mar de Cortés que aún permanece. Sus viajes aportaron pruebas de que California probablemente no era una isla, aunque la idea insular reaparecería una y otra vez durante más de un siglo en muchos mapas europeos.

Aunque Hernán Cortés no llegó a ver culminado su proyecto de unir América y Asia por el Pacífico, sus expediciones abrieron un camino que culminaría en 1565 con el descubrimiento del tornaviaje por Andrés de Urdaneta. La ruta del Galeón de Manila demostraría que aquella visión había sido una de las empresas estratégicas más trascendentes concebidas desde la Nueva España.


Para saber más: 
Hernán Cortés, Quinta Carta de Relación.
Francisco López de Gómara, Historia general de las Indias y Conquista de México. Proporciona muchos detalles sobre los proyectos navales de Cortés.
Relaciones de Vicente de Nápoles y Francisco Granado. Fundamentales para la expedición de Saavedra.
Mariano Cuesta Domingo, en su obra, Navegación y Descubrimiento. Especialista contemporáneo.

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