El Hospital de Jesús: Bajo la sombra de Cortés
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El Hospital de Jesús: Bajo la sombra de Cortés

El Hospital de la Purísima Concepción, más tarde llamado Hospital de Jesús, fue fundado por iniciativa de Hernán Cortés en los primeros años posteriores a la conquista. Desde el principio, Cortés procuró que el hospital llegara a ser una institución estable. Su testamento revela hasta qué punto quiso asegurar su continuidad, dotándolo de rentas propias y estableciendo las bases de su administración, para que no dependiera exclusivamente de su presencia ni de aportaciones ocasionales.

El solar del Hospital no fue elegido al azar: la tradición lo sitúa en Huitzilán, junto a la calzada de Iztapalapa. Allí tuvo lugar el encuentro entre Cortés y Moctezuma el 8 de noviembre de 1519. Pero la localización exacta del encuentro sigue siendo objeto de discusión historiográfica. Esa asociación entre el lugar del encuentro y el hospital tiene una enorme fuerza simbólica, aunque conviene distinguir tradición de documentación estricta.

Algunas fuentes sitúan la iniciativa del centro hospitalario entre 1521-1522. La historiografía moderna por su parte señala que para 1525, el Hospital de la Concepción estaba establecido y atendía enfermos en la ciudad de México.

La primera gran fase constructiva del hospital estuvo dirigida por Pedro Vázquez, y para 1535 estaba terminada la enfermería oriental. Comenzó a funcionar con dos salas, de once y veinte camas, y Hernán Cortés encargó inicialmente su administración a fray Bartolomé de Olmedo. Su advocación de Jesús Nazareno se incorporó posteriormente. El INAH señala que en 1663 Petronila Jerónima, una indígena, donó al hospital una imagen de Jesús Nazareno, de donde quedó su denominación habitual.

El Hospital de Jesús: Bajo la sombra de Cortés

El edificio que vemos hoy no es el edificio de Cortés, puesto que desde el inicio sufrió numerosas transformaciones. La portada, patios y arquerías fueron realizados en buena parte durante el siglo XVI por Claudio de Arciniega, entre 1579 y 1587.
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Fue una obra particular de Hernán Cortés. Él se preocupaba de proporcionarle lo necesario para funcionar: medicinas, alimentos, ropa y salarios del personal. Durante los primeros años, el hospital dependía de los propios recursos de Cortés. Años más tarde, ya en España, Cortés envía a Roma a Juan de Rada con sus peticiones. El 16 de abril de 1529, Clemente VII le concede el patronato del Hospital de la Concepción o de Jesús. La bula papal concedida estaba relacionada también con la posibilidad de utilizar diezmos y primicias del territorio del marquesado para determinadas obras religiosas y asistenciales. La concesión de Clemente VII no fue un simple reconocimiento honorífico. De esta manera el hospital quedaba vinculado jurídicamente a la familia de su fundador. La concesión, sin embargo, provocó un conflicto con la Corona. Carlos I estaba consolidando el Real Patronato de Indias, que reservaba a los monarcas amplias facultades sobre la organización eclesiástica de los territorios americanos. Las prerrogativas obtenidas directamente por Cortés en Roma entraban en tensión con ese sistema. La Corona consiguió dejar sin efecto las concesiones relativas a la percepción de diezmos y primicias, pero el patronato del hospital sobrevivió y continuó estructurando su dirección. 

Con esta medida, Cortés consiguió no solo que perdurase económicamente, sino que su familia conservara una posición jurídica para proteger y dirigir la institución. A su muerte de Cortés, la continuidad de la institución quedó ligada a las disposiciones de su testamento y al patrimonio familiar. El derecho de patronato pasó a sus sucesores y el hospital permaneció vinculado durante generaciones al Marquesado del Valle de Oaxaca. Así, la obra que Cortés había iniciado en vida no quedó únicamente confiada a la voluntad de sus herederos: contaba con un reconocimiento pontificio y con una estructura patrimonial destinada a sostenerla.

Cronología de la fundación y consolidación del hospital
1524/25 → hospital en funcionamiento.
1529 → busca asegurar su patronato y respaldo jurídico-eclesiástico.
1530–40 → continúa la construcción y el sostenimiento.
1547 → establece en su testamento cómo debe terminarse, financiarse y administrarse.

En el proceso de institucionalización del hospital, Cortés primero crea y sostiene una obra asistencial; después procura obtener para ella reconocimiento y patronato; finalmente intenta dotarla de una estructura económica y administrativa capaz de sobrevivirle. Pare ello, en 1547, Cortés diseñó la supervivencia de una institución para después de su muerte. El testamento está fechado en Castilleja de la Cuesta, Sevilla, el 11 de octubre de 1547, pocos meses antes de su muerte.

La herencia dejada por Cortés en su testamento
La cuestión del hospital ocupa varias disposiciones testamentarias y no se limita a decir «que se mantenga»: Cortés deja diseñado cómo debía terminarse, financiarse y administrarse.
1.- Creó un mecanismo económico específico para asegurar la terminación de la institución. 
Quería que se terminara a su costa, siguiendo la traza existente, y que la capilla mayor se terminara conforme a una maqueta de madera realizada por Pedro Vázquez, o según la traza que había enviado a Nueva España en 1547. Para financiar dichas obras, separa expresamente las rentas de sus tiendas y casas de México, situadas en la plaza y calles de Tacuba y San Francisco. Y hay una condición muy significativa: esas rentas debían gastarse en la obra y no en otra cosa hasta que estuviera terminada. 

2.- la finalidad no era simplemente construir un edificio; era: construir → dotar → administrar → mantener. 
Una vez terminada la construcción, esas mismas rentas debían destinarse a las “obras é dotaciones” del hospital y a su administración y gobierno. Cortés establece incluso qué modelo administrativo debía seguirse si no llegaba a formalizarse la institución que él había dejado ordenada ante escribano: el del Hospital de las Cinco Llagas de Sevilla, fundado por Catalina de Ribera. Y deja al sucesor de su casa como patrón del hospital. 

3.- Cortés intentó crear patrimonio propio para la institución, no dejarla dependiente exclusivamente de limosnas. 
En ella recuerda que había destinado al hospital dos solares en México y que se había comprometido a construir allí unas casas. Mientras esas casas no estuvieran hechas, debían entregarse al hospital 100.000 maravedís de renta. Y vuelve a insistir en que esa dotación debía cumplirse. 

4.- En el mismo contexto del hospital aparece una preocupación de Cortés por su conciencia respecto a determinadas tierras de las que se había beneficiado.
La cláusula dice, en esencia, que si se demostrase que aquellas tierras no le pertenecían legítimamente, se restituyera a sus legítimos propietarios lo que correspondiese y que, en caso de que no pudieran ser restituidas, su sucesor compensara al hospital conforme a la dotación.

El Hospital de Jesús: Bajo la sombra de Cortés
El Hospital de Jesús: Bajo la sombra de Cortés

En cuanto quiénes podían ser atendidos en el centro hospitalario, Hernán Cortés no dejó establecido en su testamento qué condición debían reunir los enfermos admitidos en el Hospital de Nuestra Señora de la Concepción. Sus disposiciones se concentran en terminar el edificio, dotarlo de rentas y asegurar su administración. Las normas de admisión que conocemos con mayor detalle pertenecen a 1612, cuando su nieto Pedro Cortés, IV marqués del Valle, redactó unas constituciones que daban preferencia a los enfermos llegados con las flotas y reservaban las salas del hospital a los hombres. No sabemos si aquellas normas llegaron a aplicarse.


 

A lo largo de los siguientes siglos, el hospital sufrió reparaciones, hundimientos y transformaciones arquitectónicas. Sobrevivió incluso a las reformas del siglo XIX, el hospital atravesó dificultades económicas, como tantas otras instituciones asistenciales de la época. La desaparición del antiguo régimen señorial y las transformaciones políticas y administrativas modificaron el marco en el que se había sostenido durante siglos. En 1931, ya del siglo XX, fue declarado monumento histórico. Un año después, en 1932, la institución pasó a estar regida por un patronato mexicano, integrado por médicos, y comenzó una nueva etapa de organización y gestión. En 1934 se levantó un edificio moderno de cinco plantas y, en 1963, al ensancharse la calle de Pino Suárez, desaparecieron parte de las dependencias más antiguas, incluida la enfermería de 1535. Pero lo verdaderamente extraordinario es que en el siglo XXI, el Hospital de Jesús sigue atendiendo pacientes en el mismo emplazamiento donde nació hace cinco siglos. No es un museo ni un edificio histórico convertido exclusivamente en monumento, es un centro médico en funcionamiento.

 

Quizá no haya mejor manera de medir la duración de una obra que observar si sigue sirviendo a los hombres cuando quien la concibió hace siglos ya no está. El Hospital de Jesús ha atravesado cinco siglos de historia. Sus muros han cambiado, sus salas se han transformado y la ciudad que lo rodea ya no es la misma. Pero allí, en el corazón de México, sigue habiendo un hospital.

Para saber más
*Muriel, Josefina. Hospitales de la Nueva España. Tomo I: Fundaciones del siglo XVI. México: UNAM, Instituto de Investigaciones Históricas, 1990. Consultar la obra digitalizada.
*Jáuregui, Carlos A. y David M. Solodkow. «El Hospital de Jesús de Hernando Cortés y la fundación mítica del olvido», en 500 años de la conquista de México. Resistencias y apropiaciones. CLACSO, 2022. Consultar el estudio.
*Cortés, Hernán. Testamento, Sevilla, 11 de octubre de 1547. Texto de las disposiciones testamentarias.
*Hospital de la Purísima Concepción y Jesús Nazareno — INAH

 

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